Pestañas

enero 04, 2015

2015: El año del intento


Empezó el 2015 y con él empezaron varias cosas, cambiaron otras y el camino se ha ido despejando de a poco. No sé cómo terminaré este año, pero de seguro lo empecé con ganas de que mi realidad cambie. Y lucho por ello día a día.

Puede que este blog no tenga un curso específico, no está demarcado su devenir o su propósito. La verdad es que mi vida tampoco lo tiene. La gente dice que a cierta edad uno debería ya saber qué quiere hacer de su vida, pero tengo 25 y aún siento que tengo demasiadas posibilidades que explorar. Quizás es algo de mi generación, ya que tenemos tantas cosas por conocer, estamos invadidos de tantos estímulos, hay tanta información recorriendo esta cosa llamada internet que si a los 17 no sabes qué carrera estudiar te comprendo completamente.

Y es que no es fácil, no es para nada fácil es un mundo en donde las posibilidades son literalmente infinitas. Digo posibilidades, porque ese cuento de que las oportunidades están para todos es una mentira feroz, un raspado de olla ideológico. Dejaré para otro día el tema de la meritocracia, porque hoy me quiero enfocar en otras cosas. Y, de nuevo, nótese que tampoco tengo muy claro hacia dónde va esta columna. Porque si, en este momento en Chile la indignación crece (tanto o más que las posibilidades de exploración de las que hablaba), pero también nos recorre una sensación lastimera y nostálgica pues luego de las manifestaciones sociales del 2011 y la triste idea de que nada ha cambiado en realidad, para lo que nos alcanza es para la indignación twittera. No digo que esto sea algo bueno, sólo digo que lo comprendo. Lamentablemente la idea de que nada ha cambiado es sólo eso: Una idea.

Entró el 2015 y el caso del financiamiento ilegal por parte de Penta está en boca de todos -o al menos debería. La absolución de Larraincito también es algo que quedó en la retina de toda la ciudadanía. La dimisión de Helia Molina por decir la cruda verdad fue apoyada por varios testimonios de aborto en clínicas cuicas, muy lejos del mito urbano. ¿Y en qué estamos los espectadores de tal tragicómica realidad? ¿Sentados en nuestras butacas viendo como todo pasa y actualizando nuestros estados de facebook, indignados, enojados, decepcionados?


Para mi este año viene con fuerza y dejó atrás un 2014 de limpiezas. Lo tóxico, lo dramático, lo que me anclaba a malos estados o complicaciones innecesarias lo dejé allá. Allá también quedó esa sensación de que nada ha cambiado, porque me cambié de ciudad y mi contexto con ello dio un vuelco. Así, las cosas que me indignan no puedo dejarlas pasar, no pueden pasar desapercibidas y es necesario unir fuerzas con aquellas personas que nos sentimos molestos por los hechos que acontecen en nuestro país para mostrar nuestro descontento. Quizás no podemos cambiar las leyes, pero podemos exigir que las cambien. Quizás no podemos despedir a ningún político, pero podemos exigir su dimisión. Quizás no podemos fiscalizar que las empresas aporten dineros ilegales a próximas campañas, pero podemos poner ojo para que al momento de votar en las próximas elecciones esta gente no se vea beneficiada por nuestra raya en su papel. Porque no se trata de quedarse de brazos cruzados, sino de incidir en la realidad de nuestro país tal cual como lo hacemos en nuestra vida propia.


Este 2015 no estoy dispuesto a aguantarle nada a nadie. El que la hace la paga, y eso no es ser mala persona o buscar la venganza, es respetarse lo suficiente como para ignorar a quien se lo merezca y decirle las cosas a la cara a quien le haga falta. Si es necesario salir a la calle para que nos oigan, ¡ya lo hemos hecho antes! ¡ya salimos, gritamos, prendimos barricadas y declaramos en los medios! ¿nos detendremos ahora? Yo no, ni en lo público ni en lo privado, porque este nuevo año buscaré y encontraré. Y si no, me dará tranquilidad saber que lo he intentado.

septiembre 26, 2014

¡Feliz cumpleaños, hermano!

Primero que todo, y como buena introducción, tengo que decir que tengo mucho que decir. No valía la pena escribirlo en 140 caractéres, ni siquiera alcanza en otra red social. Es por esto mismo que prefiero dedicarte una entrada completa. Feliz cumpleaños, hermano.

No es muy común que uno se detenga a mirar hacia atrás. De hecho, creo que es algo que pocos hacemos durante nuestra vida: Siempre tenemos puesta la mirada en el futuro, en el mañana, en la planificación. Esto no es necesariamente malo, pero de vez en cuando es bueno ver lo que se ha recorrido para aprender de ello y, por qué no, inflar el pecho de las buenas decisiones que uno ha tomado durante el trayecto. Y eso es lo que me pasa cuando miro hacia atrás, porque veo que todo lo que hemos hecho nos ha llevado a tener la relación que tenemos ahora.

Cuando miro hacia atrás, lo primero que veo es nuestra casa en el patio de la abuelita y todas las imágenes que se me vienen a la mente son recuerdos buenos. Por supuesto, y no me haré el tonto, hay algunos otros que se convirtieron en lecciones y aprendizaje, pero son muchos más los que me traen una sensación agradable, nostálgica. Pasábamos mucho, mucho tiempo juntos y solíamos tener secretos de cabro chico, como esa vez que me corté la pierna y te dije que no le contaras a nadie. Me traías papel higiénico para secar mi herida, guardaste el secreto y de ello tengo el recuerdo hecho cicatriz. Recuerdo, también, cuando íbamos en ese colegio en el que yo tenía un compañero que me hacía la vida imposible, y cada vez que era necesario, tu estabas ahí para defenderme, para que no me hicieran nada. Siempre ahí, al pie del cañón conmigo.

Un poco menos pequeños, cuando nos cambiamos de casa, tuvimos que aprender lo que era dormir en piezas separadas. Buscando nuestra propia identidad nos hicimos amigos de diferentes personas, comenzamos a construir nuestra propia vida sin que el otro necesariamente participara de ella. Nos unían, eso sí, nuestros vecinos. Con ellos salíamos a jugar tardes enteras a las escondidas, y siempre recordaré que cuando nos tocaba contarla y nos pillábamos, nos pasábamos de largo dándonos ventaja para no perder. Siempre, pero siempre. Esa complicidad, a mi entender, nunca se ha perdido. De hecho, es más: A pesar de que uno podría pensar que esa complicidad llevaría fácilmente a un desinterés o hacer oídos sordos, nunca has demorado en señalar cuál es el elemento que constituye la base de mis errores, y te agradezco infinitamente por ello. Tener a alguien que esté decidido a poner en la mesa las cosas que podrían resultar mal sólo para que te vaya bien en la vida es algo que no puede desconocerse, y eso es algo que haces conmigo que yo nunca rechazaré.

Ya de más grandes, a pesar de las veces en que discutimos por el horario en el computador (jaja), lo compartíamos todo. Compartíamos los espacios, los tiempos, la ropa, el ¡disco duro! Nuestra relación nunca ha sido cimentada en el egoísmo y eso de verdad que es algo que me hace sentir satisfecho por lo que hemos sido como hermanos. Saber que cuando uno necesita algo el otro hará lo que pueda por ayudar, y cuando el otro necesite algo uno hará lo mismo es más que destacable. Estar ahí para el otro, constantemente, a veces hasta sin muchas explicaciones. Así eres conmigo. Por otro lado, el compartir constantemente experiencias, secretos, conversaciones largas y de cosas más que interesantes (como los illuminati o la política o la vida después de la muerte) es algo que yo en serio valoro, y valoro trascendentalmente.

Por supuesto no voy a desconocer esas veces en que las discusiones nucleares se hicieron presentes en nuestra hermandad, pero creo que al final del día sin esas destrucciones masivas uno da por sentado muchas cosas y termina por dejarse estar con las relaciones. Estas discusiones han testeado nuestro cariño y hemos sabido volver a encontrarnos y eso es lo que yo rescato. A pesar de todo, hoydía te siento súper cerca y me emociona mucho sentirlo así. Ser parte de tu vida, de la de tu hijo, que tú seas parte de la mía, poder llamarnos por teléfono y conversar, planificar, advertirnos.

Me gusta lo que hemos construído como hermanos, y lo que sé de ti me hace poder decir con toda sinceridad que me enorgullece tener un hermano como tú: Íntegro, justo, fuerte, inteligente, correcto, atento (de estar alerta), y de un tiempo a esta parte te siento cada vez más cercano, cariñoso y receptivo. Estoy enfocado en un par de cosas en mi vida, pero una de las pocas de las que sé que no voy a dejar de preocuparme es de mantenernos cerca.

Te amo, hermano, y te deseo el mejor de los cumpleaños de tu existencia hasta hoy y ojalá se extienda por todo lo que queda de esta semana. Que el nuevo ciclo que comienza en tu vida esté lleno de recuerdos inolvidables de lo buenos que sean y que se llene tu vida de satisfacciones y éxitos. No me queda más que decirte que eres el mejor hermano que pude haber pedido y que, como ya te lo he dicho otras veces, eres en muchos aspectos de la vida un ejemplo para mi.


Tu hermano, Jere.

junio 02, 2014

Cambio: Preguntas y más preguntas

Anoche me preguntaba ¿por qué el mundo no cambia, si todas y todos queremos algo distinto?

La primera respuesta que se me vino a la mente fue que a pesar de que nuestro objetivo puede ser el mismo, las razones y los medios que tenemos para alcanzar la meta son, a ratos, diametralmente opuestos. Nuestro principal problema como especie es ponernos de acuerdo. Algo tan jodidamente simple de entender, pero extremadamente compleja de llevar a la práctica.

Fueron un puñado de personas que me ayudaron a darme cuenta que este cuestionamiento y su tentativa respuesta vienen desde el sentido común, desde la comprensión cotidiana de la realidad. Probablemente muchos y muchas se lo preguntan todos los días, gentes de todos lados del mundo y a propósito de diferentes circunstancias: Una mujer cansada de vivir enclaustrada en un rol que no le acomoda, un hombre fastidiado por lo terrible que es mantener su figura de macho alfa, un joven transexual que no entiende por qué tiene que vestirse y actuar como niña si por dentro se siente otra cosa, un médico que ve cómo sus pacientes mueren uno tras otro por falta de recursos para atenderlos, una florista que ve como de a poco se va reduciendo su campo laboral, una abuela que está cada vez más lejos de comunicarse eficazmente con sus nietas y un largo etcétera.

Desde la comprensión cotidiana de la realidad, también, la respuesta carece de ribetes importantísimos. Y es aquí que ese puñado de personas toma importancia porque agregaron esos ribetes que olvidé en mi respuesta precisamente porque la vida occidental de un hombre cisgénero blanco como yo tiende a opacar u oscurecer esos recovecos que dan forma a una respuesta más elaborada y más cercana a una comprensión elevada de la pregunta y sus posibles respuestas. ¿A qué me refiero? ¿Qué no estaba viendo? ¿Habían dimensiones que no había considerado? ¿Podría hacerme preguntas sobre mi propia pregunta?

¿El mundo no cambia?

Otra dimensión de mi pregunta que invade el ámbito de lo común y lo corriente tiene que ver con el cambio propiamente tal. Y es que no se trata de que el mundo no cambie. Es cosa de leer los libros de historia o, mejor aún, preguntarle a nuestros padres y nuestras madres, a sus parientes, a una persona mayor en la calle si acaso el mundo ha cambiado o no. Es evidente que lo ha hecho.

Más que pensar en si ha cambiado o no, la pregunta que es pertinente hacerse tiene que ver con esas cosas que se mantienen igual. No es extraño que nos pongamos a pensar en las acciones cotidianas que puede que sigan siendo las mismas de antaño, como tener que lavar (o hechar a lavar) la ropa, cocinar, ir al trabajo, etc. Por supuesto que la acción misma sigue siendo la misma, pero aún así el cambio ha pasado por entre estas actividades y ha dejado nuevas formas de cumplir con nuestras tareas.

Puede que hayan más, pero no me deja de asechar la idea de que una cosa sigue estando entre nosotros: La injusticia. La injusticia abunda, es dura, es cruel, está en todos lados, no solamente en las poblaciones marginales o perfiéricas. La injusticia está en los hospitales, en los colegios, en el trabajo, en la familia, en el pololeo, en el matrimonio, hasta en la muerte. No se trata de hablar de desigualdad, que podría ser un concepto del que podríamos hablar si es que lo entendemos de manera estructural y problematizamos su existencia. Más que eso, me parece que la injusticia es aquello que le da el caracter de problema a la desigualdad, porque no es necesario que todos y todas seamos idénticos, pero si es necesario que las diferencias que puedan haber entre nosotros y nosotras no den pase a la injusticia. Pero entonces ¿por qué sigue existiendo? ¿hay alguien que quiera algo distinto? Y si es así...

¿Quiénes quieren algo distinto?

Resulta ser que, en alguna medida, todos y todas estamos disconformes con algún aspecto de nuestras vidas. Es un fenómeno muy humano y muy global esto de la disconformidad. Algunos lo satanizan, otros lo consideran la primera etapa de los grandes cambios en el mundo. Lo importante de esto es que este fenómeno logra generar cambios si, y sólo si esta disconformidad trasciende lo personal y se convierte en una disconformidad no sólo colectiva sino altruista. ¿A qué me refiero con ello? A que, más allá de la disconformidad que tengo con mi propio contexto, de repente comienzo a sentir una disconformidad por la realidad de otras personas. Ya no sólo me molesta lo poco que obtengo como salario al final del mes, sino que me incomoda que otras personas incluso tengan menos que yo. Me comienza a perseguir la molesta idea de que hay personas que viven con menos de un dólar al día. Más allá de lo monetario, me resulta preocupante que haya gente que no tenga condiciones sanitarias básicas, un simple techo, acceso a educación, me comienza a molestar la idea de que las oportunidades (que se dice, están para todos y todas) no están tan disponibles y al alcance de la mano como dicen, que la pobreza existe y que la discriminación existe y que el racismo existe y que el machismo existe y que el trabajo infantil existe...

De esta manera me voy dando cuenta de que en realidad no todos ni todas queremos algo distinto, que a algunas personas parece no interesarle esto y que, encima, hay personas que consideran esto algo común, algo incluso necesario. Entonces me pregunto...

¿Quién no quiere algo distinto?

Y comienzo a pegarme de bruses con la idea de que hay una forma de hacer las cosas, que por cada territorio hay una carta magna, un ordenamiento jurídico, un código moral, leyes, normas, expectativas. Por encima de mi, de forma invisible pero pesada, hay toda una estructura, una organización humana.

Lo primero que se me viene a la mente es la pregunta por el objetivo de esta estructura. ¿Para qué la armamos? ¿Para resguardarnos? ¿Para asegurar la cobertura de nuestras necesidades? ¿Para evitar peleas?
No puedo dejar de pensar en que debe haber un motivo más humano, más trascendental. ¿Y si nos organizamos para ser felices? Al fin y al cabo es eso lo que estamos buscando todos y todas, ¿no?.
Entonces me pregunto, ¿somos felices? Ahora hay índices para ello, lo que me trae nuevas interrogantes sobre qué está midiendo ese índice, si felicidad o conformidad. Y así sigo divagando hasta encontrarme con el hecho de que yo no soy quien se asegura de que esta estructura funcione, sobretodo cuando estoy molesto e incómodo por cómo funciona. ¿Quién se hace cargo de ello? ¿Dónde están esas personas? Legisladores, diputadas, senadores, presidentas, ellos y ellas son. Ellos y ellas son responsables, son representantes. ¿Qué representan? ¿Me representan a mi? ¿Cuáles son sus intereses? ¿Les preocupará la pobreza, la discriminación, el racismo, el machismo, el trabajo infantil...? ¿Será lo único que les preocupa? ¿Serán todos y todas igualmente indiferentes a las realidades cotidianas de tanta gente que sufre y no es feliz?

Igual creo que dentro del gran manojo de "representantes" que no quieren algo distinto hay algunos y algunas que, con claras diferencias, esperan llegar en algún momento a un estado de las cosas donde la felicidad le alcance a la mayoría, o a todos y todas. No creo que sean todos y todas iguales, así como acá abajo (de repente me di cuenta de que hay un acá abajo) tampoco todos y todas queremos lo mismo. No todos ni todas estamos disconformes, ni acá abajo ni allá arriba.

A veces me he preguntado por qué la gente soporta una y otra vez humillaciones, abusos y malos tratos. Claramente hay gente que no lo soporta, pero responde con humillaciones, abusos y malos tratos. No creo que se trate de poner la otra mejilla, pero todos los días alguien soporta y deja pasar estas cosas. Día tras día seguimos comportándonos y acatando una carta magna, un ordenamiento jurídico, un código moral, leyes, normas, expectativas. No digo que haya que mandar todo a freir monos al África, pero me llama la atención lo apegados que somos a esta estructura. Me haría mucho más sentido si nos hiciera felices, si mi vecino anduviera con una sonrisa en la cara, si mi tía repartiera felicidad, si yo mismo no tuviese que hacerme estas preguntas. Me llama la atención que día tras día, humillación tras humillación, abuso tras abuso, maltrato tras maltrato sigamos comportándonos igual, aguantando, cumpliendo las expectativas de una ciudadanía organizada por sus representantes y los representantes de, a veces, hasta un 1% de la población que, encima resultan ser los mismos que dicen representarnos a nosotros.

Desde que soy consciente de estas cosas, que no son para nada simples ni remiten sólo a lo que he expuesto aquí, es que vivo con una inquietud constante, una disconformidad que no se va. A veces la canalizo, a veces el egoísmo en mi gana, pero la incomodidad siempre está.

Al final me voy con más preguntas que respuestas. ¿Qué piensas tú?

septiembre 13, 2013

Chile, ¿Chile lindo?

 A propósito de la fatídica fecha que acaba de pasar y la "gloriosa" fecha que se avecina, me dieron ganas de escribir, cosa que he dejado de hacer por pura falta de motivación. Me he dado cuenta de que hartos proyectos que tengo no pueden surgir si no me hago de aliados. Siempre uno está necesitando a su próximo.

Y en general es así, uno siempre necesita a los demás, diga lo que diga. Por muy independientes que nos creamos no somos nada sin la oreja escuchadora, el hombro apoyador o la mano apañadora del de al lado. Incluso a veces los necesitamos para que nos escupan en la cara verdades que estábamos pasando por alto. Yo creo que, como a mi, a varies les falta un escupitajo bien dado, porque defienden una patria a punta de cuentos de hadas que construyen una realidad más virtual que cualquier fanfic. No es que me crea el prometeo de la nueva era, pero por favor, hay datos, hay muchos datos.

Yo vivo tranquilo, sin tantas preocupaciones, sin grandes necesidades, pero eso no tiene que ver con que Chile sea un país justo y esté lleno de oportunidades, sino con que mis padres hicieron esfuerzos sobrehumanos trabajando y estudiando en el caso de mi papá, y trabajando y viendo la casa en el caso de mi mamá. Esta es la malparida “doble jornada”, atrocidad que encuentro terriblemente injusta pues no considero una verdad eso de que uno viva para trabajar. Ese no es nuestro fin último como seres humanos. Pueden tacharme de new age o lo que quieran, pero de verdad creo que nuestra misión en la vida es ser felices, alcanzar el nirvana y hacernos uno con la pacha mama... O algo así.
Más allá de esto, que yo pueda vivir tranquilo -la mayoría de los días- no significa que el país viva tranquilo igual que yo.

Algunos datos que hacen de Chile un país derechamente injusto son los siguientes:
  • El quintil más rico gana 14 veces lo del quintil más pobre, lo que es una desigualdad que duplica la de los países de la OCDE (Joseph Ramos, Economista UChile)
  • Casi un tercio (31,1%) del ingreso de Chile llegó al 1% más acaudalado de la población, mientras que sólo algo más de los dos tercios (68,9%) restantes se distribuyó entre el 99% de los demás chilenos (Paulina Henoch, LyD)
  • Es realmente en el 1% más rico y sobretodo en el 0,1% y 0,01% más rico donde se concentra el ingreso (López, Figueroa y Gutiérrez, UChile)

Seguir sería deprimente.

¿Qué queda para el resto? ¿En qué están los legisladores de este país que, con todos estos datos, siguen en acordando sus acuerdos, aprobando leyes piñufla y apenándose por la realidad chilena sin tomar acciones reales? Más aún, ¿en qué está la gente, les chilenes, que no se toman todo y paralizan medio Chile exigiendo lo que les corresponde? ¿Hasta cuándo soportamos que nos basureen y nos digan "estamos trabajando para Ud."? Cuando me sale algo así en una tapa de bebida yo la tiro lejos, y a estos ridículos que más encima trabajan para mi, que les pago el sueldo con mis impuestos, ¿no les puedo alegar?

Un amigo posteaba en Facebook un artículo que enfatizaba lo injusto que Chile sigue siendo incluso hoy, cómo el legado de la dictadura militar de Augusto Pinochet nos sigue afectando en la actualidad, y cuáles son los grupos económicos que nos tienen agarrados de las bolas y ovarios. Si, leyó bien: De las bolas y ovarios. Ya se estarán preguntando, ¿qué tiene de importante este hecho? Pues que su tía comenzó a discutirle que por qué basureaba tanto a Chile si era un país tan bello, tan hermoso y tranquilo. Literalmente le dijo "no seas mal agradecido y pegate una piedra en el pecho en el pais que vives y tener la capacidad despertar tranquilo cada dia".
Esta primera oración me dejó colgado. Ahora resulta que somos una tropa de mal agradecidos todos los que tenemos una visión crítica sobre nuestra patria y cómo se llevan las cosas acá. Y bueno, hay que pegarse con una piedra en el pecho. Así nomás. Pero no bastó con esto, sino que la tía de mi amigo consideró que el viaje que éste hizo por Europa hace unos meses distorsionó sus valores. Aquí es que quedé estupefacto.
A mi juicio, si de algo sirve ver otras realidades, viajar a otros países, imbuirse de otras culturas es para ser crítico con la propia. En mi caso, viajar a Bolivia me hizo apreciar la diversidad cultural que aquí en Chile se tiene tan a mal traer. Personalmente cultivé un espacio espiritual que tenía muy dejado en mi. Pero, por sobre todo, entendí que la pobreza usualmente no tiene nada que ver con lo material, sino con elementos mucho más intangibles, actitudinales, de perspectiva.

Mi amigo fue a Europa y trajo consigo muchas críticas al sistema económico y cultural chileno. Asuntos estructurales como la residistribución, el sistema tributario, educacional, de salud y de representación política son -literalmente- un mal chiste. En términos culturales, al parecer, no estamos tan empoderados de nuestros espacios públicos, de nuestro territorio, etc. Viendo a Chile desde fuera, el panorama no fue tan lindo. Con ello, volvió al país con ganas de ser más crítico y se planteó el difundir información... Como ya entenderán, su tía lo lapidó.

A mi parecer, esto demuestra dos cosas:
  1. Su tía, como muches en Chile, vive en una burbuja donde en el territorio nacional no se cometen atrocidades de ningún tipo y para la población vivir es algo que sale tan natural como respirar. No hay problemas, no hay nada que intoxique el diario vivir de les chilenes. A mi juicio, esto demuestra mucha ignorancia.
  2. A raíz de lo anterior, y como decía al principio de esta columna, la burbuja en la que viven muches chilenes huele bonito, se ve bien, hasta quizás se viva bien: Es un cuento de hadas. Por una u otra razón es claro que NO conocen de verdad el Chile que tanto aman.

En mi humilde opinión, difundir artículos críticos, poner temas en la mesa, conversar en la micro, discutir con el vecino o compartir información por las redes sociales sirve, y mucho. No considero fructífero que todes estemos en la calle vitoreando consignas reivindicativas, pero tampoco creo que desde internet se cambiará al mundo. Eso si, las dos actividades son complementarias porque varies queremos saber más, enterarnos más, preparanos más; así como también hay muches que viven en estas burbujas dentro de las cuales simplemente no circula información, y ponerla ahí, a la vista de todes genera opciones, en este caso la opción de informarse o no hacerlo.
En lo personal, cosidero que para hacerle frente a estos monstruos financieros de alguna manera, por pequeña que sea, hay que SABER. Saber es poder, decía Foucault. Por último, sirve hablar, levantar la voz. Ya sabemos que el silencio ha sido uno de nuestros peores aliados históricos.

julio 29, 2013

Los ex: La vara con que se mide el futuro


Hay una cosa en esto, el mundo de las relaciones sentimentales, que me llama mucho la atención y me alegra bastante, la verdad. Me alegra cuando lo sé, pero también me alegra que suceda. Hablo de la vara que dejamos -y dejan- cuando se termina una relación.

Cuando estamos en búsqueda de ese alguien especial siempre tenemos ciertas expectativas, queramos o no. A pesar de que muchos y muchas lo nieguen, nuestro acercamiento al mundo es narrativo, es decir, intentamos comprender una realidad compleja y sobrecogedora desgranando sus pedazos y convirtiéndo todo lo que nos rodea en parte de una historia, nuestra historia, donde nosotros somos los protagonistas y los demás alimentan el argumento central de nuestra película, el cual siempre es el encuentro con nuestros sueños, la felicidad y el amor. Si alguien quiere cuestionar esto, por favor, comente y que se abra el debate.

Retomando, estas expectativas se arman desde que somos pequeños. Siempre, y por refuerzo constante, se nos está imponiendo una presentación de belleza muy occidental. A veces somos capaces de entender que hay otros tipos de belleza, o incluso que la belleza no se encuentra necesariamente en lo que se ve. De cualquier manera, en nuestras relaciones siempre podremos encontrar rasgos que, de uno en otra, se repiten, ya sean formas de vestirse, formas de cara, formas de hablar, etc. Son estas expectativas las que nos llevan a mirar ciertas cosas y a pasar por alto otras: El chico con tal peinado nos parece atractivo, la mujer con esa mirada nos cautiva, el niño con aquella sonrisa nos deja pensando, la chica con esa actitud nos absorve, etc. Los ojos son nuestra herramienta principal en el arte de la discriminación en esta búsqueda. El físico innegablemente atrae, pero no basta con ello.

Como ya he dicho, hay patrones en nuestras elecciones, pero, más importante aún, luego de cada elección hay elementos que se añaden y se eliminan. Es así que si lo que tienen en común nuestros ex es un tipo de personalidad en específico, la próxima persona que aparezca tenderá a expresarse ligeramente parecido. Sobretodo si los recuerdos con nuestros ex son especiales y de una calidad muy alta, lo que buscaremos será algo similar a aquello que nos provocó tantas sensaciones en un principio. Puede que incluso nuestro ex no haya conocido algún gusto de nosotros, pero nos dimos el tiempo de enseñarle el camino a nuestro corazón y fue algo que no repetiríamos pues, si bien es algo que podríamos hacer y generaría un lazo más fuerte con este nuevo y prometedor ser, es algo que ya hicimos con otro y, a pesar de que lo neguemos, estamos esperando a alguien parecido a ese que teníamos antes de que las cosas se pusieran negras.

Y es que es verdad eso que dicen de que al final los recuerdos malos se diluyen. Las muchas tardes hermosas, las muchas palabras al oído, las muchas bromas que terminaban en besos en el suelo, las muchas noches de miradas eternas van acumulándose y levatando una vara, una medida que será difícil de superar por el próximo. Qué decir si estamos tratando de olvidar al anterior, porque si estamos intentándolo, quiere decir que algo queda, que algo falta por explotar. Peor aún, qué pasa cuando nuestras expectativas se suben sólo por el hecho de que queremos autoconvencernos de que lo estamos superando, cuando en realidad lo único que estamos haciendo es impedir que un nuevo alguien entre a nuestra vida, ya que estamos atados, amarrados, encadenados a un amor anterior que simplemente no tuvo ni un buen lugar ni un buen clima para anidarse.

Y es que quizás si hubiese sido, o quizás se hubiese podido, si solamente tuvieramos la posibilidad de intentarlo una vez más... Pero no. Estamos mirando hacia adelante y lo que se viene será difícil, tomará tiempo, pero estamos preparados y queremos volver a enamorarnos. Si, tenemos nuestro maletín con los requisitos en la mano, pero estamos dispuestos a que nos sorprendan. Eso si, yo exigo ciertos elementos, porque sin ellos no concibo mi entrega. Y es esto lo lamentable de los corazones rotos: La cautela, la necesaria y terrible cautela.

De todas formas, mis requisitos no son muchos, y se han venido acumulando luego de experiencias hermosas pero fallidas. No pido mucho, solo alguien que entienda que lo escencial es invisible a los ojos, que hay belleza en los detalles, que hacerse la vida debe ser una pasión no una tortura, que creamos realidad a punta de verbos, que vale tanto una noche de brindis como una de películas y té, que los besos no se piden y que sentir amor y expresarlo nunca es algo malo. De todas formas, es el pasado el que me hace entender que todo esto es lo que quiero, y es el futuro el que me promete una vasija que lo contenga. Frente a este escenario el presente me pide paciencia, porque ya sea tarde o temprano ese alguien llegará, y probablemente no tenga nada que ver con mi pasado y me sorprenda de millones de maneras. O quizás sea alguien que ya conozco y la vida me regale una oportunidad para redescubrirnos.

Para terminar, no sé bien por qué o cómo pasó, pero en mi experiencia mis ex son grandes amigos y amigas. Sé que hay veces en que mantener relaciones con alguien de tu pasado puede ser problemático, pero en lo que respecta a mis parejas anteriores se han portado un siete y son mis grandes confidentes. Insisto, no sé por qué ha sido así, sobretodo cuando veo a gente alrededor mio que crucificaría a su pasado de la forma más cruel. Lo único que sé, es que mis relaciones anteriores me enseñaron mucho sobre lo que quiero hoy de mi y para mi. Les agradezco por ser parte de mi vida aún hoy, y no terminaré nunca de alegrarme con sus alegrías así como ellos y ellas se alegran cada vez que me ven sonreir. Son personas importantes, más que eso, especiales e indispensables. Estén cerca o no, hayan cosas que resolver o no, les deseo lo mejor.

junio 05, 2013

Marcel Claude y el monopolio informativo en Chile

Marcel Claude fue visitado por la PDI hoy, miércoles 5 de Junio del 2013, por una deuda impaga de pensión de alimentos dictada por un tribunal el mes pasado. La suma ascendía a los 16 millones de pesos. Que sea un candidato presidencial hace todo esto más que incómodo. Pero más incómodo aún me parece el despliegue mediático que, a pesar de ya tiempo de su candidatura oficial, recién se preocupan de lo que un tal Marcel Claude hace o deshace. ¿Por qué?, me pregunto yo.

Marcel Claude es un economista que, en la ciudadanía movilizada, tiene un nombre más que reconocido. Uno de sus trabajos políticos más importantes del último tiempo fue la gira que, en 2011, realizó por las universidades de Chile explicando y apoyando la demanda estudiantil por una educación pública, gratuita y de calidad. De esta forma, a nivel de bases, Marcel Claude no es alguien que aparece de repente a una postulación presidencial, sino alguien que genera confianzas y que ha cultivado apoyos.

Ahora bien, de seguro Ud. conoce nombres como Michelle Bachelet, Andrés Allamand, Franco Parisi o Marco Enriquez Ominami. Los medios nacionales han cubierto a estos candidatos más que a otros y eso es innegable. Varias veces, sobretodo en Tolerencia 0, se ha conversado acerca del importante papel que juegan los medios de comunicación de masas nacionales en las candidaturas políticas del país. Que mencione al dicho programa de televisión no es sido casualidad, ya que Cristian Bofill es Director del diario de circulación nacional La Tercera, el cual, a pesar de no ser ni el más comprado ni el más leído habitualmente (posiciones que ocupan La Cuarta y El Mercurio, respectivamente), es uno de los diarios más leídos en Chile y el N°46 en Latinoamérica. El mencionado panelista ha sido objeto de críticas, ya que debería ser de conocimiento general el hecho de que los medios de comunicación suelen responder a un comité editorial o a un grupo económico determinado que -siempre- tiene lineamientos políticos. Es así que las noticias que se incluyen, la perspectiva desde la que se aborda y la información que se entregan pasan por estos sesgos antes de ser difundidas.

Debería ser obvio a estas alturas que, de salir alguna noticia en el periódico, canal de televisión o estación radial, ha de responder a los objetivos editoriales del medio de comunicación. Así mismo, la ausencia de una noticia, personaje o dato también responderá a los intereses de la entidad que financia la difusión.

Hace ya tiempo, en el programa mencionado anteriormente, Daniel Jadué, actual Alcalde de Recoleta, manifestaba su molestia por la tendenciosa cobertura de los candidatos a alcaldes en Santiago. Hace poco le tocó a Marcel Claude defender su postura en torno a este mismo tema.
En estas dos discusiones se puede apreciar la potencia de una argumentación interesante, esclarecedora para muchos y muchas, y que explica por qué el evento policial de hoy es tan iluminador en cuanto a este mismo tema.

Una pequeña investigación

Se introdujo en los metabuscadores de los tres diarios online más leídos según los rankings (La Cuarta, La Tercera y El Mercurio) las palabras 'Marcel Claude' y se seleccionaron los titulares publicados entre Enero y Junio 2013 y los resultados fueron los siguientes:

La Tercera
  • 2013/01/26 Economista Marcel Claude lanza su candidatura presidencial
  • 2013/03/05 Marcel: antes de pensar en subir la edad de jubilación hay que apoyar el mercado laboral de adultos mayores
  • 2013/05/20 Marcel Claude asegura que "ni aunque me vuelva loco votaría por Michelle Bachelet"
El Mercurio
  • 2013/05/26 Indiferencia de ME-O, Parisi, Claude y Jocelyn-Holt hacia las primarias
La Cuarta
  • No hay titulares disponibles

Haga el ejercicio y escriba 'Bachelet' en los metabuscadores de estos tres diarios y compare la afluencia de información, el protagonismo que estos medios de comunicación de masas le ofrecen a la ex mandataria. Busque 'Allamand', 'Longueira' o 'Golborne' en ElMercurio. Veamos qué sucede.

Muchos y muchas periodistas argumentarán que es imposible darle tribuna a quien no pesa mucho políticamente, pero ¿cómo podrás ganar peso si los medios oficiales, aquellos por donde la población suele informarse, no dan cabida a candidatos como José Antonio Gómez (PRSD)? ¿Qué pasa con Roxana Miranda (IGUALDAD)? ¿Sabe quiénes son ellos? Me imagino que no. Me imagino que su respuesta tendrá que estar ligada de alguna forma a los medios de comunicación. Me imagino que entenderá mi punto.

Estrategia política

No sólo la presencia o la ausencia es la que cuenta en este análisis, sino que importa también qué tipo de presencia es la que se difunde.

Volviendo a lo que nos motivó a escribir, Marcel Claude fue protagonista de un sobremediatizado evento hoy, primer miércoles de Junio. ¿Se imagina los titulares de mañana? ¿Cree Ud. que en alguno saldrá Marcel Claude? Yo ya me lo imagino: Candidato presidencial Marcel Claude evade arresto de la PDI por millonaria deuda de pensión alimenticia. Me lo imagino porque ya los noticieros de las nueve de la noche tomaron la iniciativa y esgrimieron sus videos y entrevistas referidas al caso. No me preocupé de tomar atención, pero me da la impresión de que informar la situación con datos concretos no fue su objetivo. Y es que en general el acometido principal es, desde la dirección hacia abajo, defender, proteger, promocionar y dar tribuna al candidato de su simpatía y quitar del medio a figuras que pudiesen opacar aquella carrera.
Lo mismo pasó con el Movimiento Estudiantil y, por ejemplo, la imagen del encapuchado que se repetía en varias noticias de TVN aún teniendo distintos titulares, por la cual finalmente se disculparon reconociendo su error (y dejando claro una vez más lo manipulados que están los medios de comunicación chilenos).

Esto no es una columna para defender a Marcel Claude. Sólo se pretende evidenciar -una vez más- las estrategias comunicacionales que los medios de comunicación de masas chilenos ocupan para direccionar la información y generar una realidad distorsionada, la cual miles y millones de televidentes -en este caso- se tragan sin crítica, sin reflexión. Así terminan emulando a mi abuela diciendo "Lo vi en la tele (debe ser verdad)".
Ser un poco más críticos trae beneficios, no males. Ejercitemos nuestra capacidad de discriminar entre realidad y ficción. No todo lo que la televisión muestra es real ni todo lo real aparece en la televisión.

mayo 15, 2013

Angelina Jolie y el por qué de una mastectomía preventiva

A estas alturas ya casi todos deben saber: Angelina Jolie se operó las tetas. Si, y por partida doble. Todas las redes sociales explotaron en comentarios, la mayoría vomitando ignorancia. Otros más cuerdos, pero lejos de la realidad. Me gustaría comentar esto a razón de lo importante que es tener claro a raíz de qué lo hizo, con qué fin y qué significa tomar esta decisión. Creo que ya todos y todas saben que no soy médico, mucho menos oncólogo. Dejando esto claro quiero disculparme desde ya por algún error que cometa, pero yo hablo desde el sentido común.

El cáncer de mamas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es el tipo de cáncer más frecuente en las mujeres. En los países menos desarrollados, usualmente se detecta en etapas muy avanzadas dado que los screening o cribados (estrategias preventivas aplicadas en comunidades de personas que no presentan síntomas de cáncer pero que podrían hacerlo) son muy costosos y la información y educación sobre el tema muy incipiente. Una vez detectado, ya sea en su fase temprana o avanzada, lo más probable es que las afectadas tengan que someterse a tratamientos químicos (quimioterapia y/o radioterapia) que son altamente invasivos, tóxicos y peligrosos. Varios amigos y amigas médicos y enfermeras me han comentado lo poco recomendados que están estos tratamientos para abuelitos o abuelitas, ya que podrían no soportarlos. Las quimios y radios producen dolores tanto mientras son aplicadas como luego de que terminan las sesiones. Es muy común que las pacientes sean recetadas con pastillas para disminuir las náuseas y vómitos (antieméticos) y, sin lugar a dudas, su calidad de vida disminuye drásticamente al menos por el tiempo que duran las exposiciones a estos químicos. Más sobre la quimioterapia aquí.

Ahora, Angelina Jolie no es la primera mujer que se realiza una mastectomía para evitar posibles o actuales efectos cancerígenos. Muchas madres, vecinas, tías, cantantes, secretarias, profesoras y médicas han decidido cambiar el contenido de la mama por un implante. Si, la mastectomía no significa simplemente extirpar el seno, si no reemplazarlo -usualmente- por silicona. Esto porque se entiende que no sólo la salud fisiológica es la que importa, si no que la salud mental está directamente relacionada con la calidad de vida de, en este caso, una mujer.

Aclarando algunos puntos

En twitter, sobretodo los hombres, hicieron llover comentarios cavernícolas sobre la pérdida que significa para el mundo la decisión de Angelina Jolie. Como primer punto, es necesario aclararlo y repetir que la mastectomía no significa ausencia de senos, sino reemplazo de contenido. Si, para tu agrado, los pechos de Angelina Jolie siguen ahí y probablemente se vean más grandes.

Las personas con un poco más de criterio pueden estar preguntándose ¿Tenía cáncer?. La respuesta es no. No tenía cáncer, pero en ésta noticia declara que, de acuerdo a su historial familiar y los exámenes médicos correspondientes, los profesionales estimaron la posibilidad de que presentara un cáncer de mamas que ascendía al 87%. Por esto, y como medida preventiva decidió operarse y así reducir a un 5% las probabilidades.
Muchos se preguntarán ¿Pero no era mejor controlarse constantemente y así combatirlo a tiempo cuando se presentase?. Aunque es una pregunta legítima, creo que hace falta pensar un poco antes de sugerir que la mejor opción era combatir el cáncer al momento de que se presentara. ¿Por qué?

Mi experiencia

No. No soy mujer y probablemente nunca tendré cáncer de mamas, pero mi mamá lo padeció. Ya van un par de años desde que se recuperó, aunque el proceso aún no termina. Como decía más arriba, en latinoamérica usualmente se detecta el cáncer en etapas avanzadas, y el caso de mi madre no es la excepción. Ella tenía un cáncer bilateral, por lo que, como a Angelina Jolie, le extirparon los dos senos. Claro, en el caso de mi madre hubo un cáncer presente, explícito, in situ. En el caso de la actriz no, pero el punto es el siguiente: Someterse a una operación ambulatoria de reemplazo de tejidos por implantes es millones de veces menos despiadado que someterse a las quimio y radioterapias de las que hablábamos más arriba. Decir que era mejor combatirlo una vez que se presentara es ser ingenuo y desconocer absoluta y completamente la realidad de las personas enfermas de cáncer.

Es por esto que somos varios quienes celebramos la decisión de la protagonista de "Mr. and Mrs. Smith", pues decidió consciente y asertivamente, previniendo la alta probabilidad de tener que someterse a los fuertes efectos secundarios de los tratamientos actuales contra el cáncer. Es una decisión difícil pero muy inteligente. Y ojo, por nada del mundo es una operación "de embellecimiento", "estética" o como quieran llamarle. Es una operación preventiva, con fines médicos, dirigida tanto a la salud fisiológica como a la salud mental de la persona en cuestión.

Por favor, antes de opinar, lea y luego reflexione.

Reconfiguraciones: Sobreviviendo a un gran cambio de planes

Se vino el 15 encima y la verdad es que no había pensado en escribir. Pareciera que, como trabajo desde mi casa la mayoría del tiempo, no tengo mucho que hacer; pero ahora que volví definitivamente a Concepción me di cuenta que hay muchas cosas que quería realizar. Algunos proyectos andan bien, otros no han resultado, pero lo importante es que me sigo moviendo y eso es reconfortante, porque me mantiene despierto.

No tiene que ver con que si no estoy haciendo nada me desespero, pero luego de que tus grandes sueños y proyectos se vienen abajo queda una sensación extraña, como de un vacío. Incluso hasta en este momento siento que estoy a punto de irme, de moverme, de no estar aquí. Me siento de paso, pero mi realidad es otra. Estoy en Concepción, tengo planes acá y no queda nada más que concretarlos. Pero insisto: Es difícil aceptar que aquello por lo que trabajaste tanto tiempo, ese lugar que anhelabas con todas tus fuerzas, ya no forma parte de las opciones. Varias cosas se han ido con esos deseos, y hasta el momento, la verdad, no ha aparecido nada que reemplace la maravilla que era pensarme estudiando ese magister, caminando por esas calles, pudiendo viajar los fines de semana a mojar los pies en el mar... Bueno, y todo lo que ello conllevaba.

La mayoría sabe, pero creo que no había escrito sobre lo que me estaba pasando. Les cuento: Me habían aceptado en el programa de magister "Estudios de Género y Cultura" de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. La verdad es que era mi magister soñado, ya que, como podrán suponer por la temática más recurrente en mis columnas, los estudios de género son mi especialización de ensueño. Más por una pretensión disidente que por una pleitesía al género en sí, pero eso es harina de otro costal. ¿Qué pasó? Se preguntarán. Pues CONICYT y sus ejemplares políticas me dejaron fuera del proceso con poco más de un punto de diferencia con el puntaje de corte. Supe que reabrieron el proceso de postulación, pero me lo estoy pensando, porque haber perdido la mitad del semestre estando acá en Concepción, sin clases, sin notas, sin matrícula pagada es una gran piedra en el zapato. Aún estoy decidiendo pero si repostulo, mis expectativas no son las mejores.

Como decía, con esta abrumadora noticia se fueron por el desagüe varios proyectos. Otros los tiré por la borda arriesgando arrepentimiento tardío. Lo cierto es que luego de ello perdí un poco la fe. Perdí la fe en la conspiración coeliana universal, en la atracción mental de los futuros ideales y hasta un poco en el amor. A veces pienso que es fácil engañarse con historias fantásticas sobre cómo las cosas llegan a uno y que sería mucho más sano entender que si pasó es porque se trabajó por ello y si no sucedió es porque algo no se hizo. Me da un poco de terror ver cómo puedo escribir esto sin un escalofrío. Y si, estoy un poco desencantado de la magia y a pesar de que nunca perderé mi sonrisa, no me siento muy feliz. De hecho estoy jugando las cartas que tengo. Tampoco me quejo.

Pero también recuperé las ganas de llevar a cabo un par de proyectos.

Hace mucho tiempo quería empezar un canal de videoblog. Es un poco terrible partir, porque falta motivación o da vergüenza y a todos nos gustaría tener éxito en el primero video. Como ahora sé que las cosas no son tan fáciles, armé un equipo de aspirantes a videobloggers y levantamos el proyecto "3 Minutos Menos". Si quieren saber más de esto, los invito a visitar nuestro canal.
También agarré fuerzas y decidí comenzar a hacer circular mi CV. Conversé con algunas personas que me podían orientar y quedaron de ayudarme en el proceso de buscar trabajo. Les envié mi currículum y estoy a la espera de noticias. Pronto volveré a conversar con estas personas para saber cómo va todo y si hay que hacer algo más.
Por lo demás unos chicos de un Centro Cultural Fernando González Urízar me "contrataron" para ser monitor en un taller extraprogramático en el Colegio Paulo Freire de Michaihue, que ocupa Terapia Clown para trabajar con niños y niñas de primero a tercero básico.

No son grandes noticias, pero luego de todo el desastre que fue enterarme de mis coartadas posibilidades, tener cosas que hacer me hace sentir menos perdido. Si, perdido, porque tenía un norte y ahora no está. No es una posibilidad. Pero todo está saliendo bien, y le estoy poniendo harto empeño, porque necesito volver a encontrarme. Por lo demás, hace rato estoy en la última etapa de mi tesis, y quiero terminarla ya. Independiente de los problemas que he tenido con mi escuela, gran parte de mi estancamiento es mi responsabilidad. Por eso estoy tomando de nuevo las riendas de mi vida y me estoy parando de a poco frente a este porrazo.

Sé que esta no es una columna crítica ni mucho menos, pero me tenía que sacar esto del pecho.
¡Gracias por leerme y éxito en todos sus proyectos!

abril 24, 2013

Starbucks: Branding, nada más


Este tema es de relevancia superflua, lo sé. Pero después de discutirlo con un par de personas decidí que sería la entrada perfecta para un día como éste, en el que descubrí que Starbucks, aparte de todas sus otras falencias, también adora demonios míticos. De esta manera, los invito a compartir conmigo la siguiente opinión:

Starbucks es una empresa que comienza en USA en los años '70s. Vendían granos y la clientela no se parecía en nada a quienes hoy tanto gustan de sus productos. Pero, como buenos empresarios. se les ocurrió expandir el negocio y pronto se convertían en una cadena internacional de café y otras cositas agradables a la vista y al bolsillo. Ahora bien, como toda empresa internacional, la plusvalía debe ser considerable para que las cosas sigan marchando bien, sobretodo considerando que sus acciones han tendido a la baja desde el 2006. ¿Qué la sigue posicionando como una de las "mejores" cafeterías a nivel mundial? ¿Qué la convierte en un producto "top-of-mind"? Vamos por parte.

Primero, mencionar que con el auge de la cultura de las bebidas calientes han crecido los intereses de muchas personas por aprender el cómo, cuándo, cuánto, dónde y todo lo que tenga que ver con el café (con el té pasa lo mismo). Es así que si uno googlea "Escuela de Baristas" se encontrará con una oferta bastante amplia para especializarse en café y su producción y servicio. Esto no es menor, pues habiendo baristas, las críticas abandonan el nivel amateur y se centran en opiniones más bien informadas y expertas de la calidad del producto. Han sido éstas personas, los y las baristas, quienes, a nivel mundial, han puesto el ojo en Starbucks y han dejado saber cómo, cuándo, cuánto, dónde y todo sobre la preparación y servicio del café en esa empresa. Es más, no sólo baristas que van y testean el producto sentados, tranquilos, con tiempo. Son baristas contratados quienes también han emitido su opinión y, perdóndenme, yo los considero más que a cualquier otro amateur que quiera opinar sobre café. Por algo estudiaron ese refinado arte. Entonces, ¿qué están diciendo los baristas sobre Starbucks?

Una de las varias opiniones que dan vuelta por ahí es la de éste barista. A mi me llamó la atención, ya que sumando y restando, varios amigos y amigas que han trabajado en Starbucks me han dicho ya lo mismo. Les resumo lo que expone a continuación:
1. Los precios son elevados en relación a la competencia
2. No manejan los conocimientos necesarios o la instrucción adecuada para ofrecer el servicio y,
3. Venden una idea sustentable que en realidad no es tal

Estas tres variables son las que necesitamos para responder nuestra pregunta principal. Las tomamos en cuenta ya que no es cualquier persona quien emite su opinión. Por lo mismo, vamos por parte y detengámonos en la calidad del café.

CALIDAD


¿Sabían Uds. que el café de grano que preparamos en nuestra casa suele ser el grano desechado hecho polvo? Y así es. De todo lo que recorre el mundo, las sobras se hacen polvo y se venden como café instantáneo. Digamos, entonces, que la peor calidad la encontraremos en un café de tarro. Es decir, Starbucks no puede ser la peor cafetería del mundo. Pero está lejos de ser una de las mejores en términos de calidad. ¿Por qué la gente sigue comprando ahí?

Cuando tomamos la opinión de los consumidores para evaluar un producto, lo que se está evaluando no es la calidad sino la satisfacción. Es bueno no confundir esto, pues en branding suele ocurrir que los libros opacan el sentido común y se mezclan conceptos que no tienen aplicación en el mundo real. Ahora, si bien los consumidores pueden exigir lo que desean consumir, cuando se trata de evaluaciones y fiscalizaciones, las opiniones de un experto o experta serán mejor valoradas principalmente porque saben cómo, cuándo, cuánto, dónde y todo lo que tenga que ver con el producto en evaluación. De esta forma, son los baristas los encargados de comentar con propiedad la calidad del café de Starbucks. Y como ya hemos leído, la calidad no es de las mejores. Aún así mucha gente compra ahí sus cafés, así como casi todas las familias en América Latina compran café de grano. ¿Es ésto un indicador certero? En mi opinión, está lejos de serlo.

Un análisis más profundo permite entender qué hace que una marca como la que nos reúne hoy alcance el éxito no tiene mucho que ver con la calidad. Un punto importante, luego de ésto, tiene que ver con el precio.

PRECIO

Como dice nuestro amigo barista, en Starbucks un café de mediana calidad cuesta por lo menos tres veces más que lo que ofreceen otras tiendas especializadas. ¿Por qué sucede ésto?

En Sociología se maneja un concepto que nos permite entender qué pasa aquí, y ese concepto es el Estatus. Básicamente, el estatus está asociado a varias cosas y, en esta sociedad, sobretodo va unido a cosas materiales. El estatus es aquello que se posee y se esgrime en tanto da cuenta de una posición social determinada. El estatus se acumula, por tanto mientras más estatus tenga, probablemente pertenezca a una clase social más alta.
Antes solía entenderse por estatus aquellas condiciones materiales específicas. Era heredado, pasado verticalmente de generación en generación. Cosas que dan estatus son los apellidos, el capital cultural y el capital financiero. Como una extensión del último elemento, actualmente da estatus usar ciertas marcas para actividades domésticas y públicas. En resumen, consumir un café de precio inflado da estatus, pues demuestra que posees suficiente dinero para poder pagar tal exceso. Es un lujo, refleja solvencia, da estilo. Eso es estatus.

Que Starbucks de estatus no impide que otras cosas también lo den. Es por eso que vestir un jeans Wrangler, una polera Umbrale, poseer un Iphone y usar tacos aguja se impone frente a otros estilos y genera estatus. Si a eso se le suma la apropiación de la experiencia, la cosificación de lo cotidiano en una foto editada en Instagram y compartida en las redes sociales, tenemos la validación, consolidación y exposición de una cultura consumista expresada en el cuerpo, en el día a día. Aquí es que nos detenemos y repetimos: Cultura consumista.

Esto es lo que vende Starbucks. No café, no ambiente si no status asociado al consumo.

Por último, si a eso le sumamos el hecho de que adoran a Astaroth y a Baphomet nos encontraremos con que probabemente hayan hecho un pacto con el diablo (ver imagen).

Comprarse o no comprarse un café aquí es lo de menos. En lo personal, me gusta el macchiato, aunque sepa que no es ni el precio, ni la calidad, ni el lugar indicado. Sólo considero que es bueno tener en cuenta éstos elementos al momento de elegir dónde satisfacemos nuestras necesidades. Piensen en las prácticas antisindicales, la explotación de sus trabajadores, la falsa sonrisa al atenderlos y decidan. La información está ahí, al alcance de su mano.

abril 16, 2013

Del Bacheletismo y la memoria selectiva

Este fin de semana, luego de saber que las gloriosas becas CONICYT me negaban la posibilidad de estudiar un Magister en la Universidad de Chile, estuve pensando sobre los candidatos presidenciales. En general no le creo a ninguno. Como muchos y muchas, me siento totalmente defraudado del sistema político chileno y de los candidatos y candidatas que se han presentado en el último tiempo, por muy díscolos que parezcan. Eso si, debo decir que la que más desconfianza me produce es la Señorita Bachelet.


El olvido está lleno de memoria, dice Benedetti. El primero es sótano de la segunda, dice Borges. En este caso, también la memoria está llena de olvido. Se selecciona lo que se recuerda. Por eso, luego de que pasan los años, recordamos sólo las cosas bonitas de nuestras relaciones pasadas. Por eso mismo es que, ya de adultos, se nos olvidan los traumas de pequeños. Por eso los psicoanalistas se adentran en regresiones y es tan popular la hipnosis. Lo que hoy recordamos de nuestro pasado, no es nada más que un cúmulo de sucesos donde fuimos felices, exitosos. Donde la tristeza fue cercenada por la alegría, y sabemos que son los vencedores quienes escriben la historia. Lamentablemente, en Chile, esto es algo bastante común.

Partiendo de la idea de que debatir es un saber muy dejado en mi país, podemos entender rápidamente lo que significa defender a un candidato o candidata. Muchas veces es a ciegas, y en general los medios de comunicación le hacen la pega a muchos presidenciables, quienes terminan encontrándose con estadios llenos de empatías y cariño patriótico. Todos y todas están por un Chile mejor y quieren crecer con igualdad, darle a todes las oportunidades que el país se merece, sumar empleos, subir el PIB, mejorar el per cápita y comer con más de dos lucas. Y no niego que es bonito escucharles decir "hay que avanzar hacia..."; ó "estamos trabajando para..."; ó "haremos todo lo posible...".


Pero el tiempo ha demostrado que son promesas marketeras. El caso más emblemático ha sido siempre la población cola, engatuzada millones de veces estos últimos gobiernos. Si hasta a Don Piñi lo criticaron por chanta, y el mismo tipo que salía en su franja. Pero, al parecer, mis compatriotas han despertado de un letargo más o menos largo y han entendido que a las palabras se las lleva el viento. Es por eso que abundan reflexiones, preguntas y esperanzas en relación a los programas de campaña, a las propuestas concretas, a las yayitas del pasado y a las proyecciones en materia constitucional, entre tanta otra cosa.
Lo más probable es que hayamos entendido que nos tenían el dedo metido en quizás qué parte, que no era tan agradable como decían y que cuando hablaban del poder popular se referían a nosotros, a nosotras, a tí, a ella, a él, a mi. Las calles han estado llenísimas de gentes gritando y palabreando a los gobiernos de turno, y creo que son eventos históricos en la política del siglo XX en Chile. Algo cambió, ciertamente; pero hay algo que aún queda pululando en las cabecitas de algunos y algunas.

El apoyo icondicional

Bachelet terminó su período con más de un 80% de aprobación. Pero no fue sólo eso que dejó tras de si.

En general, con las personas con las que he hablado sobre las próximas elecciones están bastante desencantadas con todo este circo. Pero me encontré con mi tío, concertacionista a morir, que reconoce estar decepcionado pero que cree firmemente que Bachelet es la solución. Al preguntarle por qué, me encontré con que su argumento es bastante egoísta para alguien de izquierda.
Resulta que durante la dictadura militar, Augusto Pinochet redujo los pagos del finiquito a 11 años. Con el paso de los gobiernos de la concertación, el cúlmine del arreglo se sucedió con la Señorita Bachelet, quien sumó $10.000.000 (diez millones) de pesos a las pensiones de los y las trabajadoras. Pero alto. No a todes, sino que sólo a les trabajadores públiques. Si. Como lo lee. Ahora, Don Piñi con su histórica pillería, distribuyó en montoncitos de $70.000 al mes estos milloncitos ganados en el gobierno de la sociolista. Como entenderán, para mucha gente esto fue almíbar y maná cayendo del cielo. Es un gran aporte, un paso grande. Una razón para chuparle las patas a la Señorita eternamente. Así mismo las madres solteras o en situaciones socioeconómicas vulnerables, que ahora tienen muchas más posibilidades de cumplir doble jornada debido a la proliferación callampa de salas cunas. En fin. Así suma y sigue.

Pero, decía yo, esto es egoísta en tanto y en cuanto son pequeños grupos de la población chilena los que han sido beneficiados con estas grandes mejoras. ¿Qué pasa cuando nos ponemos a pensar sobre lo que hizo el gobierno de la tía Michelle a nivel nacional? ¿Qué pasa con aquellas medidas que impactan a la sociedad chilena en su conjunto?

Fotografías solapadas de un gobierno "sociapitalista"

1. Sustentabilidad ambiental

Cómo no partir por éste tema. Cuando se trata de nuestra salud y la sustentabilidad ambiental, cosa que dejamos para las futuras generaciones, es donde el gobierno de la Señorita Bachelet se nos tropieza al tiro. Aunque mi fuente no ha probado su confiabilidad este último tiempo, pueden googlear más sobre el tema y verán que las 42 termoeléctricas aprobadas en su período no son ni un mal chiste ni conventilleo. Imagínense el panorama, sobretodo teniendo en cuenta que hasta Don Piñi frenó Punta de Choros. Pero no. La tía Michelle la hizo piolita y probablemente veamos, en un futuro, a poblaciones saturadas como Ventanas por toda la costa de nuestro larga patria.

2. Educación

El tema del momento que, en el gobierno de Bachelet también tuvo sus 15 minutos de fama. Aunque el Movimiento Pingüino se farreó la oportunidad llevando los petitorios al intervenido congreso, golpeó la mesa y dejó planteadas muchas preguntas. Ahora Michelle ha salido diciendo que mandaron proyectos para acá y para allá, pero lo cierto es que la tan odiada Ley Orgánica Constitucional de la Enseñanza (LOCE) promulgada casi al último aliento del período del dictador Pinochet fue maquillada, empolvada, emperifollada y renombrada como Ley General de Educación, que es la misma mierda con otro perfume. Nunca respondió a las demandas del movimiento social y, aún peor, fue construída en base a un acuerdo en la Congreso, no de cara a la ciudadanía.

3. Conflicto mapuche

En el gobierno de Bachelet la aplicación de la Ley Antiterrorista no fue una acción impensada. Por el contrario, la aprobación para su puesta en marcha fue de completo y total conocimiento para la Señorita Michelle. Es más, en el período de la ex presidenta murieron Juan Collihuin Catril, Matías Catrileo Quzada y Jaime Mendoza Collío, sólo a raíz de las relaciones militares entre Chile y el Wallmapu. Rodrigo Cisternas Fernandez también falleció en su mandato a propósito de reivindicaciones laborales, y eso sin contar toda la represión sufrida por cada movimiento social, elemento que forma parte del ADN de la clase política completa. Para una lista más extensa, revisar ésta página.

Son éstas, y varias otras razones, las que me hacen sentir que Michelle Bachelet es una cara de raja. Respondiendo sonriente, absolutamente preparada para desviar cualquier pregunta, dando una falsa sensación de inclusión progre, de oído atento al populacho, de falsa carisma. Suelta de cuerpo "pasa" de preguntas, como si supiera que las tiene todas ganadas. Se va con una sonrisa mientras está segura de que su puesto en la presidencia ya lo ganó. ¿Por qué? Porque el Bacheletismo se olvidó de todo y se acordó de lo bonito. Se le corta la lengua para criticarla, porque prefiere no recordar lo traumático y prometerse un futuro mejor en base a sonrisitas cínicas y anteojos elocuentes.

El Bacheletismo, probablemente, ni siquiera entienda que somos muches quienes no estamos ni ahí con esta Señorita. Probablemente no vea otra opción, porque, enredado en la política partidista, institucional y burocratizada, no alcanza a levantar la mirada y sentir el ardor en el culo que nos significa seguir repitiendo patrones. Seguir conformándonos con "avanzar hacia". Ya basta. Yo quiero un "garantizar que". Estoy cansado de promesas incumplidas y programas soñadores. El Bacheletismo es el resquicio de los conformistas, de las apagadas, de los corruptos, de las silenciadas. De todas las personas que agachan el moño. El Bacheletismo ha dejado su memoria histórica a un lado y le ha prestado el trasero a la patada hilarante de la política de consensos. Yo no quiero acordar nada con nadie, porque mis derechos no se tranzan.

El Bacheletismo es una muestra de lo cobardes que aún somos. Lo repudio con ganas.

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