Pestañas

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julio 29, 2013

Los ex: La vara con que se mide el futuro


Hay una cosa en esto, el mundo de las relaciones sentimentales, que me llama mucho la atención y me alegra bastante, la verdad. Me alegra cuando lo sé, pero también me alegra que suceda. Hablo de la vara que dejamos -y dejan- cuando se termina una relación.

Cuando estamos en búsqueda de ese alguien especial siempre tenemos ciertas expectativas, queramos o no. A pesar de que muchos y muchas lo nieguen, nuestro acercamiento al mundo es narrativo, es decir, intentamos comprender una realidad compleja y sobrecogedora desgranando sus pedazos y convirtiéndo todo lo que nos rodea en parte de una historia, nuestra historia, donde nosotros somos los protagonistas y los demás alimentan el argumento central de nuestra película, el cual siempre es el encuentro con nuestros sueños, la felicidad y el amor. Si alguien quiere cuestionar esto, por favor, comente y que se abra el debate.

Retomando, estas expectativas se arman desde que somos pequeños. Siempre, y por refuerzo constante, se nos está imponiendo una presentación de belleza muy occidental. A veces somos capaces de entender que hay otros tipos de belleza, o incluso que la belleza no se encuentra necesariamente en lo que se ve. De cualquier manera, en nuestras relaciones siempre podremos encontrar rasgos que, de uno en otra, se repiten, ya sean formas de vestirse, formas de cara, formas de hablar, etc. Son estas expectativas las que nos llevan a mirar ciertas cosas y a pasar por alto otras: El chico con tal peinado nos parece atractivo, la mujer con esa mirada nos cautiva, el niño con aquella sonrisa nos deja pensando, la chica con esa actitud nos absorve, etc. Los ojos son nuestra herramienta principal en el arte de la discriminación en esta búsqueda. El físico innegablemente atrae, pero no basta con ello.

Como ya he dicho, hay patrones en nuestras elecciones, pero, más importante aún, luego de cada elección hay elementos que se añaden y se eliminan. Es así que si lo que tienen en común nuestros ex es un tipo de personalidad en específico, la próxima persona que aparezca tenderá a expresarse ligeramente parecido. Sobretodo si los recuerdos con nuestros ex son especiales y de una calidad muy alta, lo que buscaremos será algo similar a aquello que nos provocó tantas sensaciones en un principio. Puede que incluso nuestro ex no haya conocido algún gusto de nosotros, pero nos dimos el tiempo de enseñarle el camino a nuestro corazón y fue algo que no repetiríamos pues, si bien es algo que podríamos hacer y generaría un lazo más fuerte con este nuevo y prometedor ser, es algo que ya hicimos con otro y, a pesar de que lo neguemos, estamos esperando a alguien parecido a ese que teníamos antes de que las cosas se pusieran negras.

Y es que es verdad eso que dicen de que al final los recuerdos malos se diluyen. Las muchas tardes hermosas, las muchas palabras al oído, las muchas bromas que terminaban en besos en el suelo, las muchas noches de miradas eternas van acumulándose y levatando una vara, una medida que será difícil de superar por el próximo. Qué decir si estamos tratando de olvidar al anterior, porque si estamos intentándolo, quiere decir que algo queda, que algo falta por explotar. Peor aún, qué pasa cuando nuestras expectativas se suben sólo por el hecho de que queremos autoconvencernos de que lo estamos superando, cuando en realidad lo único que estamos haciendo es impedir que un nuevo alguien entre a nuestra vida, ya que estamos atados, amarrados, encadenados a un amor anterior que simplemente no tuvo ni un buen lugar ni un buen clima para anidarse.

Y es que quizás si hubiese sido, o quizás se hubiese podido, si solamente tuvieramos la posibilidad de intentarlo una vez más... Pero no. Estamos mirando hacia adelante y lo que se viene será difícil, tomará tiempo, pero estamos preparados y queremos volver a enamorarnos. Si, tenemos nuestro maletín con los requisitos en la mano, pero estamos dispuestos a que nos sorprendan. Eso si, yo exigo ciertos elementos, porque sin ellos no concibo mi entrega. Y es esto lo lamentable de los corazones rotos: La cautela, la necesaria y terrible cautela.

De todas formas, mis requisitos no son muchos, y se han venido acumulando luego de experiencias hermosas pero fallidas. No pido mucho, solo alguien que entienda que lo escencial es invisible a los ojos, que hay belleza en los detalles, que hacerse la vida debe ser una pasión no una tortura, que creamos realidad a punta de verbos, que vale tanto una noche de brindis como una de películas y té, que los besos no se piden y que sentir amor y expresarlo nunca es algo malo. De todas formas, es el pasado el que me hace entender que todo esto es lo que quiero, y es el futuro el que me promete una vasija que lo contenga. Frente a este escenario el presente me pide paciencia, porque ya sea tarde o temprano ese alguien llegará, y probablemente no tenga nada que ver con mi pasado y me sorprenda de millones de maneras. O quizás sea alguien que ya conozco y la vida me regale una oportunidad para redescubrirnos.

Para terminar, no sé bien por qué o cómo pasó, pero en mi experiencia mis ex son grandes amigos y amigas. Sé que hay veces en que mantener relaciones con alguien de tu pasado puede ser problemático, pero en lo que respecta a mis parejas anteriores se han portado un siete y son mis grandes confidentes. Insisto, no sé por qué ha sido así, sobretodo cuando veo a gente alrededor mio que crucificaría a su pasado de la forma más cruel. Lo único que sé, es que mis relaciones anteriores me enseñaron mucho sobre lo que quiero hoy de mi y para mi. Les agradezco por ser parte de mi vida aún hoy, y no terminaré nunca de alegrarme con sus alegrías así como ellos y ellas se alegran cada vez que me ven sonreir. Son personas importantes, más que eso, especiales e indispensables. Estén cerca o no, hayan cosas que resolver o no, les deseo lo mejor.

diciembre 16, 2012

[minicuento] "Mucho mejor, Te Seguiré Abrazando"


"Te odio por no sentir, y te amo cuando me levanto con ganas de convencerte, esas que nacen de cuando la noche anterior hablamos y reímos gracias a mensajes de texto. Siempre vuelvo, porque me gusta acercarme aunque me duela alejarme después. Es un masoquismo a medias, y bonito a medias, también se puede decir. Bonito al fin y al cabo. Me gusta cuando nos abrazamos y me preguntas “¿qué haremos ahora?” y te respondo “quedarnos así por siempre”. Sé que te sonrojas porque te quedas callada, y yo me quedo callado también porque me gusta tu silencio, pues me hace escuchar tus latidos. Cuando estamos cerca me gustaría decirte que la vida es eso que quiero pasar a tu lado, pero no quisiera hacerme ver exagerado, me gusta la sutileza de la poesía. Suelo pensar a veces que aunque dejes que yo te me vuelva a acercar, sabiendo a ciencia cierta lo que busco en ti, es porque te gusta que yo te guste, pero te da miedo que me gustes tanto. Y es que a mí la verdad no me importa tanto cuánto llevamos de conocernos, sino qué tanto nos vamos a conocer. Cuando veo que me escribes, sonrío y pongo cara de que te amo, y aunque no conozco mucho los lugares donde resides, las personas con quienes convives día a día, amo lo que tenga que ver contigo por el simple hecho de que tenga que ver contigo. Me gusta acercarme a ti porque de manera inexplicable se me llena de confianza el corazón cuando me hablas. Y pienso, pienso mucho. Me hago preguntas peligrosas, como esa de qué me falta por darte, y la otra de cuáles otras maneras puedo encontrar de decirte cuánto me importas. Y la más peligrosa de todas, esa en la que me pregunto si tú podrías ser el amor de mi vida, y me respondo que en realidad, por todo lo que late mi corazón con lo relacionado contigo, eres algo mucho mejor." 
— Mucho mejorTe Seguiré Abrazando — J. Porcupine (via autosuficiente)

diciembre 13, 2012

Relaciones abiertas: De posesión y patriarcado



Tener una relación abierta puede ser problemático para muchos y muchas. Lo importante, siempre, es la confianza. Sin esto, les digo, la relación está destinada al fracaso. 

No vamos a decir que es fácil, que es simple y siempre entretenida. Hay momentos en los que se sufre, porque tenemos arraigado en nosotros la posesión: Nuestra pareja es nuestra y de nadie más. Es una cosa, un artefacto, un objeto que nos da placer y compañía. Esto es herencia directa de una cultura patriarcal, con lo que ésta configuración relacional genera una ruptura al dejar los cuerpos libres y desposesionados. 

El modelo hegemónico de relaciones tiende a producir binarismos. La monogamia no siempre ha sido la forma en que se articula el amor, por lo demás no hay ninguna persona que, estando en pareja, no haya sentido algún tipo de atracción por otra persona. Eso es natural. Es natural sentirse atraído a otros seres humanos, es natural querer a más de una persona, es natural sentir deseo por otros y otras. Es completamente antinatural reprimir lo erótico y condenar valóricamente a quien experimenta, prueba o vive su sexualidad de manera heterodoxa.

Tampoco se trata de libertinaje, pues en general siempre se tiene una pareja principal, un compañero o compañera a la que siempre se vuelve. Por eso es que usualmente se dice que la relación abierta es una licencia para ser infieles, pero es más complejo que esto, ya que la infidelidad es un contrato entre las personas que conforman la relación y los términos de este contrato varían de una pareja a otra. Así, para una pareja tradicional los términos de la infidelidad serán cualquier conducta que implique expresar interés por otra persona. Hay permiso incluso para los celos, considerados como expresión de la importancia atribuida a la relación, cuando en realidad no son más que reacciones irracionales que responden a este fenómeno de la posesión, de la tenencia de los cuerpos. Pero para una pareja no tradicional que se haya configurado desde la apertura y la libertad, el significado de la infidelidad se adecúa a las necesidades que cada persona tiene, es decir: si yo necesito que me hagan sentir seguro de cierta forma, lo pido y se conversa. Lo mismo se espera de la otra persona, quien expondrá cuáles son sus necesidades y el contrato tendrá todo lo que permita a la pareja disfrutar de la libertad pero sin pasar a llevar a la otra persona, sin hacerla sentir insegura y siempre reforzando la relación principal. Como ven, sí hay reglas. 

Y hay reglas no porque no podamos escapar de un sistema normativo, patriarcal y positivista, sino porque es siempre necesaria, a mi manera de ver las cosas, la reconquista constante. Una relación abierta puede traer consigo malosentendidos, inseguridades, bajas en la autoestima, etc. Esto se puede evitar estableciendo un marco para la acción, una cancha en donde el cuerpo pueda moverse, disfrutar y encontrar placer sin generar en el otro una sensación tan ambigüa. Sí puede haber estabilidad, pero hay que cuidarla, porque estas relaciones son más frágiles, dada la naturaleza de nuestra socialización posesiva. 

Por otro lado, a mi me interesa también especificar hasta dónde se puede llegar en los encuentros que se dan en el día a día, o noche tras noche. En lo personal, considero que los encuentros deben ser furtivos, nunca dos veces con la misma persona (aunque eso es conversable), y nada de exes. Eso en términos del quién. En lo que respecta al qué, para mí esto es algo completamente acordable y los límites se establecen en orden de importancia. O sea, si para mí una situación íntima tiene que ver con besar a alguien, prefiero negarme esto y guardarlo para mi pareja principal. Si para mi pareja es más íntimo el sexo, pues entonces se reserva esto para mí. O viceversa. Por esto es que siempre digo que el contrato de infidelidad es flexible y propio de cada relación, pues se ajusta a la comodidad, al nivel de confianza, a la capacidad de desarraigo y a la calidad de la relación. 

Debemos considerar que la ausencia prolongada o los constantes planes cambiantes o repentinos pueden generar una sensación de vulnerabilidad en la pareja. Por eso es mejor estar en contacto constantemente, no con el afán de tener a raya a la persona que se está divirtiendo, sino con la intención de estar tranquilos y evitar las sorpresas. 

Es, también, necesario tomar en cuenta lo importante de la reconquista constante, pues esa la base del amor duradero. Son aquellas parejas que han entendido que durante los años han ido cambiando y que ya no son los mismos de antes, pero han encontrado la forma de seguir enamorados las que perduran, ya que los cambios que han visto en la otra persona han nutrido la relación y han encontrado la manera de volver a enamorarse una y otra vez, día a día. El amor no es una etapa, el amor tiene fases, pero la conquista y la reconquista debe ser un imperativo. Sobre todo si hay licencia para visitar otros cuerpos. Estar informados de lo que se hace, conversar de lo que se siente, hacerle frente a los problemas cuando es pertinente y disfrutar de momentos para la pareja.

Esto último es sumamente importante, ya que a menudo sucede que uno o una de los dos se relaja y, como pasa incluso es las parejas tradicionales, las actividades, los gustos y los juegos que se realizaban en conjunto se dejan de hacer, pues el sentimiento de seguridad se apodera de nosotros. Y ahí es donde aparece la posesión, pues ya "tenemos" un lugar en ellos o ellas. Ya no hay que hacer más, pues al final de la noche, hagamos lo que hagamos, nos estarán esperando. Y a veces no es así, pues aunque se cumpla el contrato a cabalidad, de repente puede dejarse de lado el tiempo de calidad que pasan juntos. Si eso se deja de lado, no se está construyendo relación.

Esto es tan peligroso como cualquier otra relación, sino aún más cuando las personas no son maduras emocionalmente. Sucede mucho que el balance es difícil de encontrar, y una vez encontrado, es difícil de mantener. Requiere esfuerzo, sinceridad y una conexión intensa. De otra forma, en esta como en cualquier otra relación, el vínculo se desgasta. Esto deviene, siempre, en una infidelidad concreta o el quiebre. No es más peligroso, ya que pasado esto siempre se buscarán otros brazos. Por eso, cuidado.

Evitar las discusiones porque la otra persona se lo puede tomar mal, o tener miedo a generar rechazo por expresar nuestras necesidades son errores comunes. Si algo he aprendido, es que la primera fidelidad debe ser con uno o una misma. Si no me soy fiel a mi mismo, con dificultad podré serlo tanto en una relación monogámica como una más libre y abierta. La honestidad es requisito principal, así como la disposición a la conversación y al debate. Discutir sobre los límites, hablarlos, ponerlos sobre la mesa y defender los propios (siempre y cuando tengamos claro que son nuestros deseos y no tienen por qué ser los de los demás) es enriquecedor.

A fin de cuentas, no se trata de decir “hago lo que quiero”, sino de entender que “hacemos lo que nos hace bien”. Por eso los límites, por eso las reglas, pues lo que sirve es aquello que se puede replicar en la pareja. Si la relación abierta se nutre de aquellas experiencias, la vida sexual y afectiva indudablemente mejorará y la confianza y el lazo aumentarán progresivamente.

octubre 04, 2012

Exorcismo: Crónicas de un amor añejo


Hay una historia que me gustaría compartir no por su hermosura ni por su idoneidad. Esta historia no tiene ni un final feliz ni grandes eventos. Es el amor pueril que no me ha dejado de perseguir y que, por fin, puedo sacudirme.



LA VIEJA HISTORIA

Es así, vieja. Es añeja, y lamentablemente fue la mejor época. No me aferro a ella, aprendí a no hacerlo, porque quien eras, quien conocí no es el que eres hoy. De hecho no tengo idea de quién eres, qué quieres, qué necesitas. No tengo idea y la verdad me interesa poco. has pasado de ser un bello recuerdo a ser un sabor amargo, ausente. Y estoy bien con ello.

Es gracioso, pero la virtualidad dio paso a una experiencia inolvidable para mi. La hermosura de descubrir que, a varios kilómetros de mi pantalla, otra persona podía hacerme sentir amado era increíble. Me enamoré. Sería ridículo admitir lo contrario, porque estuve obsesionado, desesperado. La costumbre de esperarte se había hecho rito, y no pasaba un día sin pensar en besarte, tocarte, contarte todo al oído. No había cosa que no me gustara de ti. Sentía que conectábamos en todo, que nuestras noches eran las más especiales. No me importaba cuantas personas estuviesen siendo felices en ese momento, porque dificilmente podrían haberse sentido como yo me sentía: Por unas cuantas horas, en el silencio de mi casa, me sentí pleno.
El temita de la virtualidad hacía todo más romántico, porque al no conocer tu cuerpo, no haberte escuchado, no haber compartido una tarde de la mano, o simplemente mirando el atardecer, terminaba por hacerme pensar que lo que sentía era incuestionablemente puro y verdadero. Me estaba enamorando de lo que pensabas, de lo que decías, de nuestros acuerdos, peleas, de todo aquello que expele el espíritu. Era algo distinto, definitivamente.
No fueron pocas las veces que pensamos separarnos, que la distancia nos haría daño... Fuimos tontos, ingenuos. Eramos pequeños.

Las noches siempre eran nuestras. No exagero cuando digo que teníamos hambre de nosotros. Esas varias veces que pensamos en dejarnos respondían principalmente a nuestro altruismo, a nuestro irrefrenable impulso por hacer feliz al otro, por no dañarnos. Al menos ese era el motor de mis intentos por alejarte, por empujarte a dejarme. Ya lo he dicho: Fuimos tontos.

Entre altos y bajos, entre tiempos intempestuosos, entre silencios y discusiones largas estuvimos un año entero. Nuestra historia está empañada de silencios. Que cómico.
Luego de ese año yo decidí que era tiempo de poner todo de mi por esto que yo consideraba lo mejor que me había pasado en la vida. Estaba dispuesto a perseguir mi sueño, mi pesadilla, mi insomnio y mi ansiedad. ¡Era tan ciego! Tan infante para conducirme... Era dificil encontrar algo que me detuviera si pasaba mis días pensándote, imaginando que compartíamos una cotidianidad de exquisiteces. Me la pasaba hablando con un fantasma, ideando la manera de contarte mi día apoyado en tu hombro. Me levantaba y me dormía dándole vueltas a la situación, recorriendo tu cara que sólo existía en imágenes en mi escritorio.

No creo que lo sepas, pero fuiste la gran razón de mi esfuerzo al final de mis días de estudiante secundario. Te quería cerca con tantas ganas...

Fue con todo esto que, en medio de un Octubre no aguanté más y decidí viajar a verte. Mi excusa era una gran pelea con mi padre -una de tantas, por lo que sin preguntarle a nadie corrí a Santiago. Corrí, escapé, no miré hacia atrás y comenzé a perseguir un futuro en donde estuvieras tu, conmigo. Nunca me arrepentiré de haber visitado ese universo en donde todo fue perfecto, porque esas, las horas más hermosas de mi vida, se han convertido en la vara que mide mi felicidad. Recordarlo no se me hará dificil jamás, porque llevo marcado en mi cuerpo las escenas de esa noche. Esa exquisita noche contigo. Esa fatídica primera noche contigo...

UN VIAJE A MARTE QUE NUNCA SUCEDIÓ

Entre promesas de amor y mails rebosantes de ternura, de energía, de burbujeantes deseos y ansiedades mis planes fueron decayendo. Era un niño y no entendía de muchas cosas. Cegado, como he dicho, perseguía una realidad dando pasos demasiado amplios para mi corta estatura. Por lo demás creo que nunca entendiste todo el esfuerzo que hice, todo lo que me desgasté tratando de alcanzarte, todas las veces que tuve que intentar acostumbrarme a la idea de dejar a mis amigos, a mi familia... Todo lo que conocía era el precio que, sin dudar, estaba dispuesto a pagar. ¡Que tonto era!

Llegaba Diciembre y las postulaciones estaban dándonos la cara. Y decidí viajar, otra vez. Viajar a conocer mis resultados, viajar a conocer que deparaban esos números para nosotros. Apenas los tuve ya sabía que había tropezado, que no había otra manera. Respiré y me dispuse a verte, a contarte que mi vida seguiría en Concepción. Fue una triste sorpresa saber, ese día, que estabas pensando en alejarte más. Sería un agrado saber, más adelante, que no lo harías.

Mis planes, a pesar de todo, no cambiaban. Romántica y estúpidamente pensaba que mi destino eras tú

Lo que había parecido una estrategia concreta se esfumaba, se alejaba; y mi viaje se convertía en una visita, un destello, un pestañazo. Recorrimos algunas calles y dimos vuelta la incómoda situación de sabernos en el fin. Fue el “adiós” más alienado que pudo existir. Entre risas, bromas, y la búsqueda de un regalo material inexistente, todo parecía ser perfecto. Hasta creo que lo fue.
De lo que estoy completamente seguro es que tus lágrimas y tu adiós silencioso, tu mirada cuando bajaba hacia el metro serán momentos que me conmoverán toda mi vida. Te amaba.

Terminé estudiando lo que amo en una escuela llena de luces que marcaron mi existir y me ayudaron a perseguir el conocimiento que necesité. Mi vida, mi crecimiento no se detuvo por ti, pero tengo claro hoy que estuve en stand-by, cual artefacto electrónico.

Y NOS ME VOLVIÓ A PASAR

Pasaron años e intentamos ser amigos: No funcionó.

Mi vida continuó y aprendí mucho de mi mismo. Pero...

... Más rápido de lo que pensé se acababa la Universidad para mi y mágicamente mis deseos de arrancar, de volar, de irme del nido me perseguían -otra vez.

Fue el verano pasado cuando terminé trabajando, ensimismado en mis deberes. Quería comenzar lejos, otra vez, todo de nuevo, arrancar y allí estuve, en Santiago, donde siempre quise estar. Solo. Al fin mi espacio, al fin mi vida, mis códigos, mis leyes. Al fin dependía de mi lo que pasara conmigo. Al fin tenía tiempo para pensar-te... ¿A cuántos pasos estaría de ti? 

No perdí la oportunidad de avisarte que venía, de contarte que al fin no habían barreras... 

Tu mail apareció mágicamente, así, sin avisar. Realmente sentí que algo de otro mundo estaba brillando sobre nosotros, y mi amor, que nunca se había muerto, volvió a despertar, y volvieron mis piernas a temblar... Y es que aún hoy no entiendes lo que provocabas en mi.

Fuiste lo primero a lo que até mi llegada, pues minutos antes de verte soltaba lo último que quedaba de Concepción en mi. Y ahí estabas tú: Nervioso, ansioso, con cuántas expectativas... Hermoso como siempre. El sol se posaba en tu cabeza, y por medio de tus ojos entrecerrados podía recordar todo e imaginar lo que vendría. Mi corazón quería salirse de mi cuerpo, mi cuerpo entero fundirse con el tuyo... Habían tantas posibilidades...

CAÍDA LIBRE

Unos besos, unas caricias, un atisbo de intimidad y luego un silencio ensordecedor. Y no entiendo nada. Pasé semanas tratando de entender, buscándo una respuesta... Esperando una. Nunca llegaba, y decidí tomar las riendas y preguntar... Y nada.

No creo que entiendas. No creo que te imagines. Espero que no lo hagas, pues si tienes todo claro y lo has hecho a propósito no hay explicación que valga; porque fuiste cruel al desaparecer. Porque has sido ambiguo al dedicar un par de palabras a la semana. Porque me has tenido en tu mano y me has dejado caer como si realmente los besos, las caricias, el tiempo y las risas no hubieran sucedido. Como si no hubiera significado nada. Como si tu cuerpo no hubiese respondido el llamado del mio esas varias noches. Como si, lisa y llanamente, yo no te importara. Por eso cruel, por eso injusto.

No hay nada que explicar, decías, y yo ahí atónito.

Ya ha pasado tiempo y hace rato decidí descolgarme de ti. No tienes idea de lo lejos que estoy de la persona que te amaba incondicionalmente, porque si me encontré una y otra vez contigo en mi vida fue para aprender una lección: No merezco nada menos de lo que quiero, y no quiero a alguien como tú ni entre mis sábanas ni entre mis latidos.

Tampoco creo que merezcas más que ésto: Un homenaje a todo eso que nunca fuiste.

Ya no te quiero a ti, porque yo no huyo al primer conflicto. Porque quise una vida contigo y tú la rechazaste. Porque tu silencio nunca me hizo bien, y quien no me hace bien no merece estar conmigo.

Si. Tuvimos todas las herramientas, tuvimos todo a nuestra disposición, y perdimos. Tuvimos todo lo que necesitábamos, pero escapaste. Te perdiste, y yo cometí el error de esperar. Pero ya no lo hago, y quizás encuentre a alguien por quien quiera darlo todo. Puede que ese alguien me motive a querer más, a saber más, a conocer más. Puede que ese alguien me haga reir, me haga pensar, me escuche con atención y comparta mis deseos. Puede que lo intente, que me atrape, que al mirarme me haga sentir pleno, completo, especial. Todo puede ser, y no sé qué tanto pueda serlo, pero sí se una cosa: Le cierro la puerta a Nueva York, y tomo el primer tren lejos de aquí; porque fuera de aquel portón me encontré en una Alameda gigantezca, que dejó pequeño a ese callejón.

Esa Alameda es mi vida, mi futuro.
Tú eres todo lo que he sido y que ya no quiero ser.

febrero 14, 2012

Estar soltero un catorce de Febrero

Una estrategia que siempre se ha usado por parte de quienes estamos solteros en el día del amor comercial es justamente eso: Resaltar lo poco significativo que es. Y, de hecho, es verdad: Es muy poco significativo y podríamos escribir millones de entradas en los blogs en contra del consumismo barato que se apodera de trillones de personas en el mundo... Pero esta vez no será así.

Si quejarnos nos hace ver más desesperados (si, lo hace, así es que deja ya de lloriquear) probablemente lo que estemos necesitando es un toque de alegría y cursilerías en nuestro día. Podemos celebrar varias cosas, sin olvidarnos de las muchas injusticias que se ciernen sobre el día a día de mucha gente, pero insisto, podemos celebrar varias cosas.

Esta vez creo que puedo celebrar mi soltería. No negando mis ganas de abrazar a alguien, ni censurando mis propias pulsiones. Puedo celebrar mi soltería porque, ya a casi un año de tenerla a mi lado, la soledad me ha hecho ver y sentir cosas que había dejado de lado. Dicen que para construir una relación con otro u otra hay que, primero, construirla con uno mismo y esa es una de mis frases motoras. Yo me amo, me amo con mis defectos -que sé que tengo, y me amo con mis cualidades. Me amo porque en realidad voy camino a lo que quiero ser, al menos tengo un norte claro. Y eso no significa necesariamente una lista de características a tener en los 40, pero sí significa que estoy en contacto con mis deseos y mis ambiciones, y que, aunque puedan cambiar, siempre estaré escuchando que tienen que decir.

Puedo celebrar mi soltería porque, en días como éste, puedo estar acostado en mi cama disfrutando de internet y alguna película que a mi me resulte interesante. Puedo comer cereales del plato, puedo escuchar música con audífonos. Puedo leer e incluso trabajar si lo quiero. Tengo tiempo y lo puedo destinar a lo que desee. Incluso lo puedo destinar a salir, a conocer a alguien... A suplir las necesidades que identifico en mi cotidiano. Puedo hacerlo y nada me detiene. Y, es más, estoy seguro que nada me detendrá si algún día tengo una pareja. Hoy soy conciente de que mi cuerpo es mi responsabilidad y soy yo quien decide sobre él. Ya entiendo que mis metas en la vida puedo compartirlas, puedo hacerlas converger con las de otra persona, pero nunca he de traicionarme por conservar a alguien: ceder por miedo a perder nunca es bueno. No estoy ni ahí con arriesgar un futuro de infelicidad por un presente de estabilidad.

Estoy feliz de mi mismo porque estudié la carrera que quise, que realmente me movió las entrañas y lo sigue haciendo. Estoy feliz porque me rodeé de la gente que me hizo bien tanto académica como amistosamente. Estoy feliz de eso, de los amigos y amigas que tengo. Estoy feliz de haber recobrado a mi mejor amigo, a ese que sé que estará ahí toda la vida. Estoy feliz porque tengo unos nuevo.
Estoy feliz, también, y puedo celebrar que me acerco a mi independencia. Celebro lo malo que ha sido el proceso, lo tóxico que ha sido el camino, porque hoy me hace pararme más fuertemente frente a las adversidades. Aplaudo lo inhumanos que fueron conmigo, lo crueles que han sido los comentarios que me han hecho por una u otra cosa. Agradezco todas las veces que me demostraron que no quiero ser como ustedes, porque reforzó mis ideales y me hizo querer perseguirlos con más fuerza. De verdad estoy contento de las muchas veces que me hicieron mierda mis argumentos, porque los reconstruí sólidamente y hoy sé quién soy, qué quiero y cómo obtenerlo.

El llanto de mi sobrino me ha recordado que me rodea gente hermosa, gente que vale la pena conocer y no olvidar. Me recuerda que he nacido en un hogar humilde que ha sabido perseguir lo que necesitaba. Agradezco al esfuerzo de mis padres por hacer de mi vida un viaje más cómodo, por haberme enseñado lo que sé y haber formado a una persona como yo, la cual se siente satisfecha de lo que es hoy.

Me deja tranquilo que mi pasado es algo con lo que he hecho las paces. Una vez que miras hacia atrás y atas cabos sueltos, pueden tomar toda tu experiencia, aprender de lo malo y apoyarte en lo bueno para girar la cabeza, mirar hacia adelante y decir: Esto es lo que viene, y es bueno.

Doy gracias, porque en este día de San Valentín estoy soltero, no tengo amante, pero todo lo que soy me enorgullece. Si bien la felicidad no es un estado, sino momentos; creo que puedo decir que soy feliz.

Si hoy es el día del amor, tomémonos un tiempo para mirarnos el ombligo y decir lo mucho que nos amamos y lo mucho que nos tiene contentos ser como somos. Y quizás hay cosas que mejorar, que cambiar, que dejar y eliminar... ¿Qué estamos esperando para empezar? Hoy es cuándo.

enero 27, 2012

"Pololito"



"Pololito"

Yo tengo el pololo
más lindo del planeta,
me manda mensajitos
que me piran la zambeca.
Me dice que me quiere
aunque yo no tenga teta,
y pa' halloween no pide
nada si no es piruletas.

Tengo el pololo,
el pololo mas bonito,
que me dice que me quiere,
que me quiere un poquitito.
Cuando anda enojado
todavia da besitos,
aunque me pegue muy fuerte
en mi pobre popotito.

Yo le digo que soy rana,
yo le digo que soy lobo,
conejo, abuela, mono
y a veces bien bien bobo.

Pero él me quiere igual,
porque yo no rasco mal,
eél me quiere de verdad,
"mi jacinto" dice, y tal.

Yo lo quiero mucho mucho
aunque no lo diga tanto,
yo le doy unas yerbitas
que lo curan de su espanto.

Porque a veces soy feito,
soy pendejo y muy tontito,
pero sígome acordando
de mi hermoso pololito.

enero 14, 2012

Problemas de pareja: ¿Quién está errando? - Un artículo al hueso

Si tenemos problemas de pareja graves, que incluyen violencia hacia nosotros, hacia nuestros hijos, padres, madres o cualquier ser querido, lo primero que debe pasar es que debemos tomar ciertas decisiones. La anterior a todas es la que implica lo siguiente: deben desaparecer de nuestro vocabulario palabras como resignación, obediencia, servidumbre y peor aún, autoconsejos del tipo no nos cansemos porque Dios recompensa al final.

Internet está lleno de artículos de autocompasión, como si aquello fuera a resolver un problema serio como el que tenemos. ¿Qué es esa imbecilidad?. Sé que es una pregunta retórica, y vaya que lo es porque no hay respuesta sensata para una pregunta así, pero es que ¿Qué se está promoviendo con estos artículos degradantes? ¿Dónde queda la dignidad humana, los derechos básicos, el respeto y el amor propio? ¿Realmente es necesario que uno reciba bofetada, tras insulto, tras golpe, tras cachetada, tras violación, tras ignorancia, tras indiferencia...?. BASTA.

Mucha gente busca en los distintos motores de búsqueda "¿Cómo hacer cambiar a mi novio/esposo?". Por favor, todos y todas hemos querido que el o ella cambie tal o cual manera de ser por nosotros, por él o  por ella misma, por los demás, por su mamá, qué se yo; hay miles de razones. Lo cierto, y lo profunda y eternamente cierto es que pretender cambiar a alguien es absurdo y no dará resultados si no ha pasado ya. No se trata de que no nos quieran, no se trata de que tengamos que esperar en un ser que nos guardará recompensas cuando fallezcamos de un cuchillazo o porque se le pasó la mano al pobre hombre con los chancletazos. O sea, MIERDA, PUEDO MORIR.


Primer elemento a tener en cuenta: La gente que no ha modificado sus conductas en años (cualquiera sea el argumento que hemos estado usando), no lo hará si somos un poco más pacientes esta vez. No lo hará ahora, no lo hará mañana y si lo hace no será un cambio profundo ni duradero, será sólo para mantenernos ahí, a la espera, sabiendo que nos tiene.

Segundo, hemos de hacernos las siguientes preguntas:
- ¿Por qué estamos esperando que cambie?
- ¿Por qué no cambiamos nosotros? ¿Qué nos detiene?
- ¿Por qué debemos aguantar que nos insulten, maltraten, golpeen o le hagan daño a nuestros seres queridos?

Tercero: No se trata de ser feministas ni machistas ni nadaistas. Se trata de cuidarnos, de querernos y de no dejarnos pasar a llevar de ninguna forma. Esto no se trata de orgullo pecaminoso, ni de rebeldía mundana ni de pulsiones de la carne: ES UN TEMA DE SALUD, PORQUE PODEMOS TERMINAR MUERTOS O MUERTAS, como muchas personas en el año.

En cuarto lugar, debemos darnos cuenta de que la persona que, en última instancia, está cometiendo un error somos nosotros. Un error al soportar, un error al aguantar, un error al esperar, un error al asumir, al suponer... Esto ya lleva tiempo y no puede seguir así. Decirlo con estas palabras no constituye pecado, sino un acto de valentía.

Quinto: Es aquí donde hay que decidir qué hacer con nuestras vidas. Ya que sabemos que esta relación murió desde el momento en que él o ella pasó por encima mio pisoteándome. Insisto, no se trata de un orgullo competitivo, no se trata de decir "yo soy mejor", se trata de decir "no me lo merezco".
Se hace necesario reencontrarnos con nosotros o nosotras mismas, volver a escucharnos, a entendernos, a mirar hacia atrás, rescatar lo bueno y aprender de lo malo. Mirar hacia adelante y decidir qué camino tomaremos. VOLVER A ÉL O ELLA, NUNCA. Eso es retroceder hacia un espiral de violencia que NO ES SANO.

Sexto: Armarse de un plan, ya que no podemos vagar por las calles o comer de los tachos de la basura. ¿Qué haremos? ¿Dividiremos las cosas? ¿Simplemente me voy? ¿Dónde viviré? ¿Qué pasa con mi matrimonio?. Yo aconsejo separarse lo más que se pueda (físicamente) de nuestra EX PAREJA, ya que cualquier lazo emocional o concreto que nos ate a ellos o ellas dificultará el proceso de reconstrucción propia. Si te sientes capaz de estar cerca da la otra persona, es tú decisión. DE AHORA EN ADELANTE TÚ VELAS POR TI MISMA/O.

Séptimo: Quiérete, vuelve a darte esos baños de burbujas, esos masajes, a disfrutar de un buen vino, una película, un viaje... Comienza a hacerte cariño, pues lo necesitas en este proceso nuevo. Debemos aprender a no ser cobardes, a mirar hacia el futuro y abrazar lo incierto, no a retroceder ante la adversidad. Nuestra autoestima está dañada, nuestro corazón también, por eso es hora de darle todo lo que siempre necesitó (y siempre supimos que necesitaba) pero que no le dábamos, pues estábamos abandonados para el otro.

Esta guía no es tal. Considero necesario entender que cada uno vive su propio proceso y lo configura como se le pare en la raja. Lo que sí, es que no podemos ser cobardes toda una vida, ni podemos conformarnos con los males que tenemos, menos aún si está en nuestro poder cambiar. No cambiar a alguien, sino CAMBIAR NOSOTROS MISMOS.
Uno nunca deja de crecer, y eso hay que tenerlo claro. Crecer implica dificultades, como separarse emocionalmente de las personas que nos hacen daño. Eso es lo que debería proliferar en internet, no mensajes de compasión o conformismo. Podemos modificar nuestra realidad, y es nuestro deber amarnos y protegernos. Basta de la sumisión, no nacimos para ello.

¡A conquistar el mundo!

enero 03, 2012

Impulsos fantasmagóricos

Quiero escribir, pero no sé muy bien qué... Es como esos pensamientos que vas a decir pero se deshacen apenas tocan tu lengua. No alcanzan a pronunciarse, porque el aire los desintegra como por arte de magia. Y después dicen "era mentira" o cosas de abuela chamánica. Todos se ríen de eso, pero nadie realmente lo cree, a menos que estés en una relación y empiezes a darle significado hasta a la quema de palitos de fósforos, la técnica infalible para saber la respuesta a una pregunta existencial.

Qué ridículos somos los humanos.

enero 01, 2012

Si las moscas supieran cantar

¿Sentirán las moscas algo? ¿Sabrán que hace calor, que la basura huele y los corazones rotos se funden con más rapidez? ¿Sabrán ellas que hoy hay alguien demanda una helada o, al menos, espera que el día se convierta en un eterno invierno que responda a lo que sucede al interior de esos callejones sin salida, sin entrada, de vidrio ennegrecido por el paso del tiempo? ¿Sabrán?

Son palabras grandes, demasiado enormemente mucho. No dicen nada, pero son estupideces que todo el mundo entiende. Y son fáciles de articular, no exigen demasiado esfuerzo. Las faltas de ortografía son recurrentes, la sintaxis y la sinapsis no siempre suelen trabajar juntas. Los dedos duelen de tanto enterrarse en el plástico, ese que -por más fuerte que golpees- no transmite tu deseo de romperlo todo... DE GRITARLO TODO.

Un día sacaré una canción de esto. Eso dije, y lo pretendo cumplir. Usualmente mis promesas no valen mucho, no soy un hombre de palabra, pero esta vez de veras me gustaría que existiera una canción que entendiera. Y no es que mis promesas sean volátiles, es que lo que prometo suele no serme de importancia. Y al mismo tiempo las canciones no son algo que maneje bien. Soy cursi, soy un cursi. Soy un romántico que habla de almas, corazones y sentimientos. Habla de miedos, de ti, de ellos, de lo que pasa cuando el color del mar se vuelve gris, de cuando las nubes rosadas de la tarde solo reflejan gotas perdidas, deseos que nunca llegaron a concretarse... De amores. De amores no correspondidos que se evaporaron y llegaron a ser lo que son hoy: Nubes, que cada cierto tiempo llueven esperanza, que por los ríos corren desesperadas hasta encontrarse en el camino con salmones que intentan nadar contra la corriente, que intentan tener amor, poseerlo. Son esos mismos salmones que un día, cuando se piensen en el amor, morirán dejando atrás gente con la misma creencia: Que el amor se ostenta.
De eso canto.

Ahora, si las moscas supieran cantar...

Soy fuerte, soy egocéntrico, hablo de mi todo el tiempo. Soy exigente. No quiero nada menos de lo que me merezco... Pero quien sabe si hasta merezco la soledad. Y es que soy un idiota por pensarme merecedor de tanta penuria, si nadie se lo merece realmente. No se trata de vivir la emocionalidad en cada centímetro de sábana que te acurruca en la noche, no se trata de conmoverse por un video que trata tus experiencias vívidamente. No se trata de verte en cada personaje sufriente de cada película que cada viernes miras con un helado en la mano y un chocolate en la otra. No se trata de eso, se trata de que soy un egocéntrico. Se trata de que el sol pretende derretirme -como el chocolate en mi mano- para que un día deje de existir. Para que un día...

Pero ¡Epa!, que no soy sensible y no quiero serlo. Aunque si lo soy, pero no muchos lo ven. Nadie tiene por qué enterarse de lo que pasa dentro, eso es mio, es lo que al final del día es solo para mi. Soy yo y yo mismo, porque nadie me ha movido, nadie me ha invitado, nadie se ha aparecido. Nadie lo ha propuesto, porque mi tiempo no alcanza, porque no quiero notarlo, o quizás porque esas moscas que deambulan en mi pieza intentan decirme que mi compañía no es necesaria, o que el sol no calienta para mi, o que su visita solo alcanza para un saludo rápido... Porque, ¿Qué saben ellas de la vida? ¿Qué alcanzan a vivir en esos dos minutos que me ven los ojos, llenitos de qué se yo qué cosa¡ ¿Qué creen que ven cuando mi cuerpo yace en mi cama, tendido mirando el techo como si no existiera y hubiera un gran más allá que no termina?

Finalmente creo que lo único que alcanza en este momento es un pensamiento. Solo uno, no hay para más. A veces creo que realmente ni eso cabe. A veces soy yo, y mi cama, y las moscas, y el calor. A veces ni eso. A veces...
Siempre...
Estoy solo otra vez.

diciembre 05, 2011

Soy tan influenciable cuando estoy enamorado

De repente asi como que me doy miedo. Pero, en este de repente me da un poco de risa pensar que sería un buen detective. Aunque definitivamente esto es más obsesivo de lo que parece sonar, pero es que quizas sí estoy enamorado y yo aún no lo sé.

Bueno, eso le decía hoy al hedonismo hecho cuerpo, pero ni yo me pesco mucho porque a veces no se si estoy tirando tallas o tirando tallas para hacer pasar todo piola. Y soy tan seriote también, como si todo fuera denso en la vida de todo el mundo. Y de repente, no en este sino días antes, me encuentro con la espontaneidad hecha persona. Bueno, igual me di cuenta de eso ahora, pero me la encontré igual. Y yo, claro, quedo plop y enamorado (parece). Y ya salió alguien que me hizo cuestionarme mi forma de ser. A veces hasta parece que ni estoy contento con ella, y es que me digo y me digo todos los días que estoy contento con quien soy.

La verdad, ando siendo muy barsa. Esto de creerse con ningún defecto... Aunque igual no es tan así. Más bien los reconozco, y los acepto. Pero sigue siendo barsa porque ni los trabajo. Pero es que al mismo tiempo las cosas son densas, entonces ahora me enredo. Y más encima estoy super contagiado con tu estilo.

(...)

Esta cuestión de la corriente de la conciencia no se me da. No así, la verdad. Prefiero ser un poco más metódico. Así soy. Si lo que pasa es que me remueves el piso nomás, pero dale que si te quiero conquistar, o más bien, si quiero gustarte va a tener que ser así con lo que hay nomás.

Igual es entrete esto de no detenerse tanto a ponerle flores a las tumbas, porque da lo mismo. Las tumbas son eso, tumbas, porque atrapan todo el sentido bonito de la vida antes de la palabra. Yo sé que no me entienden, pero estoy practicando.

¡De hecho! Una de las cosas que más me cargan es que mi creatividad es muy cursi. Quiero escribir sobre elefantes morados, o saludar al mundo solo porque sí, o ... Qué se yo qué más. ¡Si es que no se me ocurre qué más!

En todo caso esto del nuevo estilo de mis entradas es algo pasajero. Lo sé, porque tengo hartos bosquejos que pretendo pasar en limpio, como ese día que pensaba sobre la centralidad del trabajo en nuestras vidas u otros tipos de reflexiones más fomes. Y son bien fomes, pero me gustan. Y a lo mejor chocamos en eso, porque quizás tus reflexiones son de lo mismo pero más entretenidas... Qué se yo, si apenas te conozco. Y en realidad no te conozco nada...

Esto se me está saliendo de las manos, pero es entretenido asi que lo disfrutaré mientras dure... A ver si dura, o si llega a alguna parte.

Yo... Estoy enamorado.

noviembre 05, 2011

No importa que nadie más entienda

Me descoloca pensarlo. Simplemente imaginar lo que podría ser me es dificil, sino imposible. No porque no pueda imaginar tu cuerpo y el mio juntos -créeme, lo he hecho; sino me complica sabernos más que amigos. Saber que lo que tenemos podría terminar.

Siendo amigos nuestra relación no tiene fin. Siendo amigos podemos discutir, pero siempre bastará con conformarnos con lo que somos. Si hay algo que me molesta de ti puedo decírtelo sin temor, pues sé que tendrás ganas de cuestionarlo y ver si hay algo que puedes hacer. En cambio, si estuviéramos juntos, llegaría un punto en el que me dirías "Me elegiste así. ¿Por qué intentas cambiarme?". Y no se trata de los derechos que entre amigos tenemos para hacer cambiar a los demás, pero extrañamente tenemos más derecho a exigir cambios. Siendo amigos podemos dejar que el erotismo propio de tu cuerpo y el mio juntos nos recuerden aquel beso al tiempo que lo olvidamos para disfrutar del roce, de la cercanía, del calor. Es el límite que trazamos imaginariamente para evitar romper con todo. Es el límite que dibujo para mi, aunque me muera de ganas de fundirnos. Aunque tenga ganas de pasar el resto de mi vida contigo... No vale la pena arriesgarlo todo porque ya todo lo tenemos, y dejar la imaginación volar mientras nadie me ve es lo que me alcanza. No necesito tu calor, solo una idea. Solo mi cama es testigo de todo lo que provocas, porque tu simplemente sabes que las horas pasan rápido si nos sentamos a conversar. Si me vieras...

Es una amistad ambigua. Es una amistad romántica, y creo que es suficiente. ¿Tus besos? Ya los tuve. Tu cuerpo lo he visto, y lo que no han captado mis ojos lo han sentido mis manos. Tus lágrimas me las dedicaste; tu sonrisa, tu tiempo. Tus halagos también, y no necesito un anillo en mi dedo para atesorarlos. Me has dicho como influyo en ti, me has dicho lo mucho que me recordabas, lo mucho que me extrañabas. ¿Qué puede durar más que una amistad? No querría volvera frágil, pues al pisar aquella trampa correríamos, los dos, el riesgo de perdernos. Ya somos el uno para el otro. Lo sabemos y no hacen falta más palabras para entenderlo. ¿Por qué arriesgarse a que nuestro mundo se quiebre? ¿Nuestro cielo resquebraje los cimientos de nuestra intrincada relación?. Estamos bien así.

Estamos bien, no necesitamos más. Yo no necesito más. Es el equilibrio perfecto, es el balance exacto para poder hablar de todo y a veces sin palabras. Es el punto exacto donde tus preguntas extrañas las respondo sin problemas. Cuando me cuentas como amas construyes los momentos precisos donde puedo imaginarte, puedo verte moviéndote lentamente. Puedo sentir tu abrazo, puedo respirarte, puedo pensarte como quiera... Alimentas mi cofre de pensares que me ayudan en mi soledad. Puedo rescatar lo que me convence, lo que me excita, lo que me apena. Puedo esconderlo para mi, pues lo mutuo lo vivo solo. No me hace falta más. Puedes compartir tus placeres conmigo, sin mi. Puedes contarme como alcanzar a explotar, dónde y cómo, y yo puedo escucharlo y deleitarme sin que ni un dedo toque tu cuerpo. Basta con eso. No hace falta más. Aún si tu y yo juntos pudiésemos disfrutar de nuestros cuerpos ensimismados, me vale más tener la oportunidad de inmortalizarte y pensarte como quiera. Está bien así, pues es la cuota necesaria. Luego hablar de comida, de fútbol o cantar una canción. Luego contarme como van tus proyectos, como van tus estudios. Luego reirnos de cómo le tomaste la mano. Luego bromear sobre mi estado amoroso. Hacer un salud, cocinar alguna cosa...

No importa que nadie más entienda, o que piensen que debemos dar algún paso que no hemos contemplado. No me interesa si alguien comenta nuestra rareza, nuestra potencial situación. Es genial, es suficiente. Es lo que quiero y te he escuchado decirlo.

No importa que no quede claro, que sea extraño, que parezca otra cosa.

No importa.

julio 26, 2011

De esos reencuentros propios pueriles

En mi tiempo solo, me he dado cuenta de que realmente lo disfruto. Y es que no es esa soledad desgarradora, porque estoy lleno de gentes que me desmuestran cariñito, de ese que a uno le falta de vez en cuando.

Es más, he estado recurrentemente gustando de aquí para allá, como si lo que me entretuviera ya no fuese solo dar un beso, o tocar quizás donde a quizás quien. No. Ya lo que me resulta divertido está pasando a ser un sentimiento, ese que te hace darle vueltas a las facciones de aquél ser humano toda una tarde. De ese que después de escuchar una canción bonita te deja una melancolía de la que no te acordabas. Hacía tiempo no me gustaba nadie, hacia bastante tiempo, y ha sido genial darme cuenta de que hay personas que realmente valen la pena conocer.

Más encima la atracción es hasta intelectual, en algunos casos. En uno, principalmente, lo cual me llena de satisfacciones.

Más encima a uno le vienen como esas incertidumbres pueriles acerca de la reciprocidad o cuanta cosa de quinceañero.

Más encima hay un desliz imaginario que tiene su propio desliz.

Bleh, si igual nomá que no hace menos bacán toda esta última ola de visceralidades. Es como el reencuentro con varias sensaciones que tenía perdidas y todo eso que ya he dicho. Me dan hartas ganas de repetirlo, porque es despampanante toparse con trapos así de viejos.

Me quiero puro alargar... Pero hay que ver como sigue todo. Como sigo yo mismo con todo.

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