Pestañas

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abril 16, 2013

Del Bacheletismo y la memoria selectiva

Este fin de semana, luego de saber que las gloriosas becas CONICYT me negaban la posibilidad de estudiar un Magister en la Universidad de Chile, estuve pensando sobre los candidatos presidenciales. En general no le creo a ninguno. Como muchos y muchas, me siento totalmente defraudado del sistema político chileno y de los candidatos y candidatas que se han presentado en el último tiempo, por muy díscolos que parezcan. Eso si, debo decir que la que más desconfianza me produce es la Señorita Bachelet.


El olvido está lleno de memoria, dice Benedetti. El primero es sótano de la segunda, dice Borges. En este caso, también la memoria está llena de olvido. Se selecciona lo que se recuerda. Por eso, luego de que pasan los años, recordamos sólo las cosas bonitas de nuestras relaciones pasadas. Por eso mismo es que, ya de adultos, se nos olvidan los traumas de pequeños. Por eso los psicoanalistas se adentran en regresiones y es tan popular la hipnosis. Lo que hoy recordamos de nuestro pasado, no es nada más que un cúmulo de sucesos donde fuimos felices, exitosos. Donde la tristeza fue cercenada por la alegría, y sabemos que son los vencedores quienes escriben la historia. Lamentablemente, en Chile, esto es algo bastante común.

Partiendo de la idea de que debatir es un saber muy dejado en mi país, podemos entender rápidamente lo que significa defender a un candidato o candidata. Muchas veces es a ciegas, y en general los medios de comunicación le hacen la pega a muchos presidenciables, quienes terminan encontrándose con estadios llenos de empatías y cariño patriótico. Todos y todas están por un Chile mejor y quieren crecer con igualdad, darle a todes las oportunidades que el país se merece, sumar empleos, subir el PIB, mejorar el per cápita y comer con más de dos lucas. Y no niego que es bonito escucharles decir "hay que avanzar hacia..."; ó "estamos trabajando para..."; ó "haremos todo lo posible...".


Pero el tiempo ha demostrado que son promesas marketeras. El caso más emblemático ha sido siempre la población cola, engatuzada millones de veces estos últimos gobiernos. Si hasta a Don Piñi lo criticaron por chanta, y el mismo tipo que salía en su franja. Pero, al parecer, mis compatriotas han despertado de un letargo más o menos largo y han entendido que a las palabras se las lleva el viento. Es por eso que abundan reflexiones, preguntas y esperanzas en relación a los programas de campaña, a las propuestas concretas, a las yayitas del pasado y a las proyecciones en materia constitucional, entre tanta otra cosa.
Lo más probable es que hayamos entendido que nos tenían el dedo metido en quizás qué parte, que no era tan agradable como decían y que cuando hablaban del poder popular se referían a nosotros, a nosotras, a tí, a ella, a él, a mi. Las calles han estado llenísimas de gentes gritando y palabreando a los gobiernos de turno, y creo que son eventos históricos en la política del siglo XX en Chile. Algo cambió, ciertamente; pero hay algo que aún queda pululando en las cabecitas de algunos y algunas.

El apoyo icondicional

Bachelet terminó su período con más de un 80% de aprobación. Pero no fue sólo eso que dejó tras de si.

En general, con las personas con las que he hablado sobre las próximas elecciones están bastante desencantadas con todo este circo. Pero me encontré con mi tío, concertacionista a morir, que reconoce estar decepcionado pero que cree firmemente que Bachelet es la solución. Al preguntarle por qué, me encontré con que su argumento es bastante egoísta para alguien de izquierda.
Resulta que durante la dictadura militar, Augusto Pinochet redujo los pagos del finiquito a 11 años. Con el paso de los gobiernos de la concertación, el cúlmine del arreglo se sucedió con la Señorita Bachelet, quien sumó $10.000.000 (diez millones) de pesos a las pensiones de los y las trabajadoras. Pero alto. No a todes, sino que sólo a les trabajadores públiques. Si. Como lo lee. Ahora, Don Piñi con su histórica pillería, distribuyó en montoncitos de $70.000 al mes estos milloncitos ganados en el gobierno de la sociolista. Como entenderán, para mucha gente esto fue almíbar y maná cayendo del cielo. Es un gran aporte, un paso grande. Una razón para chuparle las patas a la Señorita eternamente. Así mismo las madres solteras o en situaciones socioeconómicas vulnerables, que ahora tienen muchas más posibilidades de cumplir doble jornada debido a la proliferación callampa de salas cunas. En fin. Así suma y sigue.

Pero, decía yo, esto es egoísta en tanto y en cuanto son pequeños grupos de la población chilena los que han sido beneficiados con estas grandes mejoras. ¿Qué pasa cuando nos ponemos a pensar sobre lo que hizo el gobierno de la tía Michelle a nivel nacional? ¿Qué pasa con aquellas medidas que impactan a la sociedad chilena en su conjunto?

Fotografías solapadas de un gobierno "sociapitalista"

1. Sustentabilidad ambiental

Cómo no partir por éste tema. Cuando se trata de nuestra salud y la sustentabilidad ambiental, cosa que dejamos para las futuras generaciones, es donde el gobierno de la Señorita Bachelet se nos tropieza al tiro. Aunque mi fuente no ha probado su confiabilidad este último tiempo, pueden googlear más sobre el tema y verán que las 42 termoeléctricas aprobadas en su período no son ni un mal chiste ni conventilleo. Imagínense el panorama, sobretodo teniendo en cuenta que hasta Don Piñi frenó Punta de Choros. Pero no. La tía Michelle la hizo piolita y probablemente veamos, en un futuro, a poblaciones saturadas como Ventanas por toda la costa de nuestro larga patria.

2. Educación

El tema del momento que, en el gobierno de Bachelet también tuvo sus 15 minutos de fama. Aunque el Movimiento Pingüino se farreó la oportunidad llevando los petitorios al intervenido congreso, golpeó la mesa y dejó planteadas muchas preguntas. Ahora Michelle ha salido diciendo que mandaron proyectos para acá y para allá, pero lo cierto es que la tan odiada Ley Orgánica Constitucional de la Enseñanza (LOCE) promulgada casi al último aliento del período del dictador Pinochet fue maquillada, empolvada, emperifollada y renombrada como Ley General de Educación, que es la misma mierda con otro perfume. Nunca respondió a las demandas del movimiento social y, aún peor, fue construída en base a un acuerdo en la Congreso, no de cara a la ciudadanía.

3. Conflicto mapuche

En el gobierno de Bachelet la aplicación de la Ley Antiterrorista no fue una acción impensada. Por el contrario, la aprobación para su puesta en marcha fue de completo y total conocimiento para la Señorita Michelle. Es más, en el período de la ex presidenta murieron Juan Collihuin Catril, Matías Catrileo Quzada y Jaime Mendoza Collío, sólo a raíz de las relaciones militares entre Chile y el Wallmapu. Rodrigo Cisternas Fernandez también falleció en su mandato a propósito de reivindicaciones laborales, y eso sin contar toda la represión sufrida por cada movimiento social, elemento que forma parte del ADN de la clase política completa. Para una lista más extensa, revisar ésta página.

Son éstas, y varias otras razones, las que me hacen sentir que Michelle Bachelet es una cara de raja. Respondiendo sonriente, absolutamente preparada para desviar cualquier pregunta, dando una falsa sensación de inclusión progre, de oído atento al populacho, de falsa carisma. Suelta de cuerpo "pasa" de preguntas, como si supiera que las tiene todas ganadas. Se va con una sonrisa mientras está segura de que su puesto en la presidencia ya lo ganó. ¿Por qué? Porque el Bacheletismo se olvidó de todo y se acordó de lo bonito. Se le corta la lengua para criticarla, porque prefiere no recordar lo traumático y prometerse un futuro mejor en base a sonrisitas cínicas y anteojos elocuentes.

El Bacheletismo, probablemente, ni siquiera entienda que somos muches quienes no estamos ni ahí con esta Señorita. Probablemente no vea otra opción, porque, enredado en la política partidista, institucional y burocratizada, no alcanza a levantar la mirada y sentir el ardor en el culo que nos significa seguir repitiendo patrones. Seguir conformándonos con "avanzar hacia". Ya basta. Yo quiero un "garantizar que". Estoy cansado de promesas incumplidas y programas soñadores. El Bacheletismo es el resquicio de los conformistas, de las apagadas, de los corruptos, de las silenciadas. De todas las personas que agachan el moño. El Bacheletismo ha dejado su memoria histórica a un lado y le ha prestado el trasero a la patada hilarante de la política de consensos. Yo no quiero acordar nada con nadie, porque mis derechos no se tranzan.

El Bacheletismo es una muestra de lo cobardes que aún somos. Lo repudio con ganas.

septiembre 11, 2012

Juventud y Política: 11 de Septiembre

Este 11 de Septiembre tiene un sentido particular en mi vida que dificilmente es algo que olvidaré. Tiene que ver directa e indirectamente con mi biografía pero más que nada está relacionado con cómo vivo mi ciudadanía. 

Esto no pretende ser una columna ciudadana ni mucho menos. Esto es una columna que viene de un resentimiento -sí, resentimiento- que se nutre de las condiciones materiales de todos y todas aquellas que me rodean y de las que yo aprendo en mi vida. Son mis vecinos, mis vecinas, la señora del quiosco y mi profesor guía en mi memoria de tesis, mi tía y su marido dueño de una carnicería y mi abuela que recibe su platita pa' la pensión todos los meses; quienes me han hecho reflexionar respecto de lo que el 11 de Septiembre rememora.

Pero el 11 de Septiembre es una fecha tan lejana, dicen...

Partamos aclarando que efectivamente hay una distancia enorme entre lo que vivimos como jóvenes hoy de lo que vivieron de jóvenes nuestros tíos, padres y madres. Haber vivido en una dictadura donde las Fuerzas de Orden Público tenían potestad para hacer y deshacer es algo que puedo imaginar, pero no revivir en mi cuerpo. No he sido víctima de allanamientos, tengo un familiar lejano que fue torturado pero no me relaciono demasiado con él, no desaparecieron personas de mi familia ni fueron perseguidos por los organismos de inteligencia estatal. No vivo en un país donde la expresión de mi disidencia sea algo que siempre me lleve a la cárcel. Insisto: Es totalmente cierto que hay una distancia grande entre el Chile bajo dictadura militar y el Chile del 2012.

Por otro lado, la democracia que aquellos que nos precedieron en la lucha por la dignidad humana defendían ha sido puesta en práctica. No es el mejor modelo de democracia, no tenemos real representatividad, las decisiones se toman en cuatro paredes, hay un show mediático de por medio... pero la libre expresión usualmente no es perseguida y por último es la democracia que mis tíos, tías, abuelos, abuelas y otros familiares esperaban. Los derechos de las minorías -étnicas, sexuales, etc.- han salido al aire varias veces en los noticiarios principales. Terminan siendo reportajes sin tanto público ni interés nacional, pero están. No son parte de las conversaciones centrales de ninguna mesa -hasta que muere un niño mapuche, o una niña lesbiana- pero se discuten. La libertad sexual y la educación para la gestión de la sexualidad ha avanzado: Las estrategias de prevención del Ministerio de Salud han sido un tanto ridículas, añejas y mal confeccionadas; pero al menos lo intentan... 

Puedo seguir dando ejemplos irónicos de cómo el país ha cambiado respecto de la fotografía que se le pudo haber tomado hace 30 años. Y es que bajo ésta perspectiva, en general y sin un análisis profundo sino más bien ingenuo, estamos efectivamente mejor. Pero, ¿qué características constituyen esa mejoría?

Una mejoría impuesta y falsa

Primero que nada, los medios de comunicación masivos han girado hacia una puesta en escena sorprendente: Lo que se emite por la radio, pero por sobretodo por la televisión y los diarios es una realidad tergiversada, silenciada, digerida e incompleta. Si alguien se informara solamente por medio de estos canales es probable que termine por saberse cada uno de los detalles de la ruptura de "playita" con "tierrito" en vez de entender medianamente bien lo que implica la aprobación de la Ley Hinzpeter. Es más probable que mi tía entienda bien si le digo que veamos el "Diario de Evelyn" o que me de ejemplos de terrorismo en Chile y no sea capaz de recordar el nombre de su vecina. Es depredante el modelo comunicacional chileno. La televisión abierta es una basura que idiotiza y miente, esconde y censura. La violencia simbólica está frente a nuestras narices todo el día, toda la semana.

Por otro lado, el nivel de violencia con que las manifestaciones sociales han sido reprimidas desde el año pasado -no sólo las estudiantiles- ha llamado la atención a distintos organismos internacionales que velan por los D.D.H.H.: Muere gente, los balines de goma y de pintura se disparan sin mesura, se sigue persiguiendo a jóvenes de manera mafiosa, las denuncias por abuso sexual por parte de Carabineros de Chile y FFEE han estado en el tapete, los montajes estatales están a la orden del día, las lacrimógenas -prohibidas en el extranjero- son sobreutilizadas, etc. La represión no es sólo censura, silenciamiento, estupidización, lo cual ya es increíblemente violento; sino que toma la forma más clásica de sometimiento: La agresión física.

El modelo económico, implantado en dictadura militar, no ha sido reformulado en ningún aspecto. Hoydía perdonazos como el caso de Jhonson's, La Polar, hace un tiempo la colusión de las farmacias, la de los pollos, el lucro -prohibido constitucionalmente- en la educación, etc. Hay un sin fín de casos que ejemplifican cómo este modelo económico pone el foco en el movimiento de capital y poco o nada se interesa por las condiciones de vida de sus contribuyentes. El capitalismo es tan astuto, que absorve y resignifica cualquier disonancia convirtiéndola en otro producto más de su ordenamiento valórico.
Hoy hablaba con la mamá de una amiga y le comentaba que incluso los "otaku", aunque pareciera que escapan a los vicios de este mundo, son un elemento que consume y moviliza capital de una manera chocante: Todo el armazón estético que se plantea desde esta subcultura urbana -que parece estar excenta de cualquier disturbio de un mundo exterior al propio- no se sustenta nada más ni nada menos que en el más fiel rito de adoración al sistema económico que prioriza la construcción de una imagen por medio del consumo y de la posesión de artículos totalmente innecesarios en términos cotidianos, para articular una imagen de "otro mundo" que simplemente le añade un elemento "original", "novedoso" y lleno de "sentido" a una existencia que acaece de la misma forma que cualquier otra. Son escalvos del estilo, de lo nuevo, de lo trendy. La alta-costura genera movimiento a partir de lo que alguien dice que está a la moda este semestre. Valor de cambio, no de uso, dirán. Y estarán en lo correcto.

Además de todo ésto, se mantiene el ordenamiento jurídico que el Señor Guzmán ideó para la formación de una sociedad atontada. La constitución de 1980 se mantiene vigente hasta hoy, intervenida tímidamente por gobiernos que se han sucedido después de la dictadura. Chile es el único país en el mundo que conserva una constitución heredada de una dictadura. No hacen falta más explicaciones.

¿Por qué se manifiesta un joven en el 11 de Septiembre?

A mi modo de ver las cosas, la distancia que hay entre el contexto en el que mi padre, mi madre, mis tíos y toda su generación y mi propio contexto es incuestionable. Pero sólo desde un punto de vista temporal. Las condiciones ideológicas y políticas siguen siendo las mismas. Lo que ha cambiado es el modo en que se expresan, pero todo se mantiene. Hay dispositivos que adormecen, pero se mata y se tortura igual que en dictadura.

Por eso pataleo: Porque la mutación es atractiva pero igual de venenosa. Porque conmemoro la muerte de un Presidente que, lo haya hecho mal o no, fue asediado y boicoteado. Porque lo que hoy acontece es debido a la herencia de una administración totalitaria. Porque la realidad de las personas pobres sigue siendo la misma. Porque hoy lo que importa es el marketing, la publicidad, el relato, no el acontecimiento. Porque las violaciones a los DD.HH. siguen aconteciendo en Ercilla, con los secundarios, en las tomas, en las poblaciones vulnerables. La injusticia y la desigualdad siguen estando presentes tanto expresamente como estructural y simbólicamente. Porque no me olvido de Manuel Gutierrez, de Daniel Zamudio, de las compañeras trans, de Matías Catrileo, de Alex Lemún, de Claudia López, de José Huenante, de Rodrigo Cisternas y muchos y muchas otras

Me es imposible no solidarizar, no recordar. Empatizo con aquellos y aquellas que perdieron a sus familiares, pero esa no es la única razón para manifestarse.

Me manifiesto por lo que acontece hoy, por lo que la Concertación no hizo, por el modelo que produndizó, por las impunidades que defendió. Por una derecha sorda, marketera, pa' la risa y vergonzosa. No me callo porque es necesario gritarle al viento y que todo el mundo sepa que Chile no es ejemplo de estabilidad y que el problema no es de Gobierno, sino de Estado. Que el problema no se resuelve siendo gremial en la lucha, sino entiendiendo que al final todos y todas luchamos por una misma razón, nos mueve un mismo objetivo: La Dignidad Humana. Donde haya espacio para recordarlo y rayarlo, lo haré. Donde haya espacio para escupirle en la cara mi descontento a la autoridad, lo haré.

No tengo miedo.

Razones sobran.
Y llámenme resentido, porque si lo soy.
No hay ni perdón, ni olvido.

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