Pestañas

diciembre 30, 2017

No puedo ponerle título

Era un 2012 asqueroso. Arrastraba conmigo lo peor de mis días, puras decepciones y desencuentros, lejanías y odios que me pesaron mucho después de tu partida, de mi quiebre, de mi error.

Venía de haber pensado vivir en Santiago, de haber pasado unos meses en el descontrol, en lo más oscuro de mi devenir. Venía de quebrar mis relaciones, de quebrar todo en la búsqueda de mi independencia, de buscarme y terminar perdiéndome. Venía de estar completamente amarillo. Entre medio de eso te agregué a Skype. Y no nos detuvimos más.

Aún guardo muchas conversaciones, muchas sensaciones, aún atesoro las tantas declaraciones que me pillan de vez en cuando midiendo con eso lo que espero de quien te suceda.

Fui tan weta.

Domestícame. Eso te pedí, y supiste hacerlo entre nubes de algodón de una melosidad casi irreconocible, porque nunca fue realmente meloso. Era amor, con todas sus letras. Nos encantábamos. Mirarte era de otro mundo, era encontrarme perdido en tu alma que resonaba fuerte con la mía. Domestícame, te dije, y nos contamos cuentos, nos dedicamos canciones, nos esperábamos para escucharnos, para conversarnos el día, para sentirnos presentes. La magia de saber que lo que llevo en la mano fue también un símbolo para ti. La magia de creer -¿o saber?- que todas nuestras decisiones nos habían llevado a estar ahí, virtualmente conectados y enamorándonos perdidamente del otro.
Y te dije que no podía. Que no entendía. Que nos detuviésemos porque sentía crecer en mí un sentimiento que no sabía si podría aguantar., que ya lo había vivido antes y sabía cómo terminaba. Y tú, hermoso tú, luminoso tú, pura esperanza. Tú, por primera vez, TÚ.

I'll help you see it through 'cause I just really want to be with you

Las ganas de besarte, de encontrarme con tu cuerpo, de fundirme en tus brazos eran infinitas, y no iba a dejar que ésto se volviera igual de virtual que mis miedos. Cumplí años y viajé, viajé a verte, viajé a besarte, viajé a estar presente, a decirte que arriesgaba todo. Viajé y nos convertimos en esas personas que se miran el alma, que se encuentran antes de tocarse, de esas personas que uno envidia, que de tanto amor contagian. Cocinar contigo, caminar contigo, cantar contigo, conocerte más, descubrirte, recorrerte, tenerte encima y entibiarme con tu suspiro en éxtasis. Me tenías completo, pleno, dócil por puro amor, rebelde por puro amor.
Viniste tú. Me encontraste tú. Caminamos, conociste mi pieza, ¿recuerdas las puertas de mi clóset?. Y los recuerdos se acumulan: El chaleco que me regalaste, el llavero, Jake, el café. Tus dibujos, tus declaraciones en papel que aún conservo. Lo mejor de ese año fuiste tú, de seguro. Así te recuerdo. ¿Recuerdas que fuimos arena y viento? ¿Recuerdas, como yo?
Falafel.
Pero no podía más. Tres regiones de diferencia pesan, tarde o temprano. Tus ganas de besar otros labios, de conocer otros cuerpos, legítimas ganas de conocerte a ti mismo en este nuevo momento de tu vida no podían incluirme. Y lo entendí completamente. No podía hacer otra cosa que dejarte ir, que amarte libre. Verte feliz, esa era mi misión, ¿recuerdas?. Y llegó un nuevo año, sin un nosotros que pronunciar.

28 de enero, 2013
"Siempre me va a seguir importando lo que te pase"

11 de febrero, 2013
"Sigues siendo parte importante de mi :)"

No aguanté más. La posibilidad de vivir en Santiago, cerca tuyo, cada vez más cerca, me alentó a buscarte, a creer que los catorces de febrero son mágicos, que pueden resultar cosas hermosas si la intención se alinea con el cosmos, si de verdad creemos que podemos urdir un cuento donde nosotros le ponemos el final. Y fui, te busqué, y te encontré, y nos vimos. El globo, ese maldito globo que aún conservo junto a mi postulación a ese magister maldito. Ese carrete.

Ese carrete merece un capítulo por sí sólo.

¿Recuerdas lo mucho que deseábamos bailar juntos?

¿Recuerdas lo mucho que deseábamos encontrarnos las miradas?

¿Recuerdas lo mucho que nos deseábamos?

¿Lo recuerdas como yo?







Y de aquí todo en picada.







Te amaba. Por favor, créeme. Te amaba con toda mi existencia, aunque nunca te lo haya dicho.



Te amaba y cuando supe que nada de mis planes tenía un buen final...


Cuando supe eso me perdí...


Y quise destruir todo...

No entendí...

Cómo...

Pero lo hice...

Te destruí.

Era Abril y te destruí.

Y

me

pesa

tanto

tanto

tanto.

TANTO.








En mi pega, un niño cita a Hora de Aventura.

Me faltaron tantas canciones que dedicarte.

Leerte era morir.

Las noches eran mares. Sólo desesperanza.

Era Agosto y aún me ponía nervioso pensando en tí.

Mandé a hacer una polera para ti. Nunca te la envié, no pude. No pude. No sabía nada.
Te buscaba en blogs, en fotos, en recuerdos virtuales. Te leía una y otra vez. Me preguntaba cómo podía haber sido tan imbécil. Me preguntaba una y otra vez por qué, qué mierda me pasaba en la mente. Me preguntaba, y la única respuesta era terrible. Se me hace un nudo en la garganta recordarlo. Tuve ganas de hablarte cuando mi mamá recayó al hospital. Tuve ganas de hablarte tantas veces. Pero no pude. No pude. Seguí escribiendo, como narrándote mi vida. Explicándome y convenciéndome de que no era una mala persona. Pero me costaba tanto creerlo.
Intenté tener otras relaciones, pero todos se daban cuenta de que tenía algo pendiente. Esperaba tanto que fueras todo lo feliz que no pudiste ser conmigo...
Y pasó un año.
Tanto cambia en un año.
Imagina cuánto en dos.
Y en tres.

¿Supiste que viví en Valparaíso? Como queriendo cruzarme contigo. Fui a buscarme, a recoger mis pedazos. Me busqué en los miradores, en el puerto, me busqué en la costa. Me busqué en el metro y todo su recorrido. Me busqué en los cerros. Me busqué, y me costó, pero me encontré.

De a poco.

Muy de a poco...

Muy, muy de a poco volví a rimar.

Volví a rimar.

Después de cinco años, lo último que escribí en Jake es lo último que dejo en esta entrada. Me ha costado tanto, Jaime. Y es que te amé con todo lo que tengo. Somos otros ahora, pero te guardo como el recuerdo más cálido de todos. Espero, con todo el corazón, que seas feliz y lo más luminoso siempre te acompañe, incluso en la noche más oscura. Espero que rías con la guata, que llores con el alma, que estés viviendo la vida como mereces: Plenamente.

Te debo un perdóname.
Eso sí que lo sé.

Lo que no sé, es si
lo quieres escuchar.

Pero por si quieres, 
por si alguna parte de ti lo necesita,
de verdad, desde muy dentro de mí,
Jaime,

PERDÓNAME.

octubre 25, 2017

De eso se trata, lo prometo

No se trata de esperarte,
ni de soñar que un día, que tal vez,
que quizás, que quién sabe.
No se trata de soñarnos ni se trata de mi paciencia.
Tampoco se trata de todo lo que comprendo,
todo lo que puedo contener.
No se trata de refranes ni dichos populares,
no se trata de las islas que lo lloran todo solas.
No se trata del silencio, del abismo, la distancia,
no se trata de lo frío, lo indiferente,
definitivamente no se trata del amor romántico.
No se trata de lo que pasa cuando hay tanta gente al rededor que no tiene idea.
No tiene idea.
No tiene idea de qué se trata.

Porque se trata de ese "¡Quiero saber más de ti!".
Se trata de la magia que aparece cuando nos miramos en medio de la gente, sin que nadie sepa que nos estamos mirando, porque no nos miramos con las pupilas.
Se trata de la luna camino hacia la fogata,
se trata de tu pan multisemillas y tu pie de naranja.
Se trata de esa noche en mi pieza,
se trata de ese poema que me leíste antes que a nadie.
Se trata de la paella, la chirimoya,
se trata de la silla hecha de roca.
Se trata de tus nervios, tus confesiones,
se trata de nuestros besos.

Se trata de nuestros besos.

Se trata de ese beso que me diste sin pensar.

De eso se trata, estoy seguro.
Y todo lo demás se ordena sólo,
a su tiempo, cuando corresponde.
Se trata de sanar. De eso se trata. Eso se intenta.
Y se sana. Lo prometo.
Es la única expectativa a la que me aferro.

julio 03, 2017

Crónicas laxas II

El viento me acarició la oreja,
los perros ladraron suavemente lo que salió de tu boca,
el mar seguía sonando estruendosamente tranquilo,
la tierra era ya barro en mis manos,
el calor de tu aliento entibió mis piernas frías,
el vibrar de tus palabras remecieron la vereda de nuestros pasos,
y seguimos caminando.

junio 19, 2017

Cavilaciones sobre inteligencia emocional

Para resolver conflictos, construir lenguajes emocionales que permitan nutrir nuestras relaciones humanas siempre será un desafío. Si es que nos importa resolver estos conflictos y convertir estas relaciones en espacios trascendentales de desarrollo, este desafío será ineludible.
En cada amistad, en cada relación familiar o amorosa habrá que construir significados y objetivos comunes si es que se quiere superar un conflicto, desacuerdo o desentendimiento. Es frente a la posibilidad de construir ese lenguaje común, frente a la posibilidad de encontrarse en el desencuentro, que uno podrá decidir si horizontalizar el proceso y construir juntos, o generar asimetrías donde lo que termina ocurriendo es una superposición de necesidades en donde las de uno son satisfechas por la disposición emocional del otro, producto de este vago entendimiento de la situación problemática, todo a raíz de la diferencia de significaciones no ajustada inicialmente.
Sin ofrecer la posibilidad de confirmar, aclarar, ajustar o corregir, la vaguedad es la que opera y de ahí la asimetría. En suma, si esta asimetría se mantiene en el tiempo, inevitablemente se convierte en una relación de abuso. Con todas sus letras. Y si pensamos que esto es posible dentro de una relación familiar, amorosa o amistosa, invito a revisarnos. Personalmente tengo cero tolerancia para ello.

junio 12, 2017

No voy a ser de esas personas

Cuando estaba en la universidad yo era un pollo. Quizás lo sigo siendo aún, pero recuerdo que antes mi nivel de compromiso con los espacios a los que asistía era tambaleante. Esto igual se debía a que no entendía mucho lo que sucedía en esos espacios, cómo se proyectaban, cómo repercutían las cosas que hacíamos en la vida de quienes participaban, etc. Todo ese conocimiento, cuando tuvo que ser aplicado, me sirvió para encontrar el motor para la dedicación, encontré fácilmente el nicho del compromiso y me movilizó la voluntad nutrida de estos dos elementos.
En un mundo como este, encontrar cosas apasionantes es difícil. Una vida llena de obligaciones se nos impone desde que nacemos: Obligaciones en torno a lo estético, lo sexual, lo pedagógico, lo familiar, luego en lo académico, lo laboral, y el ciclo vuelve a repetirse y entrecruzarse una y otra vez incansablemente hasta que, si tenemos suerte, podemos disfrutar de lo que la mísera pensión nos permite disfrutar. Quizás en ese momento podamos dedicarnos a lo que nos apasiona, porque el mundo no nos deja tiempo y nos consume de a poco. Al menos así es para la mayoría.
Cada vez que voy sumando números a mi torta de cumpleaños voy teniendo menos tiempo para hacer cosas entretenidas. Si antes no sabía qué era lo que me apasionaba, ahora, de saberlo, el tiempo se me hace poco. Pero quiero aprovechar cada momento libre para hacer lo que me apasiona, o buscarlo en caso de que no lo tenga claro. Hacer las cosas sin pasión es triste, lamentable y la verdad es que prefiero no hacerlo si es que realmente no me mueve las entrañas.
Así, hoy, en cada espacio en el que estoy lo doy todo o, al menos, lo intento con todo. Tengo ganas de funcionar así porque lo que estoy haciendo me apasiona. Entiendo que no es una obligación ocupar mi tiempo en organizarme, en traer al presente aquello que quiero que ocurra en un futuro, discutir y alimentarme de los conocimientos y habilidades de quienes me rodean, crear y construir otros nuevos espacios donde puedan darse todas estas cosas y más. A veces tengo mucho tiempo, otras veces no, pero el que me apasione lo que hago hace que me obligue a cumplir porque el compromiso que construyo para mi con esos espacios es así de fuerte, así de trascendental. No quiero llegar a viejo y arrepentirme de no haberlo dado todo en todos los aspectos de mi vida. No voy a ser de esas personas.

junio 07, 2017

Dos hombres caminan bajo la lluvia y se ríen


Parece que el mundo se contagió de ellos.
De repente, en todo el planeta,
la gente baila, se sacude, se abraza de alegría.
Otras personas miran a gente abrazarse.
Dos hombres caminan bajo la lluvia y se ríen.
En un pestañeo, y hacia donde mires,
suenan tambores, claveles, sartenes,
bailan niños con niñas, abuelas y vecinos,
o por último se saludan sonrientes las gentes al pasar.
Dos hombres caminan bajo la lluvia y se ríen,
disfrutando impunes la expansión de no limitarse,
compartiendo sin miedos lo que el cuerpo hace aparecer.
Es de noche, y todas las esquinas son arte.
Dentro y fuera de las casas se grita, salta,
cocina, besa, ordena, prende, comparte,
y quienes se miran se contagian con el pálpito de las sonrisas.
Parecieran hacer cosas maravillosas, los dos hombres.
¿Acaso el mundo no dijo que era inusual
hacer danza contacto con las manos,
caminar abrazados conversando la vida,
escuchar una canción fuerte en la calle?
Dos hombres caminan bajo la lluvia y se ríen.
Nadie hace caso ya de esas reglas.
El globo se puso reset, apagar equipo, reiniciar.
No queda nadie que no se crea este nuevo estado,
no quedan dudas, no quedan románticos,
es que lo que pasa, pasa de verdad.
Dos hombres están caminando bajo la lluvia,
y se ríen.
Y aunque la utopía del carnaval eterno es eso, un ideal,
cuando una señora los mira caminar bajo la lluvia y sonreír,
por un momento, en un saludo, en un gesto,
se siente como si el mundo
caminara
bajo la lluvia
y riera con nosotros.

junio 05, 2017

Feministas queman bandera chilena

Hoy termino el día preguntándome qué representa para mi la bandera chilena. Y es que cuando la veo, no despierta en mi ningún sentimiento patriótico, nada de felicidad ni orgullo. Muchos me tildarán de muchas cosas, pero lo cierto es que el símbolo patrio está, para mi, asociado a sensaciones que no necesariamente me son agradables en la guata.
Primero que nada pienso en que representa a un país. Pienso en fronteras, en límites, en barreras, en xenofobia.
Luego pienso que este país, como muchos, opera en base a una constitución. En nuestro caso, documento conservado desde la dictadura (una hazaña la wea).
Varias de esas leyes están en constante antagonismo con la voluntad popular e impiden, vez tras vez, que la libertad aletee en nuestro cotidiano. Leyes opresoras que limitan o, de plano, prohíben la capacidad de decidir sobre nuestros cuerpos.

Pienso en que vivo en un cuerpo de hombre, el cual me hace heredero de una tradición reproductora del patriarcado con la cual quiero luchar día a día, en todos los espacios que se me hagan posibles. Es por esto que me organizo en torno a esta opresión específica, ya que hoy, como nunca antes, soy un poco más consciente de cómo funciona el aparataje patriarcal. Y es por eso mismo que puedo darme cuenta de algunos de mis privilegios.
Todo esto deviene de un proceso largo de aprendizaje, de ajustes, de errores igual. He trabajado mi capacidad de respetar a quienes me preceden en las luchas a las cuales me pliego, principalmente porque sé que aún hoy tengo mucho que aprender. Si, tengo energías y ganas, pero dejarme llevar por la ansiedad de querer transformar el mundo me ha jugado malas pasadas antes.
A un evento como el que tuvo lugar hoy en Concepción, organizado por la Coordinadora 8 de Marzo, fui con respeto. Respeto porque comprendo que si bien el patriarcado está presente en mi existencia oprimiendo y constriñendo, es algo de lo que me he llegado a dar cuenta luego de relacionarme con los feminismos. Hay toda una lucha que me precede la cual ha construído para sí una simbología, una mística, toda una ritualidad. Nominarme "compañero" de aquellas que trabajan de forma autónoma es algo que no puedo llegar y hacer sólo porque me siento cercano a su lucha. No es un calificativo que recae como por arte de magia una vez que me declaro no-heterosexual, no se me tatúa en el espíritu porque lea autoras feministas, no me brilla en la frente porque use falda, me pinte los labios o explore mi ano. Si voy a un evento como el de hoy, voy con la claridad de que si bien plegarme suma, recién comienzo a organizarme en torno a mi realidad como hombre en vías de ser antipatriarcal.
Desde aquí es que me pregunto, con todo lo que entiendo que me sucede como hombre frente a la bandera chilena, ¿acaso no es hasta ofensivo blandirla en medio de una manifestación feminista? ¿acaso no es pasao pal pico querer que flamee una representación concreta de la opresión de los cuerpos de las mujeres que marchan? ¿acaso no estoy llamando a recordar lo horrible de las leyes laborales, de las cárceles por abortar, de lo mierda que ha sido y es el estado chileno para con las mujeres? ¿acaso no es demostrar mi ignorancia pretender que todos los movimientos operan bajo los mismos códigos? ¿acaso no es una falta de respeto? Y cuando me lo hacen saber, ¿acaso me hace tanto ruido una respuesta agresiva frente a un símbolo así de violento? ¿tanto me incomoda? ¿tanto me ofende?
Al menos yo creo que falta mucho para que podamos sacarla en todas las manifestaciones y que todes entendamos que propugnamos unión y solidaridad, siquiera resistencia.

junio 02, 2017

Entiérrame en Roma


Déjame entender qué me inmoviliza.
Borrar tu sonrisa es volver a caer.
No encuentro la forma de anclar el sentir sin querer morir.
Entiérrame en Roma.
Que a veces me toma, me ciega el sabor,
tu dulce sudor, se muda tu aroma,
se fuga la idea, se pierde el deseo.
Sin dejar mapeo se apaga el sentir.
Involuntarios intentos.
Caminos bloqueados, violentos.
Incontrolables momentos sin señas, sin guías, sin ti.
Enreda mi lengua en la tuya sin que los clavos nos duelan, entrando al revés.
Nunca fue extraño, no iba a suceder.
No quedan preguntas que hacer.
Solución trascendente no tengo.
Cuesta imaginar y yo no pretendo dar con respuestas sin tiempo
y tirar mis monedas al viento.
Que a veces me suelta, no brilla, no intenta ser nada más que una perdida, sin vuelta,
acurrucada en papel celofán,
esperando el momento en que todos se van.
Enreda mi lengua en la tuya y sabrás de sabores amargos, fulgor otoñal,
recuerdos con formas de ave inmortal.
No quedan preguntas que hacer.

mayo 14, 2017

Breve reflexión sobre el rol de madre

Ahora que se acaba del día de la madre, me llama la atención una forma que tenemos de conmemorar su rol. Una forma que, si bien tiene buenas intenciones, reproduce y celebra una forma opresiva de entender su papel en nuestras vidas.
La retórica que se plantea en estas conmemoraciones pop ya no es como la de antes, donde nos mostraban a una madre que nos atendía con jugo, o poniendo la mesa, sirviéndonos comida. Ahora es una mujer independiente que cumple infinitos roles: jardinera, artista, cocinera, pediatra, economista, peluquera y he leído que hasta reloj despertador. Sobre todo, para el día de las madres, este rol multifacético se resalta y celebra, nos conmovemos por todo lo que nuestra madre es para con nosotros, la abrazamos porque en efecto cumple todas esas tareas y es una súper mamá, una súper mujer. Pero, ¿qué se esconde detrás de esta celebración?
Imaginen lo que yo: Esta super madre se levanta a las 5am para hacerle desayuno a su familia, mientras se cepilla los dientes e intenta que no se le queme el pan. Mientras esto ocurre, está intentando por primera vez despertar a sus hijos y, probablemente, a su marido. Cuando está todo listo, revisa los uniformes, las camisas e intenta por segunda o quizás tercera vez levantarlos a todos. Viste a los niños, sirve el café, y probablemente maneja a dejar a sus hijos a la escuela. Trabaja todo el día, recibe llamadas de la profesora jefe, pasa a comprar pan y algunas otras cosas al supermercado cuidando el presupuesto familiar, va a recoger a sus hijos al colegio y los ayuda con sus tareas en casa mientras sirve once y cocina la cena, lava los platos, limpia la casa, besa a su marido al llegar, le sirve la comida, acuesta a sus niños, trabaja en sus informes y a dormir, si es que ya planchó camisas y preparó materiales para la tarea de mañana. Para empezar de nuevo una rutina similar, o peor que la del día anterior.
¿De verdad estamos entendiendo que esto es algo alegre, tierno e idealizable? Es bastante terrorífico que pensemos que es súper lindo que nuestras mamás -y todas las que vienen- tengan que cumplir con ser estas súper mujeres y que pensemos que esto en efecto es "liberador". Porque a ratos parece que esto es lo que celebramos. Esto nos conmueve. Esto nos parece que es el retrato de una mujer independiente, feliz, libre. ¿Esto es? ¿En serio? Y lo vemos en los comerciales pop que conmemoran a la super mujer que tenemos como cuidadora. Y promueven un regalito con descuento. Y lloramos con el video de youtube que nos muestra lo que nuestra madre hizo y hace por nosotros. Y el lunes volvemos a esperar todo esto y más de ella. Porque así son las madres. Bueno, no todas. Hay algunas que no hacen ni la mitad, y no recordamos a esas cuando vemos estas propagandas. A esas las miramos un poquito mal por ser malas madres. Malas mujeres.
¿Súper mamás? Suena opresivo. A cagar.

abril 16, 2017

No he olvidado


Aunque la caligrafía se haya dejado de lado
y las máquinas se apoderen de estas letras frías,
de mis nubes, mis lluvias, todos mis temporales,
yo no he olvidado.
No he olvidado cómo se siente el sol en la guata,
las mariposas en los intestinos,
ese sube y baja de la plaza cuando era chico que me hacía el estómago reír.
No he olvidado el apretón de garganta,
las mejillas adoloridas de tanto mirar tus margaritas,
las ganas de escribirte, dibujarte, cantarte.
Ay, es que cantarte,
hacer como que sigo la letra de la canción sin más,
cuando en realidad estoy vibrando con los versos
y esperando, casi rezando, que vibres conmigo también.
No he olvidado cómo se siente, no he olvidado cómo lo siento,
no he olvidado y no quiero. No tengo ganas.
Porque me pasa cuando como papas con arroz,
cuando me río solo viendo alguna tontera en alguna pantalla,
cuando me tomo un té con cáscaras de limón en invierno,
cuando justo en el carrete ponen esa canción,
canción de mierda que me recuerda todo.
Porque no he olvidado.
No he olvidado y no quiero hacerlo.
Y así, cuando vengas tú con tu sol, tus mariposas,
tu sube y baja, tu apretón de garganta, tus margaritas,
tu cara de público en la palestra cuando canto,
cuando vengas, cuando decidas venir,
no habré olvidado todo lo que me provoca.
Y estaré aquí, listo,
como si nunca hubiesen construído tanto centro comercial,
dispuesto a vivirnos y ser todo eso que dicen que uno puede ser
cuando no ha olvidado como amar.

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