Pestañas

abril 24, 2013

Starbucks: Branding, nada más


Este tema es de relevancia superflua, lo sé. Pero después de discutirlo con un par de personas decidí que sería la entrada perfecta para un día como éste, en el que descubrí que Starbucks, aparte de todas sus otras falencias, también adora demonios míticos. De esta manera, los invito a compartir conmigo la siguiente opinión:

Starbucks es una empresa que comienza en USA en los años '70s. Vendían granos y la clientela no se parecía en nada a quienes hoy tanto gustan de sus productos. Pero, como buenos empresarios. se les ocurrió expandir el negocio y pronto se convertían en una cadena internacional de café y otras cositas agradables a la vista y al bolsillo. Ahora bien, como toda empresa internacional, la plusvalía debe ser considerable para que las cosas sigan marchando bien, sobretodo considerando que sus acciones han tendido a la baja desde el 2006. ¿Qué la sigue posicionando como una de las "mejores" cafeterías a nivel mundial? ¿Qué la convierte en un producto "top-of-mind"? Vamos por parte.

Primero, mencionar que con el auge de la cultura de las bebidas calientes han crecido los intereses de muchas personas por aprender el cómo, cuándo, cuánto, dónde y todo lo que tenga que ver con el café (con el té pasa lo mismo). Es así que si uno googlea "Escuela de Baristas" se encontrará con una oferta bastante amplia para especializarse en café y su producción y servicio. Esto no es menor, pues habiendo baristas, las críticas abandonan el nivel amateur y se centran en opiniones más bien informadas y expertas de la calidad del producto. Han sido éstas personas, los y las baristas, quienes, a nivel mundial, han puesto el ojo en Starbucks y han dejado saber cómo, cuándo, cuánto, dónde y todo sobre la preparación y servicio del café en esa empresa. Es más, no sólo baristas que van y testean el producto sentados, tranquilos, con tiempo. Son baristas contratados quienes también han emitido su opinión y, perdóndenme, yo los considero más que a cualquier otro amateur que quiera opinar sobre café. Por algo estudiaron ese refinado arte. Entonces, ¿qué están diciendo los baristas sobre Starbucks?

Una de las varias opiniones que dan vuelta por ahí es la de éste barista. A mi me llamó la atención, ya que sumando y restando, varios amigos y amigas que han trabajado en Starbucks me han dicho ya lo mismo. Les resumo lo que expone a continuación:
1. Los precios son elevados en relación a la competencia
2. No manejan los conocimientos necesarios o la instrucción adecuada para ofrecer el servicio y,
3. Venden una idea sustentable que en realidad no es tal

Estas tres variables son las que necesitamos para responder nuestra pregunta principal. Las tomamos en cuenta ya que no es cualquier persona quien emite su opinión. Por lo mismo, vamos por parte y detengámonos en la calidad del café.

CALIDAD


¿Sabían Uds. que el café de grano que preparamos en nuestra casa suele ser el grano desechado hecho polvo? Y así es. De todo lo que recorre el mundo, las sobras se hacen polvo y se venden como café instantáneo. Digamos, entonces, que la peor calidad la encontraremos en un café de tarro. Es decir, Starbucks no puede ser la peor cafetería del mundo. Pero está lejos de ser una de las mejores en términos de calidad. ¿Por qué la gente sigue comprando ahí?

Cuando tomamos la opinión de los consumidores para evaluar un producto, lo que se está evaluando no es la calidad sino la satisfacción. Es bueno no confundir esto, pues en branding suele ocurrir que los libros opacan el sentido común y se mezclan conceptos que no tienen aplicación en el mundo real. Ahora, si bien los consumidores pueden exigir lo que desean consumir, cuando se trata de evaluaciones y fiscalizaciones, las opiniones de un experto o experta serán mejor valoradas principalmente porque saben cómo, cuándo, cuánto, dónde y todo lo que tenga que ver con el producto en evaluación. De esta forma, son los baristas los encargados de comentar con propiedad la calidad del café de Starbucks. Y como ya hemos leído, la calidad no es de las mejores. Aún así mucha gente compra ahí sus cafés, así como casi todas las familias en América Latina compran café de grano. ¿Es ésto un indicador certero? En mi opinión, está lejos de serlo.

Un análisis más profundo permite entender qué hace que una marca como la que nos reúne hoy alcance el éxito no tiene mucho que ver con la calidad. Un punto importante, luego de ésto, tiene que ver con el precio.

PRECIO

Como dice nuestro amigo barista, en Starbucks un café de mediana calidad cuesta por lo menos tres veces más que lo que ofreceen otras tiendas especializadas. ¿Por qué sucede ésto?

En Sociología se maneja un concepto que nos permite entender qué pasa aquí, y ese concepto es el Estatus. Básicamente, el estatus está asociado a varias cosas y, en esta sociedad, sobretodo va unido a cosas materiales. El estatus es aquello que se posee y se esgrime en tanto da cuenta de una posición social determinada. El estatus se acumula, por tanto mientras más estatus tenga, probablemente pertenezca a una clase social más alta.
Antes solía entenderse por estatus aquellas condiciones materiales específicas. Era heredado, pasado verticalmente de generación en generación. Cosas que dan estatus son los apellidos, el capital cultural y el capital financiero. Como una extensión del último elemento, actualmente da estatus usar ciertas marcas para actividades domésticas y públicas. En resumen, consumir un café de precio inflado da estatus, pues demuestra que posees suficiente dinero para poder pagar tal exceso. Es un lujo, refleja solvencia, da estilo. Eso es estatus.

Que Starbucks de estatus no impide que otras cosas también lo den. Es por eso que vestir un jeans Wrangler, una polera Umbrale, poseer un Iphone y usar tacos aguja se impone frente a otros estilos y genera estatus. Si a eso se le suma la apropiación de la experiencia, la cosificación de lo cotidiano en una foto editada en Instagram y compartida en las redes sociales, tenemos la validación, consolidación y exposición de una cultura consumista expresada en el cuerpo, en el día a día. Aquí es que nos detenemos y repetimos: Cultura consumista.

Esto es lo que vende Starbucks. No café, no ambiente si no status asociado al consumo.

Por último, si a eso le sumamos el hecho de que adoran a Astaroth y a Baphomet nos encontraremos con que probabemente hayan hecho un pacto con el diablo (ver imagen).

Comprarse o no comprarse un café aquí es lo de menos. En lo personal, me gusta el macchiato, aunque sepa que no es ni el precio, ni la calidad, ni el lugar indicado. Sólo considero que es bueno tener en cuenta éstos elementos al momento de elegir dónde satisfacemos nuestras necesidades. Piensen en las prácticas antisindicales, la explotación de sus trabajadores, la falsa sonrisa al atenderlos y decidan. La información está ahí, al alcance de su mano.

abril 16, 2013

Del Bacheletismo y la memoria selectiva

Este fin de semana, luego de saber que las gloriosas becas CONICYT me negaban la posibilidad de estudiar un Magister en la Universidad de Chile, estuve pensando sobre los candidatos presidenciales. En general no le creo a ninguno. Como muchos y muchas, me siento totalmente defraudado del sistema político chileno y de los candidatos y candidatas que se han presentado en el último tiempo, por muy díscolos que parezcan. Eso si, debo decir que la que más desconfianza me produce es la Señorita Bachelet.


El olvido está lleno de memoria, dice Benedetti. El primero es sótano de la segunda, dice Borges. En este caso, también la memoria está llena de olvido. Se selecciona lo que se recuerda. Por eso, luego de que pasan los años, recordamos sólo las cosas bonitas de nuestras relaciones pasadas. Por eso mismo es que, ya de adultos, se nos olvidan los traumas de pequeños. Por eso los psicoanalistas se adentran en regresiones y es tan popular la hipnosis. Lo que hoy recordamos de nuestro pasado, no es nada más que un cúmulo de sucesos donde fuimos felices, exitosos. Donde la tristeza fue cercenada por la alegría, y sabemos que son los vencedores quienes escriben la historia. Lamentablemente, en Chile, esto es algo bastante común.

Partiendo de la idea de que debatir es un saber muy dejado en mi país, podemos entender rápidamente lo que significa defender a un candidato o candidata. Muchas veces es a ciegas, y en general los medios de comunicación le hacen la pega a muchos presidenciables, quienes terminan encontrándose con estadios llenos de empatías y cariño patriótico. Todos y todas están por un Chile mejor y quieren crecer con igualdad, darle a todes las oportunidades que el país se merece, sumar empleos, subir el PIB, mejorar el per cápita y comer con más de dos lucas. Y no niego que es bonito escucharles decir "hay que avanzar hacia..."; ó "estamos trabajando para..."; ó "haremos todo lo posible...".


Pero el tiempo ha demostrado que son promesas marketeras. El caso más emblemático ha sido siempre la población cola, engatuzada millones de veces estos últimos gobiernos. Si hasta a Don Piñi lo criticaron por chanta, y el mismo tipo que salía en su franja. Pero, al parecer, mis compatriotas han despertado de un letargo más o menos largo y han entendido que a las palabras se las lleva el viento. Es por eso que abundan reflexiones, preguntas y esperanzas en relación a los programas de campaña, a las propuestas concretas, a las yayitas del pasado y a las proyecciones en materia constitucional, entre tanta otra cosa.
Lo más probable es que hayamos entendido que nos tenían el dedo metido en quizás qué parte, que no era tan agradable como decían y que cuando hablaban del poder popular se referían a nosotros, a nosotras, a tí, a ella, a él, a mi. Las calles han estado llenísimas de gentes gritando y palabreando a los gobiernos de turno, y creo que son eventos históricos en la política del siglo XX en Chile. Algo cambió, ciertamente; pero hay algo que aún queda pululando en las cabecitas de algunos y algunas.

El apoyo icondicional

Bachelet terminó su período con más de un 80% de aprobación. Pero no fue sólo eso que dejó tras de si.

En general, con las personas con las que he hablado sobre las próximas elecciones están bastante desencantadas con todo este circo. Pero me encontré con mi tío, concertacionista a morir, que reconoce estar decepcionado pero que cree firmemente que Bachelet es la solución. Al preguntarle por qué, me encontré con que su argumento es bastante egoísta para alguien de izquierda.
Resulta que durante la dictadura militar, Augusto Pinochet redujo los pagos del finiquito a 11 años. Con el paso de los gobiernos de la concertación, el cúlmine del arreglo se sucedió con la Señorita Bachelet, quien sumó $10.000.000 (diez millones) de pesos a las pensiones de los y las trabajadoras. Pero alto. No a todes, sino que sólo a les trabajadores públiques. Si. Como lo lee. Ahora, Don Piñi con su histórica pillería, distribuyó en montoncitos de $70.000 al mes estos milloncitos ganados en el gobierno de la sociolista. Como entenderán, para mucha gente esto fue almíbar y maná cayendo del cielo. Es un gran aporte, un paso grande. Una razón para chuparle las patas a la Señorita eternamente. Así mismo las madres solteras o en situaciones socioeconómicas vulnerables, que ahora tienen muchas más posibilidades de cumplir doble jornada debido a la proliferación callampa de salas cunas. En fin. Así suma y sigue.

Pero, decía yo, esto es egoísta en tanto y en cuanto son pequeños grupos de la población chilena los que han sido beneficiados con estas grandes mejoras. ¿Qué pasa cuando nos ponemos a pensar sobre lo que hizo el gobierno de la tía Michelle a nivel nacional? ¿Qué pasa con aquellas medidas que impactan a la sociedad chilena en su conjunto?

Fotografías solapadas de un gobierno "sociapitalista"

1. Sustentabilidad ambiental

Cómo no partir por éste tema. Cuando se trata de nuestra salud y la sustentabilidad ambiental, cosa que dejamos para las futuras generaciones, es donde el gobierno de la Señorita Bachelet se nos tropieza al tiro. Aunque mi fuente no ha probado su confiabilidad este último tiempo, pueden googlear más sobre el tema y verán que las 42 termoeléctricas aprobadas en su período no son ni un mal chiste ni conventilleo. Imagínense el panorama, sobretodo teniendo en cuenta que hasta Don Piñi frenó Punta de Choros. Pero no. La tía Michelle la hizo piolita y probablemente veamos, en un futuro, a poblaciones saturadas como Ventanas por toda la costa de nuestro larga patria.

2. Educación

El tema del momento que, en el gobierno de Bachelet también tuvo sus 15 minutos de fama. Aunque el Movimiento Pingüino se farreó la oportunidad llevando los petitorios al intervenido congreso, golpeó la mesa y dejó planteadas muchas preguntas. Ahora Michelle ha salido diciendo que mandaron proyectos para acá y para allá, pero lo cierto es que la tan odiada Ley Orgánica Constitucional de la Enseñanza (LOCE) promulgada casi al último aliento del período del dictador Pinochet fue maquillada, empolvada, emperifollada y renombrada como Ley General de Educación, que es la misma mierda con otro perfume. Nunca respondió a las demandas del movimiento social y, aún peor, fue construída en base a un acuerdo en la Congreso, no de cara a la ciudadanía.

3. Conflicto mapuche

En el gobierno de Bachelet la aplicación de la Ley Antiterrorista no fue una acción impensada. Por el contrario, la aprobación para su puesta en marcha fue de completo y total conocimiento para la Señorita Michelle. Es más, en el período de la ex presidenta murieron Juan Collihuin Catril, Matías Catrileo Quzada y Jaime Mendoza Collío, sólo a raíz de las relaciones militares entre Chile y el Wallmapu. Rodrigo Cisternas Fernandez también falleció en su mandato a propósito de reivindicaciones laborales, y eso sin contar toda la represión sufrida por cada movimiento social, elemento que forma parte del ADN de la clase política completa. Para una lista más extensa, revisar ésta página.

Son éstas, y varias otras razones, las que me hacen sentir que Michelle Bachelet es una cara de raja. Respondiendo sonriente, absolutamente preparada para desviar cualquier pregunta, dando una falsa sensación de inclusión progre, de oído atento al populacho, de falsa carisma. Suelta de cuerpo "pasa" de preguntas, como si supiera que las tiene todas ganadas. Se va con una sonrisa mientras está segura de que su puesto en la presidencia ya lo ganó. ¿Por qué? Porque el Bacheletismo se olvidó de todo y se acordó de lo bonito. Se le corta la lengua para criticarla, porque prefiere no recordar lo traumático y prometerse un futuro mejor en base a sonrisitas cínicas y anteojos elocuentes.

El Bacheletismo, probablemente, ni siquiera entienda que somos muches quienes no estamos ni ahí con esta Señorita. Probablemente no vea otra opción, porque, enredado en la política partidista, institucional y burocratizada, no alcanza a levantar la mirada y sentir el ardor en el culo que nos significa seguir repitiendo patrones. Seguir conformándonos con "avanzar hacia". Ya basta. Yo quiero un "garantizar que". Estoy cansado de promesas incumplidas y programas soñadores. El Bacheletismo es el resquicio de los conformistas, de las apagadas, de los corruptos, de las silenciadas. De todas las personas que agachan el moño. El Bacheletismo ha dejado su memoria histórica a un lado y le ha prestado el trasero a la patada hilarante de la política de consensos. Yo no quiero acordar nada con nadie, porque mis derechos no se tranzan.

El Bacheletismo es una muestra de lo cobardes que aún somos. Lo repudio con ganas.

marzo 29, 2013

TOEFL IBT: Reading and listening

Ya ha pasado casi un mes desde que tomé mi examen TOEFL. Saqué 104 puntos, lo que me permite postular a estudios de posgrado fuera del país. Es un excelente puntaje considerando que sólo estudié una semana. ¿Cómo lo hice? Pues aquí les traigo la respuesta.


Por supuesto que nadie logrará sacar más de 90 puntos sin haber tenido contacto con el idioma antes. Una semana no es suficiente para nadie que no pueda extraer ideas generales de una lectura. Y no es casualidad que parta mi ejemplo con esta habilidad, puesto que leer constituye la primera prueba, por tanto el nivel más básico evaluado en el TOEFL.

No es tan difícil. En general, todos los idiomas nuevos son más fáciles de leer que de escuchar o hablar. Es por esto que páginas como Busuu jugarán un importante rol en tu aventura en el idioma, en este caso el inglés. Practicar, ir ejercitando la ortografía, practicar, tratar de entender aquellas palabras que siempre van juntas, practicar, asimilar la estructura del inglés y practicar es lo básico. Si dejamos de practicar, nuestros esfuerzos no servirán de nada. Hace tiempo intenté aprender alemán y de todo lo que avancé en mis sesiones, recuerdo poco y nada. Esto es porque si no acostumbramos a nuestro cerebro a pensar en otro idioma, las conexiones entre objeto y palabra se irán debilitando y terminaremos por no retener la información. Escuchar música mientras lees los lyrics y ver películas con subtítulos es una excelente estrategia. Si ya identificas algunas palabras al escucharlos diálogos o fijarte en las estrofas de las canciones es un indicio de que vas siguiendo un buen camino.

Cuando ya lleves tiempo trabajando la lectura, lo más probable es que seas capaz de escuchar varias palabras y entender cómo se relacionan y funcionan en conjunto. Usualmente se aprende mucho formalmente, pero aquellas oraciones coloquiales son las que nos son más útiles a la hora de comunicar ideas y entendernos con hablantes de nuestro idioma elegido. Podemos encontrarnos con que algunas expresiones se traducen totalmente distinto de lo que el sentido común nos indicaría (por ejemplo "a propósito" / by the way), pero son esas frases las que permitirán ampliar nuestro vocabulario y entender aún más lo que se dice y cómo se dice. A estas alturas, usar videoblogs nos acostumbrará a un tono rápido y cotidiano. Entender de corrido a un videoblogger es la demostración explícita de que nuestro nivel ha dejado de ser básico o intermedio. Pero aún no seremos capaces de dar un TOEFL de calidad.

Repasando, las estrategias más útiles son visitar páginas como Busuu y practicar viendo series con subtítulos, escuchando música mientras lees la letra y visitando a videobloggers. Con esto, la lectura y la audición se refinan a pasos agigantados. Pero recuerden: Si dejan de practicar, el conocimiento no se queda.

Leer y escuchar inglés constituyen las dos primeras pruebas en cualquier examen, y también en el TOEFL. La estructura suele ser bastante simple, pero siempre tiene que ver con el contexto universitario. Es decir, todo lo que leeremos y escucharemos en el examen estará relacionado con situaciones cotidianas en el campus de una universidad o, derechamente, con una clase (lecture) impartida en algún pregrado. Esto es al azar, por lo que la posibilidad de que te sea asignado un texto como "Engineering about trains and tunnels" no debería sorprenderte. Manejar o al menos inferir la traducción de vocabulario técnico, específico y funcional no debería ser un problema a estas alturas. Si aún no te sientes preparado, busca publicaciones indexadas en inglés en motores como Scielo, Jstor u otros. Acostumbrarte a leer inglés formal podrá darte lo que necesitas para dar una primera parte excepcional.

Una vez que ya hemos practicado lo suficiente, hay varios tests para ensayar el TOEFL en internet. Personalmente recomiendo English Test Store y Test Prep Practice. Me ayudaron mucho a preparar mi reading y mi listening.

Dedicarse a esto los primeros dos o tres días es lo ideal, pero siempre es bueno seguir un ritmo propio de estudio. A mi me resultó dedicándome a todas las etapas un par de horas al día, es decir, un poco de reading, un poco de listening, un poco de speaking y un poco de writing. Repasar y practicar estos contenidos me ayudó a estar listo para cualquier tarea y poder responder cualquier tipo de pregunta.
Eso si, recuerden que lo importante es practicar. Si dejan de practicar, no valdrá la pena. Preparar un examen como el TOEFL en una semana es extremadamente desafiante, puesto que por mucho que les pueda aconsejar, la incertidumbre es atemorizante. Por eso dedíquense a preparar su TOEFL desde que se levanten hasta que se acuesten, pues en tan poco tiempo no queda otra cosa que hacer.

Por ahora los dejo con consejos para las dos primeras partes del test. Las dos últimas requieren una base sólida, por lo que si dominan la lectura y entienden bien el inglés, lo que sigue no será tan difícil.

¡El mejor de los éxitos!

marzo 26, 2013

#UAI: Reconstitución de escena y otros cuentos

Depravados que arriesgan hasta 5 años de cárcel
Ya todos y todas saben y, probablemente, vieron el video de la pareja heterosexual teniendo relaciones sexuales en la fiesta de la UAI. Luego de leer todo lo que se ha publicado y discutir con mis cercanos es que decidí escribir esta columna. No concibo el silencio y lo livianos de cuerpo con que muchos y muchas se toman este tema.

Tener relaciones sexuales con quien sea, como sea, por donde sea y a la hora que sea no debería ser tema. Creo que muchos y muchas pueden estar de acuerdo conmigo cuando digo que el sexo es rico, es placentero y la búsqueda de ese placer es problema de cada quien, si es que quiere tener orgasmos. Si no, también es problema de cada cual y nadie tiene por qué meterse en ello. Ahora, no sé de dónde sacaron el dictamen de que se puede, pero hay muchos y muchas que consideran totalmente aceptable denigrar, desmoralizar y apuntar con el dedo a otras personas.

Guardia cómplice
Últimamente hemos visto -y he escrito sobre- como se limpia el piso con la señorita Valentina Roth. Se le ha dicho de todo sin que nadie haya pedido opiniones. De la farándula no me sorprende, pero de seres comunes y corrientes como cualquier hijo de vecino me empelota. No puedo creer que aún se sigan manteniendo los esquemas retrógrados que le exigen a las mujeres no sólo ser, sino también parecer virginales, castas y puras. Y es más, porque no se queda todo aquí, sino que acaece sobre quien ose corromper tal mandato, un castigo social que podría igualarse a cualquier otro tipo de violencia, si es que aún no es más fuerte. Hay muchos casos de suicidios por este motivo, pero no. Mis compatriotas aún no entienden y puedo compartir el juicio de Rodrigo Guendelman acerca de nuestro país. Es ridículo y vergonzoso. Sepultar a la niña con todos los tuits, comentarios en facebook y quizás cuanta mirada en la calle reprendiendola. Hasta las mujeres, de quienes ingenuamente esperaría uno solidaridad.

Peor aún que la misma reproducción de códigos tan abiertamente desfachatados, que en realidad no resulta nada sorpresivo, es lo increíblemente descabellado que me resulta pensar en que toda la atención se la llevan dos jóvenes disfrutando del sexo y no los depravados, degenerados y asquerosamente pervertidos que grabaron el video.

Primero que todo, me imagino la situación de estos tarúpidos en el carrete. Porque, digámoslo: Si tienes tiempo de grabar -no sólo un video sino tres, es que estabas totalmente desprovisto de entretención. Probablemente estaban parados en medio de la fiesta, sin mujeres que los tomaran en cuenta, sin alcohol que beber, sin imaginación para entretenerse con algo ni tema de conversación para discutir. Pensar que gente así entra a la Universidad me da un poco de miedo por el país, pues este tipo de perdedores será quien tenga que tomar decisiones por futuros chilenos y chilenas. Que terrorífica imagen mental.
Amenaza del pobre y triste ser
Fue así como, siguiendo con la reconstrucción de la escena, el guardia que rondaba el lugar cuidando las dependencias de la Universidad se confabula con estos estudiantes (entre perdedores deben entenderse) y graban, en un intento por registrar aquello que definitivamente no tendrían esa tarde, a una pareja heterosexual disfrutando de sano, sexy y excitante sexo. ¿Aún no les parece patético? Pues sigue.

Luego de este ejemplo explícito de su bajo nivel intelectual y, claramente, social, a uno de los desquiciados se le ocurre extorsionar a la chica con un mensaje de texto, amenazándola. O sea, el tipo estaba tan falto de oportunidades de tener un orgasmo con algo que no fuera su propia mano o, peor aún, con una muñeca inflable o cualquier cosa con un orificio, que decidió hacerle una proposición criminal a la víctima del atentado audiovisual.

¡Y peor aún! Ya que, a todas luces, la mujer no respondió su advertencia, este desgraciado ser permitió que se subiera a internet no uno, sino que ¡los tres videos! Ahora, no estoy diciendo que él los subió, lo que francamente no me sorprendería. Pero fue él el responsable de tanto revuelo. Esto, asumiendo que actuó solo. Si no, tenemos una manga de pobres y tristes personas que poblarán el mundo con su desviado ADN. Es una tristeza para la población nacional. Al menos yo lo siento así.

A mi me sorprende todo el evento en el que se convirtió esto porque, y creo que no soy el único, no es la primera vez que veo a dos personas teniendo sexo en público.

Recuerdo que para una fiesta mechona del 2011 tuve que trabajar atendiendo la barra, y a eso de las tres de la mañana una pareja, también heterosexual, estaba demasiado ebria como para tomar en cuenta lo que pasaba a su alrededor. Al menos la niña estaba ebria. El tipo, probablemente, sólo estaba caliente. Resulta que, apoyados en el mesón de la barra, el tipo le bajo los pantalones, la mujer se abrió de piernas y comenzaron a bombear como si nada en el mundo importara más. Obviamente todos nos acercamos a ver tal espectáculo y probablemente uno que otro sacó fotos. Fuimos varios los que intentamos impedir que siguieran registrando la actividad y los que no nos hicimos problema porque quisieran tener un orgasmo en frente de todos. No causó ningún comentario durante el año ni fue un boom en ninguna red social. ¿Qué cambia, entonces?

Probablemente tenga que ver con que la Universidad Adolfo Ibañez es una Universidad privada, cara y repleta de aspiracionales o cuiquitos que no caben en la apretada jungla de los multimillonarios e influyentes empresarios y políticos con descendencia en el Colegio Cumbres o la Universidad de Los Andes.
Quizás habrán más factores, pero este es uno de los que se me ocurre a mi.

Y, al final del día, siguen muchos y muchas comentando el video y alarmándose por una situación que ocurre a diario. Tener sexo es algo exquisito y deberíamos hacerlo más seguido. Con todo lo que se comentó en las redes sociales, me queda más que claro que estos tipejos no son los únicos que tienen trastocada su sexualidad. Y queda más que claro, también, que a la sociedad chilena le falta mucho camino por recorrer para llegar a ser una sociedad libre de tapujos y pudores respecto del orgasmo, de la sexualidad y del cuerpo.

marzo 21, 2013

Antencedentes: LGTBI en Chile

La tolerancia y la aceptación son valores democráticos que se espera replicar en Repúblicas Democráticas como la de Chile. Pero cuando respecta a realidades que atentan contra un modelo de organización social más bien rígido, erigido sobre una moral orientada a la reproducción y la producción, la tolerancia y la aceptación parecen tener límites. 

En general, la teoría sobre sexualidad tiene una tendencia a generar sujetos de derechos occidentalizados. En el caso de la academia queer, las proposiciones siempre terminan por ser europeas o norteamericanas y tanto los estudios como las aplicaciones que devienen de tales construcciones teóricas suelen olvidar las peculiaridades de nuestro continente (Arboleda, 2011). Como veremos más adelante, es posible que la occidentalización de la cultura haya dejado de lado ciertos elementos de la lucha por derechos para la diversidad sexual, causando avances hacia direcciones no contempladas. 

A nivel Latinoamericano, la discriminación es una práctica que se ejercen mediante la construcción de estereotipos y prejuicios, los cuales están arraigados culturalmente y se presentan en la cotidianeidad de muchos y muchas. En la década de los noventa, la discriminación y la violencia sufrida por muchos y muchas personas no heterosexuales era perturbante, sucediéndose desapariciones y ejecuciones extrajudiciales, acoso y persecución sin explicación o posibilidad de defensa (Guajardo, 2006). Entre varias explicaciones para estos acontecimientos, una de las más importantes tiene que ver con que los derechos de la diversidad sexual no son reconocidos completamente: Sólo México, Cuba y Argentina presentan instituciones que defienden la dignidad de las personas con un Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), un Centro Nacional para la Educación Sexual (CENSEX) y un Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), respectivamente. 

En el Chile de 1997, y según indica un estudio de la Corporación Chilena de Prevención del SIDA, un 38,1% sufrió algún tipo de violencia a causa de su orientación sexual en los últimos cinco años. Hay que considerar que este estudio se hace un año antes de la despenalización de la sodomía en Chile gracias a la injerencia de organizaciones por la defensa de los derechos civiles de la diversidad sexual como el Movimiento por la Diversidad Sexual (MUMS), por lo que la cifra es un fantasma bajo la real sombra de un porcentaje que se oscurece por el miedo al castigo social. De hecho MUMS ha hecho ya dos estudios, de los cuales el último -publicado el 30 de Julio del 2012- se titula “Derechos, política, violencia y diversidad sexual” y se realiza en la Marcha por la Diversidad Sexual 2011. En esta investigación, un primer dato que podría generar discusión es el porcentaje de percepción de discriminación o violencia, el cual asciende a 75,8% en 2011. El dato anterior no se aleja demasiado del 80.3% que presentó el mismo estudio realizado el 2007. 

Con esto podemos inferir que, a pesar de que con los años la población no heterosexual gana terreno y visibilidad, la percepción de discriminación sigue siendo fuerte y está siempre dando cuenta que el esfuerzo por inclusión no ha terminado con la intolerancia y la discriminación. 

De acuerdo al estudio de Cárdenas y Barrientos (2008), hay diferencias entre hombres y mujeres cuando se trata de tolerancia y respeto. En concreto, los hombres tienden a presentar más actitudes desfavorables hacia otros hombres homosexuales. Esto puede deberse a que, como veremos más adelante, la masculinidad es bastante más frágil que la feminidad por lo cual hay que estar validándose constantemente y una de las estrategias de validación suele ser la diferenciación con aquello que no se quiere ser (yo no soy eso). 

Ahora, según el estudio de la INJUV (2013), un 37% de los jóvenes que se declaran como no heterosexuales se han sentido discriminados en el último mes. A pesar de que es un número considerablemente más bajo que las encuestas realizadas por MUMS, sigue siendo altísimo considerando que el año pasado se promulgó la esperada Ley Antidiscriminación. Es posible ver, entonces, que la influencia de la ley no asegura el cambio cultural o, como se ha dicho durante el año pasado, “la ley no es ingeniería social”. A pesar de que la cita es de hace diez años atrás, sorprende que aún siga siendo tan asertiva: 

“La modificación de las normas legales no necesariamente ha asegurado la convivencia pacífica y respetuosa de y con las personas y grupos homosexuales del país, con sus diversas autoidentificaciones, careciendo de estrategias educativas, comunicacionales y judiciales que permitan reconocer su dignidad de personas y ciudadanos plenos” (Guajardo, 2006:5). 

En cuanto a la demanda por derechos civiles, la que ha resonado en los medios de comunicación con fuerza este último tiempo tiene que ver con la demanda por igualdad de derechos, específicamente acceso al matrimonio igualitario. Esto se cruza con varios elementos, ya que la idea de familia, de correcta crianza, de legitimidad ciudadana y de diversidad democrática están imbricadas tanto con la posibilidad de una reforma a la institución civil del matrimonio como con la validación de la igualdad de derechos para todos los ciudadanos chilenos. 

Según la UDP (2012), un 42% de los y las encuestadas manifiestan estar de acuerdo o muy de acuerdo con la posibilidad de que las parejas homosexuales puedan contraer matrimonio, cifra que no varía significativamente del año anterior (43%). 

Actualmente en Chile se está trabajando una modificación al código civil para incluir una figura legal que permita comprometerse a parejas heterosexuales que no quieran vincularse por medio del matrimonio y/o a parejas de dos personas del mismo sexo, a las cuales no se les permite casarse. Esto ha generado una serie de controversias ya que distintos sectores, tanto de la sociedad civil como del mundo político institucional, han apoyado y rechazado estos intentos por introducir cambios en la constitución. 

Uno de los debates más interesantes y totalmente relacionados con la presente investigación es aquel que remite a la forma por medio de la cual se está realizando la “integración” de las disidencias sexuales al orden normativo imperante. Es aquí que el matrimonio igualitario aparece no tanto como un estandarte de respeto y aceptación, sino más bien como un elemento normativo y heterosexualizante (entiendiendo esto último a nivel más político que sexual), el cual vendría a formar parte de “la implementación de una agenda política LTGBI igualizante, normalizadora e higiénica de la homosexualidad en Chile” (Hernández, 2012). Esto puede extenderse y ser una crítica a la forma en que organiza la sociedad civil y sus asociaciones y, más cercano al objeto de esta investigación, a cómo se están proponiendo las nuevas vinculaciones entre personas del mismo sexo. ¿Es acaso que se proyectan en oposición al modelo hegemónico familiar y de relaciones conyugales? ¿O simplemente se reproduce la heteronormatividad a nivel cotidiano y en espacios que co potencial transgresor? ¿Podemos dar cuenta de un devenir realmente disidente?.

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Arboleda Rios, Paola (2011) ¿Ser o estar “queer” en Latinoamérica? El devenir emancipador en: Lemebel, Perlongher y Arenas, Revista Iconos n.39, pp. 111 - 121, Quito Ecuador

Cárdenas, Manuel y Barrientos, Jaime (2008) Actitudes Explícitas e Implícitas hacia los Hombres Homosexuales en una Muestra de Estudiantes Universitarios en Chile, PSYKHE v.17, n.2, pp. 17 - 25, Universidad Católica del Norte

Guajardo, Gabriel (2006) Visibilidad y Participación Social de las Homosexualidades en Chile: La emergencia de una esfera pública subalterna, Revista Mad n.14, FLACSO, Santiago, Chile

Hernández Morales, Toli (2012) Arroz con leche ¿Me quiero casar?, Revista Sociedad & Equidad n.3, Colectiva Ideas Sin Género, Santiago, Chile

INJUV (2013) Experiencias y percepciones en torno a la discriminación, Ministerio de Desarrollo Social, Gobierno de Chile, Chile

MUMS, CLAM, UCN (2007) Derechos, política, violencia y diversidad sexual, Antofagasta, Chile

Universidad Diego Portales (2012) Encuesta Nacional UDP, Los chilenos frente a la homosexualidad, Santiago, Chile

marzo 17, 2013

Ha llegado el momento de saltar

Venga como venga, tome la forma que tome, mi futuro acaba de entrar a una fase decisiva. Ya he hecho todo lo que he podido para que las cosas salgan como quiero y, como dijo una buena amiga, la otra mitad queda a merced de mi destino.

De pequeño vivía en una casa con tres cuartos: La cocina-comedor-living, el baño y el dormitorio familiar. Dormía en una misma cama con mi hermano hasta que mi papá y mi mamá compraron una litera. Ellos dormían en una cama al lado de nosotros. Nuestra casa la había hecho mi papá, su hermano y mi abuelo. Era una vida modesta, pero mis padres se esforzaron porque mi hermano y yo tuviésemos la mejor educación que pudiésemos tener. Por eso se sacaban la cresta para poder pagarnos un colegio particular, al otro lado de la ciudad, donde la educación era cuidadosamente impartida. Mi madre nos había preparado mucho dedicándose a proveernos de juguetes que estimularon nuestra imaginación, nuestra mente y nuestras ganas de saber más crecían con cada centímetro que ganábamos. Mi papá nos enseñó las operaciones aritméticas básicas cuando teníamos siete años, y yo entré a la educación básica sabiendo leer. A pesar de que no vivíamos en una casa propia, que no tenía una pieza individual ni muchos amigos, no tengo malos recuerdos de mi infancia. Sé que no fue como la del resto, pero ahora que miro hacia atrás, siento que fue justo lo que necesitaba.

Hace ya trece años, a mitad de la enseñanza básica, nos cambiamos de casa. Salimos del terreno de mis abuelos y mi papá y mi mamá, que habían estado postulando a la casa propia, estaban emocionados porque una nueva etapa comenzaba en nuestras vidas. Nos fuimos relativamente lejos. Era un barrio nuevo, un aire nuevo. Cuando uno es más pequeño no dimensiona mucho las situaciones que vive, y no recuerdo haberme sentido tan distinto cuando recibí mi propia pieza. De hecho recuerdo que hubo un tiempo en que seguíamos durmiendo en el mismo cuarto, hasta que dividimos la litera y cada uno tuvo su propia cama, su propio espacio. Pero insisto: No recuerdo haberme sentido particularmente feliz por tenerlo. Si eso me pasara hoy sería muy distinto.
Ahora vivíamos en un condominio. No sabía que ese tipo de organización vecinal se haría popular durante los siguientes diez años. Más rápido de lo que pensaba estábamos cenando con los vecinos y sus hijos en una mesa de vidrio que mi papá había comprado para el amplio living-comedor que ahora teníamos. Esta nueva forma de vivir me resultaba bastante natural y la vida iba bien. Luego de un año o dos de que llegáramos, mi papá fue despedido de su trabajo. Por un tiempo, mi mamá era la que aportaba para el sustento del hogar, cosa que mi padre pasaría por alto en todas y cada una de las discusiones de ahí en más. Nos cambiamos de colegio a uno más cercano, subvencionado. Pagábamos considerablemente menos y las instalaciones eran, si bien no precarias, mucho menos estrambóticas. Así mismo, nuestros compañeros y compañeras eran tan diversos como colores de pelo hay en el mundo. Creo que fue ésto lo que me hizo comenzar a descubrirme, a entenderme, a saber qué quería, por qué y cómo conseguirlo. Tuve que enfrentarme, de nuevo, a lo que hoy conocemos como bullying, pero como me habían acosado toda la básica y ya estaba harto de que lo hicieran, comencé a responder, a defenderme. Pronto me hice buenos amigos, di mi primer beso, tuve mi primera relación amorosa con una mujer y fui parte del Centro de Alumnos del establecimiento.

Cuando comencé la enseñanza media, ya no era el mismo: Era más seguro, estaba cómodo con quién era, tenía un grupo de amigos, me llevaba mal con otros... No me sentía excluido ni pasado a llevar. Y si alguien lo hacía, a pesar de que no era agresivo ni violento, no me intimidaban. Fui Presidente de mi curso -cargo que no sabía llevar y dejaba que la Vicepresidenta hiciera todo por mi, tuve mis primeros encuentros sexuales con hombres y me emborraché. Cada vez conocía a más gente y me daba cuenta de que me costaba menos relacionarme con distintas personalidades. El tímido y retraído Jeremías de la enseñanza básica rompía el cascarón.
Mientras todo esto pasaba, un muy buen amigo, mi mejor amigo hasta hoy aparecía en mi camino. A lo largo de los años hemos sufrido altos y bajos, pero nos hizo estrechar más el lazo. No hay nadie que me entienda o me conozca más que él.

Luego de unos incidentes adolescentes, decidí cambiarme de colegio. Elegí el Salesiano, colegio masculino de curas. Esa sería una de las primeras decisiones que mi padre me reprocharía a lo largo de mi vida. Hice todos los trámites yo, hablé con todos quienes tenía que hablar y me incluyeron en un curso nuevo, donde habían juntado a diferentes alumnos de diferentes cursos. Fue la primera vez que estaba en un colegio con más de dos letras por nivel. Yo era del cuarto 'g'. Ahí conocí a grandes amigos, me rodeé de más gente y exploré más mi sexualidad tanto con hombres como con mujeres. Haber sido parte de una institución con tantas posibilidades y venir de un colegio en el cual la educación era menos exigente me hizo abrir los ojos a todo lo que podía alcanzar con esfuerzo y dedicación. Aproveché cada minuto en ese colegio y expandí mis horizontes todo lo que pude. Me sentía como una esponja. Y es que no es menor haber podido ir al centro después de clases, fumar en la esquina, hacer la cimarra y otras tantas experiencias que acumulé esos dos últimos años de enseñanza media.

A pesar de que gran parte de mi identidad tiene que ver con mi orientación sexual, nunca dejé que eso me definiera. De hecho, lo que soy hoy, lo que pienso y cómo veo y vivo mi vida puede que, y probablemente sea a raíz de ello; pero no me determina. Soy mucho más que mi orientación sexual.
Digo esto porque, a propósito de mi sexualidad me armé de muchas dudas sobre cómo esta sociedad se configura como lo hace y, más importante, cómo cresta podía aportar yo a generar una sociedad mejor. Creo que la razón de mi elección académica responde a la pregunta por cúales son los factores que permiten el cambio social. Así fue que elegí estudiar Sociología en la Universidad de Concepción, donde los años no pasaron en vano: Mi primera relación estable y duradera, mi relación con la cannabis, la formación política, los carretes universitarios, el crecimiento profesional, los voluntariados, las ayudantías, los viajes... eso y mucho más hicieron historia y dejaron huella en mi. Afiancé mi pasión por la vida y decidí que nunca dejaría morir el pequeño niño en mi.

Actualmente estoy terminando mi carrera, tengo un puñado de amigos y amigas que no soltaré jamás, tengo un perro que me ladra bonito, una familia con la que no vivo pero amo con todo el corazón, cercanía con aquellos y aquellas que me nutren y lejanía con quienes me intoxican. Sé a quién quiero en mi vida y sé cómo trabajar por devolverles todo el amor que me entregan. Sigo siendo un loco, un patiperro, un parlanchín sin remedio. Mis experiencias son mis tesoros, y estoy listo para lo que la vida tenga para mi.

Me la he jugado con todo por hacer de mi camino un camino feliz, lleno de diversión, pero también me he preocupado de plantar semillas mientras le sonreía al mundo. Esperemos que esas semillas se transformen en frutos, pues ha llegado el momento de saltar y saber si la corriente me lleva a donde quiero o me ofrece nuevas posibilidades.

Como sea, haré de mi estancia en este planeta un tiempo de sonrisas. Quiero que mi último aliento esté lleno de felicidad por aquello que hice y que no dejé de hacer.

enero 28, 2013

Ayer eran versos, hoy son historias

No le tengo miedo al amor. Nunca le he tenido miedo. Es más, ha sido el motor de mis acciones desde que tengo memoria. Y sí, puedo afirmarlo porque no quiero nunca dejar de sentirme feliz, de encontrar una razón para sonreir todo el tiempo. Así como hay gente que me levanta el ánimo cuando estoy triste, me gusta ser ese que te hace reir a carcajadas con sus estupideces, con la locura de estar vivo. Estoy vivo, me gusta recordármelo constantemente.

Y no se trata de fingir, aunque debo reconocer que lo hago bastante bien: Sé fingir una sonrisa, sé fingir tranquilidad, sé fingir orden y templanza, principalmente porque son elementos que nunca abandono y me es fácil recurrir a ellos cuando lo necesito. Asi como algunos y algunas recurren a la ira y al descontrol, yo prefiero ser el que guarda calma. La vida, mi vida me ha enseñado que a la pasión hay que conducirla, y que bien cuidada da muchas alegrías.

Se trata, más bien, de entender que en general hay cosas que exceden tu control. Y cuesta, porque suele pasar que uno se desespera intentando que las cosas resulten exactamente de la forma en que uno quiere. Pero no, la vida no es tan simple ni tiene los brazos abiertos siempre para todos. Hay veces en que, sin importar si lo mereces o no, la vida te golpea y lo hace duro. La felicidad no es constante, son momentos. Por eso hay que atesorarla y vivirla al máximo, porque, como todo en esta vida, es efímera. Es por eso que hay que aprender a estar bien con el hecho de que a veces las cosas no van a salir como creíamos, y el destino nos torcerá la mano y veremos que en realidad estamos parados dando manotazos en el aire y que el siguiente movimiento no depende de nosotros o, aún peor, que no tenemos idea de a dónde nos llevará a parar el paso que queremos dar. Y nos inmovilizamos.

¿Qué hacer? ¿Qué sigue? Y ahí estamos, sin saberlo. No hay más datos, no hay información por tanto una decisión acertada tiene el mismo chance de suceder que una decisión equivocada. Vamos, digamos algo, hagamos un gesto. ¿Se arriesgan?

Depende.

Y es que siempre la vida nos trae decisiones complejas, porque no vivimos solos y todas nuestras decisiones afectan a quienes nos rodean. Asi que hay que pensar bien, porque si te mueves hacia allá puedes perder a esa persona, herir a esta otra, quedarte solo; y lo mismo hacia acá. Y nos quedamos ahí, de nuevo, inmóviles. Presas de un pánico desolador, donde simplemente no hay señales, y las que hay son interpretadas de la peor forma posible porque no hay información, y pedirla no es una opción. Asi que recurrimos a volvernos, a dejar la decisión para más tarde. Prometemos volver, prometemos no olvidar, prometemos darle vueltas y por fin resolvernos cuando tengamos más claras las cosas. Y para esto desplegamos todas nuestras estrategias, porque a tientas podemos errar. Sólo una luz, un resplandor, quizás un destello.

Y por fin lo vemos. Por un segundo, un atisbo, un relámpago, un haz de luz tan pronto como aparece vuelve a la oscuridad. Así es la vida: Cruel. Porque no nos basta, porque nunca podremos decidir sin declaraciones concretas... ¿Y si fue precisamente aquello? Y viene otro relámpago, y nos desconcierta. Porque -otra cosa que debemos aprender- nada es eterno y nuestro destino cambia de opinión constantemente, o, como prefiero pensar, nuestros actos determinan nuestro devenir y estos siempre son cavilantes, dudosos, llenos de inseguridad. ¿Qué seguridad tendremos sobre el futuro si anoche estuve llorando desconsoladamente y hoy parezco haberlo olvidado todo? Pero es que ¿qué otra cosa se espera de mi? Tengo resiliencia, paciencia, soy obstinado y persigo lo que añoro con todas mis fuerzas, pero a veces no depende de nosotros. Y esos destellos fueron pistas insuficientes, y empezamos a suponer...

Definitivamente, ésta parte, las suposiciones, son la peor parte de nuestro estado. Somos ciegos, ciegas, sin bastón. Y lo terrible es que vamos cegándonos de a poco. Porque aunque lo neguemos, aunque sonriamos, aunque pretendamos estar bien nos carcomen las ganas de saber, de dar el paso que hemos estado demorando por cobardes. Sí. Cobardes. Porque hay que reconocer que el miedo también es parte de nuestra experiencia vital. Y lo digo: Tengo miedo.

Tengo miedo de varias cosas, innumerables, quizás. Pero, y aquí viene la tercera lección de mi vida: Si le temo a la araña, arrancar no la hará desaparecer. Por tanto debo encontrar la forma de enfrentarme a ella y elaborar una estrategia para retirarla del campo de juego. El miedo no nos puede vencer, y es eso lo que nos inmovilizó antes. Hay que arriesgarse, porque de otra forma el arrepentimiento llegará con el tiempo y la pregunta por qué pudo haber pasado nos penará cual fantasma.

Contamos con poca información, contamos con nuestras ganas, contamos con el deseo intempestivo de amar. No necesitamos más. Convencerse de aquello será eternamente dificil.

Asi que aquí estoy, sin un final de película, esperando nada y deseándolo todo. Y no me queda más, porque lo que deseo vive al otro lado del río, y aún no tengo las herramientas para hacerme del puente. Pero lo intento, porque te persigo. Y te tuve, y me tuviste. Y ¡por favor! Si aún no lo sabes lo confieso: Me tienes, completo. Pero soy paciente y cumplo mis promesas. No creas por un segundo que lo olvidé, porque constantemente tengo propósitos en esta materia, y si hacen latir mi corazón de la manera en que lo haces, simplemente no lo abandono.

Y aquí seguiré, intentando hacerme de madera para construir lo que hará continuar ésto. No sé si el rio seguirá con su ancho caudal ni sé si las ramitas que he juntado de tus destellos me alcanzarán para algo más que lo que tengo hoy: Una fogata de recuerdos y deseos. Porque aún ardo. Porque no me extingo.

Una vez escribí versos. Hoy tengo historias.

enero 17, 2013

La rutina racista y homofóbica de Yerko Puchento



De repente me da la impresión de que hay un argumento muy pobre al momento de criticar al resto por sus dichos. De hecho hay todo un capítulo en wikipedia para la falacia ad hominem, que habla de cómo un argumento puede ser invalidado abogando por las características humanas de quien emite el comentario. Al menos yo no me compro ese argumento.

Yerko Puchento siempre me ha caído mal, principalmente porque es una caricatura bien fome de lo que supuestamente un gay es: Copuchento, farandulero, ácido y criticón. Si, es una caricatura que resulta muy entretenida, pero me carga el hecho de que lo que da risa no es necesariamente lo que dice, sino quién lo dice, y en este caso es un maricón fleto. No me digan que daría risa si fuera un personaje heterosexual, erudito y serio, porque no lo haría. Por último podría ser un Melame cagándose de la risa de cómo los humanos se organizan, las estupideces que dicen, pero no.

A mi parecer, la diferencia entre Tony Esbelt y Yerko Puchento no es mucha, pues son básicamente el mismo personaje. La única diferencia es que el personaje de Mauricio Flores destaca el lado calentón y picao’ a deportivo del mariconcito de Estación Central, mientras el de Daniel Alcaíno es más snob, de esos que están en del depa en Provi leyendo las revistas de farándula y sacando a pasear al Chiguagua por Lastarria.

Tony Esbelt no tiene niun brillo. En cambio Yerko tiene más estilo, pero no por cómo se configura el personaje, sino porque sus monólogos a veces tocan temas interesantes de una manera “un poco” más inteligente. A veces hasta le achunta con sus juicios. A veces los comparto. Eso sí, nunca lo veo. Y es que esto de compartir sus comentarios responde a una sola cosa: Lo que yo valoro no es de dónde viene la reflexión, sino que la reflexión misma y su calidad como tal.

Si fuera por valorar los comentarios desde donde vienen, no me pescaría ni en bajá’ los juicios de Fernando Villegas en Tolerancia 0, pero de repente le achunta. Fascistoide y todo, le achunta y yo lo celebro. Lo mismo con Yerko, lo mismo con muchos otros personajes de la farándula chilena. Lo mismo con Canulef.

Canulef salió indignado tirando un comunicado donde alegaba que la rutina del humorista en Vértigo había tenido un alto contenido “de racismo y también de homofobia disfrazado de humor”, con lo que yo estoy, en gran parte, de acuerdo. Y no, no se trata de ponerse graves y condenar cada chiste que se haga a propósito de los mapuche y los colas. Para nada. La rutina, si bien no fue tan fuerte ni agresiva, juega con la idea de que ser gay es gracioso, y lo peor es que efectivamente causa risa. Tal como se le criticó a Flores en el Festival de Viña, cae en el facilismo humorístico. Por otro lado el outing (acción de sacar del clóset públicamente a un personaje famoso) me parece demasiado agresivo como para tolerarlo. Y todo esto sólo en base a la homofobia.
EL conflicto étnico es otro asunto, y es donde el argumento ad hominem toma mucho peso en el debate, pues Caniulef se sintió pasado a llevar por la rutina. Yo no soy mapuche, no me siento parte de ellos por tanto no sé qué tanto molestó o no molestó. Pero está claro que caracterizarla de forma tan superficial, ridícula y machista es bajo y denigrante. Pero la cultura chilensis del “no seai’ grave” trasciende, y muchas personas se han tomado esta rutina como una cosa hilarante, cómica, sin darle muchas vueltas al asunto. Y es que a Caniulef no le pareció, y se sintió pasado a llevar y alegó por algo que a mi me parece justo. ¿Qué importa si antes no ha dicho nada sobre la causa mapuche? ¿Hace menos válidas sus quejas? ¿Sólo pueden alegar quienes tienen un historial de lucha? Por otro lado, Daniel Alcaíno respondió las críticas abogando por su adherencia a la causa mapuche. Y sí, el 2010 estuvo en Huelga de Hambre junto a muchos y muchas otras. Al parecer habría estado involucrado en la toma en UNICEF, pero como un twittero al que sigo dijo,
"Haber apoyado la huelga de hambre 2010 o la toma en Unicef no quita lo ofensiva de la rutina de Alcaíno contra Caniulef" (vía @luisgarciahsj).

Esto de los iluminados y su inflada de pecho me molesta en demasía. Es como si pensaran que sólo algunos y algunas pueden levantar la voz. Y si, Caniulef puede aparecer como inconsecuente –¡está escribiendo desde EEUU!, y probablemente lo sea. Tíldenme de iluso e ingenuo, pero a lo mejor las cosas pueden cambiar y Don Andrés se despailó. ¿O tampoco puede?

Por otro lado hubo personas que le atribuyeron a todo este conflicto un componente netamente farandulero. Y sí, la lógica de la televisión funciona a puros dimes y diretes, ofensas y respuestas, comunicados y declaraciones, pero ojo: Esta columna no intenta ser una de las tantas que se internan en el oficio de la "opinología", sino que pretende levantar un poco la mirada y, fuera de preocuparse de qué pasa con quién, dónde y por qué, llamar la atención sobre cómo se están tocando ciertos temas en los medios masivos de comunicación.

Yo no le daría vueltas al asunto, pero varias organizaciones y personas que considero serias han levantado la voz por ésto. Eso debe contar para algo. Quien se sienta pasado a llevar tiene todo el derecho a reclamarlo, y deben juzgarse sus palabras por lo que son, no por quién las emite.

enero 14, 2013

Género: ¿Construcción social o individual?



Es necesario tener en cuenta, sobretodo en un estudio que tiene como principal objeto de análisis la actividad sexual en su dimensión social, que existe un supuesto fundamental en los estudios de género y versa de la siguiente manera: El cuerpo humano es diferenciable en dos grandes colectivos, de acuerdo a cierto grupo de características corporales, que terminan por constituir la dos categorías en las que se basa el sistema sexo/género: El Hombre y la Mujer. Estas categorías acuñan diferentes significaciones a lo largo de diversas culturas, pero sólo cuando se revisa la puesta en escena de esas culturas con el lente occidental, encontrando las mismas formas de organización social con diferentes contenidos. ¿Es posible que siempre hayan existido sólo hombres y mujeres? ¿Es realmente una variable universal? ¿Todas las culturas muestran esta división dicotómica de los cuerpos?

La idea de un cuerpo y una identidad sexual masculina estaría asociada no a características biológicas, sino a cristalizaciones sociales de relaciones de dominación debido a la producción binaria de organización social desde la división social del trabajo. Lo que un hombre debía ser y hacer no es lo mismo hoy que lo que era hace cincuenta años, o hace dos siglos. Aunque hay elementos que se mantienen ahistóricos, en general la categoría responde a un contexto determinado (Kimmel, 1997).

El género, como categoría sociológica, deviene de los estudios de las feministas de los años sesenta, las cuales cuestionan un régimen político que no reconoce como sujeto de derecho legítimo a la mujer, asignándole a ésta una posición social desprovista de libertad y autonomía. Este régimen político sería transversal a todas las esferas de la vida social, incluso la académica donde una Historia del Hombre dejaría fuera de ella a las mujeres. Guasch (2010) analiza el vínculo existente entre el modelo científico hegemónico y la masculinidad imperante, en tanto comparten un discurso racionalizado, heroico y cientifizante. Expele las emociones fuera del sujeto cognoscente, por tanto las experiencias como la subjetividad se expelen también del ámbito científico al estar contaminadas de emociones. Es así que el relato de la intimidad es algo prohibido en el camino de la construcción de la masculinidad, y es precisamente el alejamiento de las ideas de la ilustración y la valoración del ámbito privado como espacio político desde el cual las corrientes feministas y postfeministas criticarían al modelo patriarcal. Desde aquí es que se desarrollarían distintas vertientes que compartirían un hilo conductor (la mirada crítica al sistema sexo/género), pero utilizarían diferentes prismas para cuestionarlo.

Revisar lo que entendemos por “género” es necesario toda vez que los usos que se le han dado a esta construcción teórica varían desde sus primeros usos hasta lo que se entiende actualmente por ello, y es que luego de los primeros acercamientos al cuestionamiento de la organización social en base a la diferencia sexual, dos corrientes en relación al estudio de la diferencia enfatizarían distintos elementos en su análisis: Por un lado tendremos al conjunto de investigadoras que se preocuparán de producir conocimiento sobre las mujeres, su historia, sus condiciones laborales y cotidianas; y por otro a aquella corriente que se preocuparía por el proceso por el cual se establece una jerarquía sociosexual donde las mujeres aparecerían en la posición subordinada (Pujal y Amigot, 2010). En los dos casos, el concepto “género” se habría utilizado reemplazando a “mujeres”, error que se cometió hasta principios de los años noventa cuando se señala que el concepto de “género” se refiere al
“conjunto de disposiciones por el que una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana y en el que se satisfacen esas necesidades humanas transformadas (…) [U]n conjunto de disposiciones por el cual la materia prima biológica del sexo y la procreación humanas son conformadas por la intervención humana y social” (Rubin, Gayle 1986:37,44 en Moreno y Pichardo, 2006:144).

Los cuerpos femeninos son poseídos, sometidos bajo el “sexo” (entendido aquí como la tecnología de la sociedad heterosexual que permite a los hombres dominar). Sería ésta cristalización de procedimientos obligatorios la que permitiría dominar a la mitad de la población no por medio de la omisión, sino por medio de la disponibilidad, la evidencia, la visibilidad y la sobretematización (Foucault, 2003). “Y es que la categoría de sexo es una categoría totalitaria que para probar su existencia tiene sus inquisidores, su justicia, sus tribunales, su conjunto de leyes, sus terrores, sus torturas, sus mutilaciones, sus ejecuciones, su policía.” (Wittig, 1992:28).

Rivera-Medina (1991) diría que, para hacerse de las posiciones sociales que se han asociado con la masculinidad, los hombres han tenido que suprimir y resaltar aptitudes eminentemente humanas, dependiendo del caso. Utiliza la palabra cercenamiento para destacar el hecho de que la masculinidad se construye en tanto opuesto a lo femenino, por lo que tiene que negar completamente toda esencia de ello. Precisamente, serían los estudios de masculinidad los que, en los '80, comenzarían a reconstruir esta categoría analítica que hasta ese momento era obviada.

Fue así como la reflexión académica concluyó que los estudios sobre la diferencia sexual pueden articularse desde distintas perspectivas, las cuales generan y dan cuerpo a los Estudios de Género en tanto estos son los “diferentes contenidos socioculturales que se dan a esas características biofisiológficas entre hombres y mujeres estableciendo comportamientos, actitudes y sentimientos masculinos y femeninos y jerarquizándolos de modo que se da mayor valor para los que se identifican con lo masculino” (Moreno y Pichardo, 2006:146). Si recordamos lo que nos planteaba el deconstruccionismo, la lógica binaria se reproduce con todo y jerarquías. Será prioritario para los Estudios de Género contemporáneos encontrar estrategias para rearticularse y dejar atrás las dicotomías construidas en base a la diferencia sexual.

Es así que, a medida que la reflexión teórica y la acumulación de conocimiento se elevaba, durante los años noventa el concepto estuvo sometido a diferentes revisiones que terminó por hacer aparecer “un cierto especticismo (sic) de género en tanto desconfianza ante la capacidad de explicación de este concepto, e incluso la apuesta radical por su de-construcción y su olvido teórico y práctico” (Pujal y Amigot, 2010:133). Sería este mismo escepticismo el que promovería un espíritu crítico y construcciones teóricas que separarían efectivamente las características sexuales biológicas de las sociosexuales

Butler (1993) se pregunta por el género y la identidad, donde el género se toma como una construcción cultural que nos constriñe externamente a la vez que nos compele desde el interior. Desde aquí es que ahonda en la discusión que Beauvoir propone al considerar la elección como un “acto diario de reconstrucción e interpretación”. Es por esto que rescata y relaciona la doctrina sartreana de la elección pre-reflexiva (una forma de cuasi-conocimiento) donde se está al tanto pero no totalmente consciente de lo que se experimenta con la elección de género de Beauvoir, dándole a esta construcción epistemológica un significado cultural concreto y situado. Beauvoir plantea que la elección del género no es a tientas, sino que se inscribe en un marco normativo preexistente, dentro del cual la elección (su proceso) es menos azarosa que estratégica, laboriosa, sutil y encubierta. Se reproduce, reorganiza y reinterpreta la realidad cultural con su compendio normativo de forma recurrente (Butler, 1990).

En el cuerpo se inscriben las interpretaciones recibidas de un sistema sexo/género las cuales son reinterpretadas y expresadas por medio del mismo cuerpo. Es así que Beauvoir le asigna el estatus de situación al cuerpo, ya que en él se articulan elementos culturales específicos de una cierta sociedad en un determinado espacio de tiempo: “Si aceptamos el cuerpo como una situación cultural, entonces la noción de un cuerpo natural, y desde luego, de un “sexo” natural se hace cada vez más sospechosa” (Butler, 1990:312).

De esta manera, y dado que el cuerpo natural y, por tanto, el sexo natural se entienden como ficciones, la teoría de Beauvoir podría estarse preguntando si es que el sexo no fue género todo el tiempo. Siguiendo esta interrogante es que Butler revisa la construcción teórica de Wittig.

“El sexo... es tomado como un “rasgo físico”, un “dato inmediato”, un dato sensible perteneciente al orden natural. Pero lo que creemos que es una percepción física y directa sólo es una construcción sofisticada y mítica, una “formación imaginaria”, que repinterpreta los rasgos físicos (en sí mismos tan neutros como los demás pero marcados por un sistema social) mediante la red de relaciones en la que son percibidos” (Wittig, 1981:48 en Butler, 1990:314)

Podría interpretarse, dice Butler (1990), que la teoría de Wittig insinúa una malconcepción en el estudio de la anatomía y sus consecuencias sociales: Que la diferencia sexual no tiene un asidero material pertinente para afirmar binariedad. Esto no es completamente acertado. La autora del texto enfatiza la idea de que las diferencias son efectivamente binarias, materiales y distintas, y que no nos vemos atrapados por la ideología política al afirmar esto. El error estaría en enfocarse en ciertas diferencias para elaborar identidades sexuales; diferencias que suponen un destino social a causa de esta diferencia, destino construido en base a la naturalización de estas diferencias y la heterosexualidad.

Normalizar y regular la conducta sexual no implica un discurso que acepte la diversidad ni sea propositivo, sino, al contrario, supone la utilización de herramientas opresivas y restrictivas. La idea es que todos y todas actúen bajo el precepto de la heteronormatividad, el mandato médico y psiquiátrico que te permite caminar y desenvolverte socialmente sin problemas. Es así que el individuo no tendría la opción libre de configurar su género como le parezca pertinente, sino que se somete a una obligatoriedad heteronormativa “bajo amenaza de sufrir castigo y violencia por cruzar las fronteras del género” (Fonseca y Quintero, 2009:49). Es así como, por medio del miedo y la culpabilidad, el sistema heterosexista controla la disidencia (Ibid.).

Trascender el sexo, dice Butler, podría llevarnos tanto a la superación del binarismo por medio de una categoría única o por medio de la proliferación de géneros. En este sentido, Foucault (1980), desde su noción de poder, propone que la ruptura de la dicotomía se sucede luego de una proliferación de relaciones de poder en donde el opresor se convierte en oprimido y desarrolla formas de poder alternativas produciéndose una relación posmoderna de poder en donde los roles son intercambiables (Butler, 1990). Así, por medio de esta “proliferación” y una “asimilación” de la nueva relación se difuminan los límites de la oposición.

“No sólo elijo mi género, y no sólo lo elijo dentro de los términos de que se dispone culturalmente, sino que por la calle y en el mundo siempre estoy siendo constantemente constituido por los otros, de tal modo que el género constituido por mi yo bien puede encontrarse en oposición cómica o incluso trágica con el género que otros me ven. Por ello, incluso la prescripción foucaultiana de la invención radical presupone una acción que, à la Descartes, definicionalmente elude la mirada fija del Otro” (Butler, 1990:322).

enero 03, 2013

El revuelo de las Putas Babilónicas

La verdad es que no pensaba hacer un artículo sobre ésto, porque el mensaje de las Putas Babilónicas es bastante claro. Pero no. Hay gente, incluso amigos gay, que se sienten agredidos por su imagen disidente, sus tacos y sus labios rojo pasión. Asi que, no siendo un erudito en el tema, quiero exponer lo que pienso respecto de esto. Ojalá estén de acuerdo conmigo. Si no, están más que invitados e invitadas a mandarme a la chucha en los comentarios.

Para entender todo el despliegue visual, creo que es necesario hablar un poco sobre las categorías en las que encasillamos a las personas. Por un lado están aquellas referidas a la orientación sexual, las cuales varían dependiendo de si gustamos del mismo sexo, del otro sexo, de los dos, de ninguno, etc. Extendernos en eso no creo que haga tanta falta.
Por otro lado, las categorías referidas al género varían de acuerdo a la presentación "performática" que hacemos de nosotros mismos frente a los y las demás. Por eso se utilizan las etiquetas transgénero y la más reciente, cisexual o cisgénero, donde las personas transgénero ocupan, se visten o viven mostrándose diferentes a lo que se les exige por su sexo y las personas cisgénero aparecen concordantes con lo que se espera de ellos en términos, al menos, visuales. No creo que sea necesario complejizar tanto ésto.

Ahora, partiendo de la noción básica de que las Putas Babilónicas no son un colectivo de entretenimiento ni de juegos al aire libre, sino que son una agrupación política, es que todo lo que hacen de manera pública corresponde a una estrategia política de visibilización. En éste caso, la pregunta que nos deberíamos hacer es ¿qué se intenta visibilizar?

De las varias entrevistas que se les han hecho, uno puede resumir que tienen un problema con el sistema sexo/género, como dirían las autoras de los años 60's. Específicamente con una suerte de valor o idea clave para la articulación de este sistema que es la heteronormatividad. Ésta característica del sistema sexo/género occidental intenta normalizar, encausar, direccionar y encaminar, por medio de la heterosexualidad obligatoria, a la sexualidad de sus contribuyentes (todos y todas quienes participamos de la sociedad en su conjunto), hacia una forma de vivir la sexualidad que busca la consecución de una meta concreta que es la reproducción de las familias, las cuales producen hijos e hijas que se criarán en y formarán parte de éste sistema, el cual más tarde también reproducirán. El objetivo es más bien económico, en tanto la repetición de este esquema sexual (el papá trabajador asalariado y proveedor, la mamá dueña de casa y cuidadora de la familia) permite estar constantemente generando personitas que hagan funcionar la maquinita llamada economía global. En fin. Hay todo un entramado de reglas que marcan el camino hacia el éxito en nuestra sociedad. Un éxito heterosexual.

Y soy enfático en ésto, porque el camino trazado no es una opción: Es una obligación. De no cumplirla hay castigos, hay penitencia, hay tortura. Es violento lo que sucede cuando no eres heterosexual. Es violento incluso si lo eres pero no tanto. Qué decir de aquellos hombres que no gustan del fútbol, o que son sensibles. O aquellas mujeres competitivas y profesionales. Ejemplos todos de lo duro que es no alinearse y acurrucarse con la suave y tentadora heterosexualidad. Por eso mismo muchos y muchas disidentes han elegido callarlo en sus distintas facetas, tanto para sí como para el resto. Así, tenemos a jóvenes gays que no le cuentan a sus familias que gustan de otras vaginas u otras tulitas, como también a aquellos y aquellas que, fuera del clóset, aún son normales, varoniles, señoritas y se espantan de cuerpos trasngresores como los de las Putas Babilónicas. Porque ellas hacen sonar sus tacos y pasan gritando fuerte "no tengo que ser hombrecito para ser respetado".
Por eso el labial rojo, por eso los tacos y los animal print: porque intentan abolir con la idea de que si eres hombrecito tienes que hablar, pararte, caminar y culiar de tal o cual forma. Porque para ser mujercita no hay que ser ni virgen, ni santa, ni recatada, ni golpeada en silencio. Porque un hombre no es eso, ni una mujer tampoco. Porque, en definitiva, ¿qué es ser hombre? ¿qué es ser mujer? ¿según quién? ¿para cumplir qué regla?.

La libertad sexual ha sido encasillada, escondida bajo anuncios de cervezas con tetas y sudorosos abdómenes masculinos recios, bajo porno encubierto en programas juveniles y padrenuestros llenos de cuerpecitos de niño. La sexualidad, de tan encerrada que está, grita por salir de golpe y destruir las barras que se erigían por delante de ella. No son travestis, no son transformistas: Son cuerpos liberándose, ya sea con vestidos o con pantalones, con faldas o con sudaderas. Da igual. Porque no importa si soy gay, hetero, bisexual, asexual, pansexual o chelasexual. Lo que importa es que pueda y tenga la libertad de expresar lo que siento y que nadie me recrimine por ello. Porque las reivindicaciones sexuales no son solamente para hombres gays, sino también para lesbianas, trans, cisgéneros y toda la gama del bonito arcoiris de la sexualidad. Porque todos tenemos derecho tanto a ir de la mano por la calle y besarnos como a vestirnos de la forma en que nos represente y, más importante, acomode más. Porque tenemos el deber de conocer nuestro cuerpo, de explorarlo en solitario y en conjunto, de entender dónde habita el placer (que, por supuesto, no es sólo genital) y a poder manejar métodos de prevención de enfermedades y embarazos no deseados. Necesitamos urgentemente aprendernos, reconocernos, porque nos hemos olvidado detrás de una represión infundada, ridícula y sin sentido.

Eso son las Putas Babilónicas. De ahí vienen sus labios fulgurantes y sus piernas estilizadas. Si a alguien le molesta, probablemente tenga que ver con lo enraizado que tenemos este sentido de la moral en donde cada cosa va en su lugar y los hombrecitos son así y las mujercitas son asá. Las lastarrinas nos invitan a destruir esa concepción de nuestros cuerpos de la manera más entretenida, alegre y desenfadada que hay. Y no, por favor no entiendan que es una invitación al mundo trans, pero sí es una invitación a transformarnos po dentro para dejarnos ser por fuera.

Vincular ésto, que ha sido tratado somera y miedosamente por las organizaciones de la diversidad sexual en chile, con la Revolución Social generada a lo largo de los años y nombrada más frecuentemente a partir del Movimiento Estudiantil del 2011 hace más sentido que nunca, pues educarnos en sexualidad es algo que nos falta a todos y a todas. Es precisamente el conocimiento sobre nosotros y nosotras mismas lo que el sistema neoliberal nos ha arrebatado. El saber productivo (no en términos materiales, necesariamente), ese saber que nos permite vivir de forma autónoma. Ese saber hay que recuperar, y fue ese conocimiento el que se rescató en los recreos del Lastarria por estas, las Putas Babilónicas.

Es por todo lo anterior, e incluso por más, que las performances de éste colectivo de locas genera tanto revuelo. Y es TAN positivo que debería replicarse.

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