Pestañas

Mostrando las entradas con la etiqueta relacion. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta relacion. Mostrar todas las entradas

enero 14, 2012

Problemas de pareja: ¿Quién está errando? - Un artículo al hueso

Si tenemos problemas de pareja graves, que incluyen violencia hacia nosotros, hacia nuestros hijos, padres, madres o cualquier ser querido, lo primero que debe pasar es que debemos tomar ciertas decisiones. La anterior a todas es la que implica lo siguiente: deben desaparecer de nuestro vocabulario palabras como resignación, obediencia, servidumbre y peor aún, autoconsejos del tipo no nos cansemos porque Dios recompensa al final.

Internet está lleno de artículos de autocompasión, como si aquello fuera a resolver un problema serio como el que tenemos. ¿Qué es esa imbecilidad?. Sé que es una pregunta retórica, y vaya que lo es porque no hay respuesta sensata para una pregunta así, pero es que ¿Qué se está promoviendo con estos artículos degradantes? ¿Dónde queda la dignidad humana, los derechos básicos, el respeto y el amor propio? ¿Realmente es necesario que uno reciba bofetada, tras insulto, tras golpe, tras cachetada, tras violación, tras ignorancia, tras indiferencia...?. BASTA.

Mucha gente busca en los distintos motores de búsqueda "¿Cómo hacer cambiar a mi novio/esposo?". Por favor, todos y todas hemos querido que el o ella cambie tal o cual manera de ser por nosotros, por él o  por ella misma, por los demás, por su mamá, qué se yo; hay miles de razones. Lo cierto, y lo profunda y eternamente cierto es que pretender cambiar a alguien es absurdo y no dará resultados si no ha pasado ya. No se trata de que no nos quieran, no se trata de que tengamos que esperar en un ser que nos guardará recompensas cuando fallezcamos de un cuchillazo o porque se le pasó la mano al pobre hombre con los chancletazos. O sea, MIERDA, PUEDO MORIR.


Primer elemento a tener en cuenta: La gente que no ha modificado sus conductas en años (cualquiera sea el argumento que hemos estado usando), no lo hará si somos un poco más pacientes esta vez. No lo hará ahora, no lo hará mañana y si lo hace no será un cambio profundo ni duradero, será sólo para mantenernos ahí, a la espera, sabiendo que nos tiene.

Segundo, hemos de hacernos las siguientes preguntas:
- ¿Por qué estamos esperando que cambie?
- ¿Por qué no cambiamos nosotros? ¿Qué nos detiene?
- ¿Por qué debemos aguantar que nos insulten, maltraten, golpeen o le hagan daño a nuestros seres queridos?

Tercero: No se trata de ser feministas ni machistas ni nadaistas. Se trata de cuidarnos, de querernos y de no dejarnos pasar a llevar de ninguna forma. Esto no se trata de orgullo pecaminoso, ni de rebeldía mundana ni de pulsiones de la carne: ES UN TEMA DE SALUD, PORQUE PODEMOS TERMINAR MUERTOS O MUERTAS, como muchas personas en el año.

En cuarto lugar, debemos darnos cuenta de que la persona que, en última instancia, está cometiendo un error somos nosotros. Un error al soportar, un error al aguantar, un error al esperar, un error al asumir, al suponer... Esto ya lleva tiempo y no puede seguir así. Decirlo con estas palabras no constituye pecado, sino un acto de valentía.

Quinto: Es aquí donde hay que decidir qué hacer con nuestras vidas. Ya que sabemos que esta relación murió desde el momento en que él o ella pasó por encima mio pisoteándome. Insisto, no se trata de un orgullo competitivo, no se trata de decir "yo soy mejor", se trata de decir "no me lo merezco".
Se hace necesario reencontrarnos con nosotros o nosotras mismas, volver a escucharnos, a entendernos, a mirar hacia atrás, rescatar lo bueno y aprender de lo malo. Mirar hacia adelante y decidir qué camino tomaremos. VOLVER A ÉL O ELLA, NUNCA. Eso es retroceder hacia un espiral de violencia que NO ES SANO.

Sexto: Armarse de un plan, ya que no podemos vagar por las calles o comer de los tachos de la basura. ¿Qué haremos? ¿Dividiremos las cosas? ¿Simplemente me voy? ¿Dónde viviré? ¿Qué pasa con mi matrimonio?. Yo aconsejo separarse lo más que se pueda (físicamente) de nuestra EX PAREJA, ya que cualquier lazo emocional o concreto que nos ate a ellos o ellas dificultará el proceso de reconstrucción propia. Si te sientes capaz de estar cerca da la otra persona, es tú decisión. DE AHORA EN ADELANTE TÚ VELAS POR TI MISMA/O.

Séptimo: Quiérete, vuelve a darte esos baños de burbujas, esos masajes, a disfrutar de un buen vino, una película, un viaje... Comienza a hacerte cariño, pues lo necesitas en este proceso nuevo. Debemos aprender a no ser cobardes, a mirar hacia el futuro y abrazar lo incierto, no a retroceder ante la adversidad. Nuestra autoestima está dañada, nuestro corazón también, por eso es hora de darle todo lo que siempre necesitó (y siempre supimos que necesitaba) pero que no le dábamos, pues estábamos abandonados para el otro.

Esta guía no es tal. Considero necesario entender que cada uno vive su propio proceso y lo configura como se le pare en la raja. Lo que sí, es que no podemos ser cobardes toda una vida, ni podemos conformarnos con los males que tenemos, menos aún si está en nuestro poder cambiar. No cambiar a alguien, sino CAMBIAR NOSOTROS MISMOS.
Uno nunca deja de crecer, y eso hay que tenerlo claro. Crecer implica dificultades, como separarse emocionalmente de las personas que nos hacen daño. Eso es lo que debería proliferar en internet, no mensajes de compasión o conformismo. Podemos modificar nuestra realidad, y es nuestro deber amarnos y protegernos. Basta de la sumisión, no nacimos para ello.

¡A conquistar el mundo!

noviembre 26, 2011

El ideal del pene grande y el cuerpo escultural

Luego de los cuerpos pintados hubieron muchos comentarios que me llamaron la atención. Mi muro estaba lleno de felicitaciones, de aplausos y vitoreos. Me alegró mucho saber que una manifestación así podía remover las conciencias de esa gente, que realmente haya podido entregar una pizca de esperanza, de energía y fuerza. Y es que todxs sabemos que las marchas no remecen a ninguna autoridad: El presidente sigue sentado en La Moneda entreteniéndose con los muñecos gigantes, con las performances creativas y los colores vertidos en esas cuadras de caminata fulgurante. Con un par de cuerpos pintados -eramos veinte- no se va a levantar de la silla a cambiar la educación chilena. Lo que sí pasa, es que entre nosotrxs mismxs nos alentamos, y ese siempre fue mi objetivo.

Más allá de todo lo que significó para mi, me encontré con un par de comentarios que me sorprendieron por su baja sensibilidad y minúscula capacidad de interpretación de una manifestación arriesgada y controvertida como son los cuerpos desnudos.

Yo puedo entender si produce risa mi cuerpo, o dan ganas de hacer un chiste de él. Realmente no me aproblema porque yo me quiero más que la cresta y me acepto tal cual soy. No necesito más. De hecho puedo bromear acerca de mis kilos de más o de cómo mi tula se ve muy chica cuando no está erecta. No me causa una baja en mi autoestima ni me produce tristeza saberlo y que lo declaren. Es así, y soy lo que soy y si a alguien le causa gracia, ¡riámonos juntos!

Lo que no puedo tolerar son comentarios simplemente de mal gusto. Que me escriban "chikitito" puede sonar de varias formas: Tierna o irónicamente, aludiendo a mi estatura o a mi miembro viril. Es un poco más elaborado que "hacía frio", por ejemplo. Es por eso mismo que lo paso y respondo "pero rendidor", porque me parece interesante el juego semántico que implica; no así el segundo comentario. Ese cae bajo, ya que evidencia cero sensibilidad artística, cero análisis, cero intento por tirar una talla un poco más interesante. Evidencia también estereotipos marcados, ideales de cuerpo que si no se cumplen generan demasiado ruido como para no comentarlo. Y es preocupante.

Otro comentario parecido fue algo asi como "baja de peso para la otra", y esto ya es lisa y llanamente un descaro. Realmente no hay preocupación por la otra persona, es un comentario tajante y desubicado. Lo peor es que viene de la misma persona que comentó al principio, lo que indica que realmente le dio siquiera una vuelta más a las imágenes de la manifestación y no pudo sacar ninguna otra conclusión (como que el diseño estaba interesante, o el hecho de que estuviéramos de blanco significaba alguna otra cosa o que la frase de Galeano que ocupamos quizás podría haber sido otra...), sólo se dedicó a remarcar la idea de que mi cuerpo está quizás enfermo, desviado y necesita enderezarse. Necesito estar más flaco.

Todo lo anterior no me deja más que escribir lo siguiente: Sobre los ideales del cuerpo en la sociedad actual.

¿Por qué es tan necesario que todos seamos flacos, con tulas grandes, altos y ojalá caucásicos? ¿Realmente estamos tan decididos a que seamos todos una copia del de al lado? ¿De verdad queremos homogeneizar la experiencia humana, sobretodo en términos corporales? Me parece una aberración. La relación que tenemos con el cuerpo es demasiado masoquista para mi gusto: Nos esforzamos de sobremanera por alcanzar a ser estilizados, nos preocupamos en demasía por cumplir estándares que ni siquiera fijamos nosotrxs mismxs, sino una empresa de marketing. Y estoy hablando solamente desde un cuerpo masculino, porque si comienzo a hablar del cuerpo femenino esto se va a la chucha.
Vincular el tamaño del pene a la virilidad o a la "cantidad de masculinidad" que uno tiene en el cuerpo es un vicio. No una costumbre rutinaria, sino una obsesión enfermiza. De raíz la cosa anda mal, partiendo porque denuevo nos encontramos con un ideal, el ideal del hombre viril y masculino que no ha sido planteado por nadie más que por instituciones que necesitan que así sea para que seamos el sostén, el proveedor y el trabajólico.
Estas estructuras de género están completamente obsoletas en mi. No me interesa tener una verga de 25 centímetros, porque ello no me hará más hombre. No me interesa ser un raquítico marcado para satisfacer a otros; cuando decido bajar de peso y preocuparme de mi cuerpo es por un afán de ser más saludable y estar más cómodo en mi propia piel. Cuando decido quejarme sobre mi estatura es por un deseo propio de ver las cosas desde unos centímetros más. Pero todos mis deseos respecto de mi cuerpo parten por necesidades que yo identifico en mi mismo, no en exigencias que encuentro esparcidas por la tele, las revistas y aquellos y aquellas que están embetunados de necesidades sistémicas.

Me cago en los ideales del sistema, y me molesta de sobremanera que, sin haberlo siquiera pensado, la gente vomite y vomite que uno necesita esto y aquello. Lo siento, pero tengo claro lo que necesito y no es precisamente tener un físico escultural: Necesito ser consecuente con mi lucha, que empieza en mi y se arma por medio de mi.

noviembre 05, 2011

No importa que nadie más entienda

Me descoloca pensarlo. Simplemente imaginar lo que podría ser me es dificil, sino imposible. No porque no pueda imaginar tu cuerpo y el mio juntos -créeme, lo he hecho; sino me complica sabernos más que amigos. Saber que lo que tenemos podría terminar.

Siendo amigos nuestra relación no tiene fin. Siendo amigos podemos discutir, pero siempre bastará con conformarnos con lo que somos. Si hay algo que me molesta de ti puedo decírtelo sin temor, pues sé que tendrás ganas de cuestionarlo y ver si hay algo que puedes hacer. En cambio, si estuviéramos juntos, llegaría un punto en el que me dirías "Me elegiste así. ¿Por qué intentas cambiarme?". Y no se trata de los derechos que entre amigos tenemos para hacer cambiar a los demás, pero extrañamente tenemos más derecho a exigir cambios. Siendo amigos podemos dejar que el erotismo propio de tu cuerpo y el mio juntos nos recuerden aquel beso al tiempo que lo olvidamos para disfrutar del roce, de la cercanía, del calor. Es el límite que trazamos imaginariamente para evitar romper con todo. Es el límite que dibujo para mi, aunque me muera de ganas de fundirnos. Aunque tenga ganas de pasar el resto de mi vida contigo... No vale la pena arriesgarlo todo porque ya todo lo tenemos, y dejar la imaginación volar mientras nadie me ve es lo que me alcanza. No necesito tu calor, solo una idea. Solo mi cama es testigo de todo lo que provocas, porque tu simplemente sabes que las horas pasan rápido si nos sentamos a conversar. Si me vieras...

Es una amistad ambigua. Es una amistad romántica, y creo que es suficiente. ¿Tus besos? Ya los tuve. Tu cuerpo lo he visto, y lo que no han captado mis ojos lo han sentido mis manos. Tus lágrimas me las dedicaste; tu sonrisa, tu tiempo. Tus halagos también, y no necesito un anillo en mi dedo para atesorarlos. Me has dicho como influyo en ti, me has dicho lo mucho que me recordabas, lo mucho que me extrañabas. ¿Qué puede durar más que una amistad? No querría volvera frágil, pues al pisar aquella trampa correríamos, los dos, el riesgo de perdernos. Ya somos el uno para el otro. Lo sabemos y no hacen falta más palabras para entenderlo. ¿Por qué arriesgarse a que nuestro mundo se quiebre? ¿Nuestro cielo resquebraje los cimientos de nuestra intrincada relación?. Estamos bien así.

Estamos bien, no necesitamos más. Yo no necesito más. Es el equilibrio perfecto, es el balance exacto para poder hablar de todo y a veces sin palabras. Es el punto exacto donde tus preguntas extrañas las respondo sin problemas. Cuando me cuentas como amas construyes los momentos precisos donde puedo imaginarte, puedo verte moviéndote lentamente. Puedo sentir tu abrazo, puedo respirarte, puedo pensarte como quiera... Alimentas mi cofre de pensares que me ayudan en mi soledad. Puedo rescatar lo que me convence, lo que me excita, lo que me apena. Puedo esconderlo para mi, pues lo mutuo lo vivo solo. No me hace falta más. Puedes compartir tus placeres conmigo, sin mi. Puedes contarme como alcanzar a explotar, dónde y cómo, y yo puedo escucharlo y deleitarme sin que ni un dedo toque tu cuerpo. Basta con eso. No hace falta más. Aún si tu y yo juntos pudiésemos disfrutar de nuestros cuerpos ensimismados, me vale más tener la oportunidad de inmortalizarte y pensarte como quiera. Está bien así, pues es la cuota necesaria. Luego hablar de comida, de fútbol o cantar una canción. Luego contarme como van tus proyectos, como van tus estudios. Luego reirnos de cómo le tomaste la mano. Luego bromear sobre mi estado amoroso. Hacer un salud, cocinar alguna cosa...

No importa que nadie más entienda, o que piensen que debemos dar algún paso que no hemos contemplado. No me interesa si alguien comenta nuestra rareza, nuestra potencial situación. Es genial, es suficiente. Es lo que quiero y te he escuchado decirlo.

No importa que no quede claro, que sea extraño, que parezca otra cosa.

No importa.

RELACIONACIONES